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Luna de papel
Paper Moon
     
    Director (es) : Peter Bogdanovich
    Año : 1973
    País (es) : USA
    Género : Drama
    Compañía productora : Saticoy Production para Paramount Pictures
    Productor (es) : Peter Bogdanovich
    Productor (es) asociado (s) : Frank Marshall
    Compañía distribuidora : Paramount Films
    Guionista (s) : Alvin Sargent
    Guión basado en : la novela Addie Pray de Joe David Brown
    Fotografía : Laszlo Kovacs
    Diseño de producción : Polly Platt
    Decorados : John Austin
    Maquillaje : Rolf Miller
    Montaje : Verna Fields
    Montaje de sonido : Kay Rose
    Sonido : Frank E. Warner
    Ayudante (s) de dirección : Ray Gosnell
    Duración : 103 mn
   
     
    Ryan O'Neal
Tatum O'Neal
Madeline Kahn
John Hillerman
P. J. Johnson
Lila Waters
Noble Willingham
Jody Wilbur
Randy Quaid
Gilbert Milton
   
   
    En plena época de la Depresión Americana, Moses Pray trata de buscar sus ingresos económicos oficiando de vendedor de biblias a familias de las que previamente ha sabido del fallecimiento de uno de sus seres queridos. Pero es un negocio poco lucrativo para Moses, si bien le sirve para conocer a Addie Loggins, una niña de once años huérfana a la que adopta y convierte en su socia. Moses intuye que Addie puede ser un perfecto complemento en su estrategia para estafar a diversas personas. Después de recorrer varios pueblos del sur de los Estados Unidos, Moses cree oportuno dirigirse a núcleos más poblados, donde el porcentaje de individuos susceptibles de ser estafados aumenta.
   
   
   

MOSES & ADDIE
 
Por Christian Aguilera
Para John Huston los años setenta fueron especialmente inciertos por cuanto se vio involucrado en un montón de proyectos, debiendo abandonar algunos y ejerciendo de director suplente en otros. Con todo, Huston llegaría a armar tres importantes producciones —Fat City / Ciudad dorada (1972), El hombre que pudo reinar (1975) y Sangre sabia (1979)— pero, sin duda, se lamentaría por no haber filmado una adaptación de Addie Pray (1971), de Joe David Brown. En manos de un ateo confeso como Huston, la imagen de Moses Pray vendiendo ediciones de “lujo” de la Biblia a familiares directos de recién fallecidos no podía resultar más “pertinente” en la evaluación de esa «América profunda» sometida a los estragos que produjo la Gran Depresión en millones de personas de los Estados Unidos. La picaresca ganaba terreno a pasos gigantesco cuando el hambre acechaba a buena parte de su población. Pero, una vez tomada la decisión por parte de los directivos de la Paramount —Frank Yablans en particular— que el proyecto recayera en Peter Bogdanovich, su colega Huston tardaría en desquitarse de ese mal trago más de un lustro hasta que rodó Sangre sabia, una visión en cierto modo complementaria de Luna de papel —el título finalmente escogido para su estreno una vez convalidado por el “consultor” en la sombra de Bogdanovich, Orson Welles— en torno a ese mundo poblado de embaucadores a costa de una fe religiosa galopante. Siguiendo la estela de la propuesta inicial que debía vehicular en el rodaje Huston —Paul Newman y su hija Susan Kendall se repartirían los papeles principales—, Bogdanovich se enrrocaría en la idea que Ryan O’Neal y su hija Tatum encabezaran el reparto. De hecho, la sugerencia de que la pequeña Tatum O’Neal apareciera por primera vez en la gran pantalla no provino del propio Ryan O’Neal sino que se canalizaría a través de la colaboradora de Bogdanovich, Polly Berger. En esa elección del casting radicaría, por tanto, uno de los hallazgos fundamentales de Luna de papel para que prosperara en taquilla y fuera ganando adeptos entre la cinefilia. No obstante, la inclusión del «pack» O’Neal comportaría, en primera instancia, que Larry McMurtry —el guionista de La última película— acabara renunciando a escribir un libreto que tuvo a medias —aunque no lo expresaría de una manera taxativa, desconfiaba de la categoría del rubio actor— y tomara el testigo Alvin Sargent, un especialista en trazar historias que abordaban las relaciones paternofiliales. Necesariamente, algunos de los capítulos del libro de Brown fueron omitidos en su traspaso a guión, así como cambios de emplazamiento del relato (gran parte de la historia transcurre en el estado de Kansas, el mismo que se había utilizado de “decorado real” en The Last Picture Show) y el hecho, por ejemplo, de rebajar de los doce a los nueve años la edad de Addie Pray. Saliéndose con la suya, Bogdanovich presentaba como principal “atracción” del film a Tatum O’Neal, determinante para que el boca-oreja funcionara situándolo, al cabo, dentro de la lista de clásicos del cine norteamericano “indispensables” de la década de los 70. “Matriculado” en dirección cinematográfica con el primer curso impartido en la AIP —su opera prima Targets / El héroe anda suelto (1967)—, Bogdanovich se “licenciaría” en la materia con Luna de papel, según el prisma de Vittorio de Sica, quien solía decir que «solo eres director si has dirigido a niños». La empresa no fue fácil —numerosas tomas requirieron determinadas escenas— pero el resultado a la vista está. Luna de papel responde a un one little girl show en toda regla.   
 
Las aventuras de Addie Pray 
 
   Con un material del calado de Paper Moon Bogdanovich no podía “traicionar” esa veneración que sentía y sigue sintiendo por los cineastas pioneros a la hora de articular una narrativa cinematográfica que fuera directamente a la esencia del relato, de lo que se cuenta en el mismo. El procedimiento para llevar cabo semejante propósito resultó muy similar a La última película, tomando la decisión de partida que la emulsión en blanco y negro —colocando una serie de filtros rojos para crear un efecto más diáfano para contrastar determinados objetos, rostros o paisajes— se ajustaba a derecho para ese periplo que libran por el centro del país Moses y su presumible hija adoptiva Addie (ella insiste una y otra vez que comparten la misma barbilla). Como Robert Surtess en The Last Picture Show, el húngaro nacionalizado estadounidense Laszlo Kovacs ofrece un magisterio en la aplicación de un tratamiento fotográfico que no deja al alzar ningún elemento, incluida la visualización de un cielo que se “viste” de manera diferente según lo demande la propia dramaturgia del relato. Así, ese cielo progresa de la luz luminosa de una población de Kansas que testimonia el sepelio de la madre de Addie a ese cielo encapotado, amenazador que cubre como un manto la localidad de St. Joseph, asimismo situada en el estado de Kansas. Ese mal augurio atmosférico acaba trasladándose a la realidad del propio Moses, abandonado a su suerte en la entrada de un portal después de haber recibido una paliza que le ha hecho «tragar su diente de oro», según éste confiesa a su hija con un hilo de voz.
   A menudo saludada conforme al concepto de díptico junto a The Last Picture Show, a diferencia de esta cinta coprotagonizada por Timothy Bottoms reside esencialmente en un tono menos amargo, tratando de apartar al espectador de la idea de ese nihilismo que se impregna en cada fotograma del tercer largometraje de Bogdanovich. La apuesta de Luna de papel se dirige hacia ese sentido de la comedia costumbrista, en que el guión de Sargent no descuida la perspectiva irónica ya contenida en el relato seminal. Una ironía que se expresa en términos visuales, pero que asimismo encuentran acomodo en algunas líneas de diálogo como aquella en que Moses, sentado frente a la pequeña Addie en una heladería de la localidad de Gorham, expresa que «puedes estar orgullosa de tu madre por lo feliz que hacía al prójimo». Obviamente, en la voz de ese timador de aspecto saludable no se refiere a la difunta en términos de haber predicado a pies juntillas el evangelio sino que se deriva de los “favores” sexuales de los que el propio Moses, a buen seguro, se beneficiaría. Si establecemos una especie de alegoría, adjudicando a la carretera principal por la que transcurre la historia el valor de la ironía y de la comicidad —nuevamente, el slapstick, principal fuente de inspiración de ¿Qué me pasa, doctor? (1972), asoma en la obra de Bogdanovich, para la escena en que ambos salen de estampida de las dependencias de una comisaría con un vehículo un tanto destartalado que se precipita por una pendiente y a punto está de atropellar al comisario Hardin (John Hillerman)—, en la “cuneta” encontramos esas lecturas sociológicas relativas a la época de la Gran Depresión. Por dos veces, la cámara se “recrea” en esas familias que pasean su pobreza por los laterales de la carretera guiados por una luz de esperanza, en una visión faulkneriana que John Ford materializaría de manera inmejorable en la gran pantalla en Las uvas de la ira (1940). En el ánimo de Bogdanovich estuvo en todo momento rendir pleitesía a ese legado cinematográfico, cosechando con Luna de papel uno de sus mayores logros artísticos.
A diferencia de La última película, para Luna de papel —una imagen que solo cobra sentido toda vez que pasamos casi la última página (secuencia) del film— no habría opción de una continuación (1) dispuesta para retomar en un periodo más contemporáneo lo acontecido con las vidas de Addie, Moses, Trixie Delight (Madeleine Kahn) y demás personajes que convergen en el relato. Pese a no existir un Texasville (1990) en relación a Paper Moon, de alguna manera el personaje de Moses Pray parece corporizarse en el Frank Galvin de Veredicto final (1982). En ese abogado en caída libre, que busca entre los familiares de difuntos recientes al personal para contratar sus servicios de picapleitos, encontramos un reflejo, el “aura” de Moses Pray. Con ello, asimismo Paul Newman razonaría que una vez arrebatada la posibilidad de recrear en el celuloide al personaje surgido de la pluma de Joe David Brown, su particular “revancha” llegaría con su inclusión en el reparto de Veredicto final. Privado de un Oscar® del que, a todas luces, fue acreedor, al menos Newman hallaría el consuelo de una nominación a los premios de la Academia. Ryan O’Neal, en cambio, quedaría apartado de la terna de nominados en 1974 —Tatum O’Neal pulverizaría un récord al ser la chica más joven en conquistar la preciada estatuilla (el mismo duraría cerca de veinte años); Kahn obtendría una nominación en el apartado de mejor secundaria, siendo también acreedor de una distinción el guión de Sargent y el equipo de sonido— por una composición que no pasaría inadvertida por Stanley Kubrick. Éste le situaría en la cúspide de su carrera profesional merced a su recreación en Barry Lyndon (1975), pero sin los trabajos previos para Bogdanovich y, en especial en Luna de papel ni tan siquiera hubiera figurado en la terna de futuribles para dar vida a Redmond Barry. En honor del personaje central de este drama histórico, Ryan O’Neal bautizaría a su hijo Redmond. Otro de sus vástagos, años antes ya había obtenido su temprano homenaje al serle adjudicada el papel de Addie Pray, todo un dechado de naturalidad al servicio de una historia que inevitablemente para una generación se observa conforme al filtro de la nostalgia, el de unas sesiones de cine-clubs donde esa luna de papel donde se posan Addie —acompañada por su inserpable cajita de madera— y Moses, se convirtió en todo un icono.
 
 

(1) Entre 1974 y 1975, a cuenta de la división televisiva de la Paramount, se rodaron trece episodios –de media hora de duración cada uno– de una serie titulada “Paper Moon”. Christopher Connelly y Jodie Foster recrean a Moses y Addie, respectivamente. A nivel anecdótico, entre sus capítulos figura uno llamado Bonnie y Clyde.
  
   
     
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Características DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Comentarios por el Director-Productor Peter Bogdanovich /La próxima película / Pidiendo la Luna / Consiguiento la Luna. Formato: Pal 1.78:1. Idiomas: Castellano, Inglés, Francés, Alemán e Italiano. Subtítulos: Castellano, Inglés, Alemán, Árabe, Búlgaro, Croata, Checo, Danés, Esloveno, Finlandés, Francés, Griego, Hebreo, Holandés, Húngaro, Islandés, Italiano, Noruego, Polaco, Portugués, Rumano, Sueco, Serbio, Turco e Inglés para sordos. Duración: 98 mn. Distribuidora: Paramount.

 

 

   
       
   

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