42 EDICIÓN FESTIVAL DE CINE DE TERROR DE MOLINS DE REI'023
De un tiempo a esta parte existe la corriente de opinión en círculos cinematográficos vertebrados en torno al cine fantástico y, por ende, de terror, de que el genuino y verdadero Festival de Cine de Terror Hispano con mayúsculas habita desde hace algunos años -no sabría decir cuántos- en Molins de Rei, con el conocido popularmente como Terrormolins.
En estreno
 
ESPECIAL NEIL JORDAN REVISITADO (PARTE I, 1982-1994)
El pasado 6 de enero fallecía, a los ochenta y dos años, Peter Bogdanovich, uno de los realizadores norteamericanos poseedor de un conocimiento enciclopédico sobre la Historia del cine de su país. En cinearchivo.net rendimos nuestro particular tributo-homenaje a Bogdanovich con la publicación de un dossier dividido en dos partes que
HARRISON FORD RECIBE POR SORPRESA LA PALMA DE ORO
El 1 de diciembre de hace 87 años nació Allen Koninsberg en Nueva York, adoptando al cabo del tiempo el nombre artístico de Woody Allen. Sometido en los últimos años al escrutinio de la prensa más sensacionalista y de las redes sociales, Allen rueda en París estas semanas su largometraje número 50 tras las cámaras, Wasp 22. Aunque no se se sabe con certeza podría tratarse de su despedida de los platós cinematográficos. Sea como fuere, Woody Allen no ha dejado de salir del foco mediático ya sea gracias la publicación de su libro autobiográfico
56 FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO DE SITGES
La quincuagésimo sexta edición del Sitges Film Festival -nombre genérico de este certamen internacional- tuvo lugar entre los días 5 y 15 de octubre de 2023 en la apetecible, turística y soleada población del Garraf. Más de doscientas cintas pasaron por el Festival a modo de premières internacionales, estrenos nacionales, reestrenos o recuperaciones, o bien segundas oportunidades tras el paso por otros festivales (San Sebastián, Venecia, Toronto,…). Un éxodo de cintas a tierras catalanas con el fin primero de dar a conocer una serie de títulos al mercado internacional y local, para así satisfacer al público allí congregado. Invitados, estudiantes, jurados y, en menor medida, la prensa cada vez menos especializada, se dieron cita en tan majestuoso -en apariencia- Festival de Cine mayoritariamente adscrito al Fantástico.
DRIVE MY CAR (2021)
JOKER (2019)
Tras la sorpresa causada por la obtención del León de Oro del Festival de Venecia de este año, 2019, la película de Todd Phillips ha llegado a las pantallas para que el espectador pueda por fin comprobar cómo un film adscrito, en principio, a un género tan codificado como el de los superhéroes (cabe recordar que el Joker es popularmente conocido como el máximo rival y supervillano de
SIDNEY LUMET: UNA CONCIENCIA PROGRESISTA
En los años cincuenta –de hecho, su opera prima– dirigió Doce hombres sin piedad (1957). En los sesenta, firmó adaptaciones de prestigio de la altura cinematográfica de El prestamista (1964). En los setenta, amén de dos afamados thrillers protagonizados por Al Pacino, rubricó Network, un mundo implacable (1976). A principios de los ochenta, y de forma casi consecutiva, nos entregó tres de los más poderosos dramas de la década, El príncipe de la ciudad (1981), Veredicto final (1982) y Daniel
REMEMBER ME (2019)

REMEMBER ME (2019, Pascal Gaigne) 
                                      
Quartet Records QR391, 2019.
Duración: 52: 04. 
Edición limitada de 300 ejemplares.

El aficionado esperaba expectante la nueva composición cinematográfica de Pascal Gaigne, tras ganar el Goya por su magnífica partitura para Handia en 2017, ya que solo había aparecido por las salas de cine con otra no menos estupenda y trabajada partitura para Errementari, en 2018 (aunque también se le haya podido escuchar en la televisión, gracias a las series Traición, de La 1 de TVE, y Presunto culpable, emitida por la cadena Antena 3). Ahora, Gaigne presenta esta Remember me, una coproducción con los Estados Unidos dirigida por el madrileño Martín Rosete en inglés, que está protagonizada por un memorable Bruce Dern, ya octogenario, que interpreta el papel del viudo Claude, el cual se siente decepcionado con su hija mayor, Selma (Sienna Guillory), y decide ingresar en un geriátrico para estar cerca de Lillian (Caroline Silhol), afectada de Alzheimer, ya que esta fue su gran amor de juventud y Claude considera que con cariño y delicadeza (además de una buena estrategia) pueda volver a revivir la llama de ese primer amor. Contando primero con la complicidad de su vecino, Shane (Brian Cox), y posteriormente con la de su nieta Tania (Serena Kennedy), Claude consigue su objetivo de estar cerca de Lillian para intentar revivir aquel gran amor que ambos sintieron hace décadas y que ahora el olvido más cruel está dejando completamente de lado, pese a sus continuos y pacientes esfuerzos para con quien fue su amada.
Gaigne, que gusta poco de encasillarse, se vuelca en esta ocasión del lado de una historia de carácter emocional, humana y delicada, tras haberse adentrado en la profundidad de los bosques vascos y haber descendido, literalmente, a los infiernos en su película anterior. Ahora, en cambio, la historia es otra, y en consecuencia su música es mucho más cálida, articulada alrededor de varios temas principales de cariz impresionista, de entre los que destaca el vals del tema principal (“Remeber me -Main theme I-), en la línea de aquel otro no menos memorable que Gaigne compusiera hace unos años para El olivo (2016), que a la postre le significó una nominación al Goya. Es un tema que vertebra la partitura y que ostenta un tono dinámico al apoyarse en los pizzicatos de la cuerda, con una bella melodía retentiva e identificable, marca de la casa, que evoca el estilo vigoroso y costumbrista que el gran Dave Grusin empleaba para algunas de sus más logradas comedias sentimentales (El cielo puede esperar, Campeón, En el estanque dorado ). Solo cabe escuchar los créditos (“Remember me –Credits-“, que abren la grabación discográfica del sello Quartet), o el fragmento “Remember me (Granchild)“, para percatarse de ello.
   No es el único momento en que la música de Gaigne recuerda la de otros compositores. Como hijo de su tiempo, el artista está sometido a las subliminales influencias musicales de un modo tan inconsciente como inevitable, de manera que unas referencias llevan a otras, como es el caso de la introducción pianística del fragmento “I’m Claude-Waltz (I)”, que semeja el punto de partida de algún excelso tema morriconiano, así como también lo es el tono a lo Sakamoto del fundamental tema de amor dedicado a Lillian y Claude (bellamente titulado “Duo without time”), quien a su vez bebe de las fuentes pianísticas que manan de la obra de Debussy y Ravel, en las que Gaigne (y Sakamoto) gusta bañarse, como demuestra el desarrollo expositivo impresionista del fragmento citado, “I’m Claude-Waltz (I)”. Todo ello no es óbice para nublar la perspectiva general adoptada por Gaigne en su trabajo, puesto que lejos de entorpecer la narración musical, en este caso se da el supuesto contrario redundando en un enriquecimiento de la propuesta creativa hasta hacerla alcanzar dimensiones elegíacas. Es lo que ocurre con la emocionante secuencia de la representación teatral, cuando Lillian recupera la memoria y recuerda los fragmentos de la obra representada (Cuento de invierno, de William Shakespeare), mientras suena el tema tradicional, “Scarborough fair” (que popularizaron Simon & Garfunkel), pasando de música diegética a incidental sin solución de continuidad gracias a los arreglos del propio Gaigne. Algo similar ocurre con el clásico de Gershwin, “Embraceable you”, la canción de la pareja, que se escucha en los créditos en forma de solo de piano, de la mano y arreglos de Iñaki Salvador.
   Pero es la propia voz de Gaigne la que emerge, en definitiva, de esta hermosa partitura, definida por esas sonoridades tan peculiares que han ido marcando su estética musical, caracterizada por el empleo del llamado pedal de efecto celestial con delay (retardo), perfectamente apreciable en el inicio del fragmento “Claude remember”, y que ya es todo un sello autoral del compositor de Loreak (2014). A ello se une un ritmo sutil y apenas perceptible, como si se tratara del “tic-tac” de un reloj, que de algún modo conecta inconscientemente la música al paso del tiempo, un concepto importantísimo en la película (y que se escucha también en fragmentos como ”Family life”).
   A estas ideas tan interesantes cabe adicionar además interpretaciones solistas como la del concertino, en manos de Stephan Filan; el cello, con Boris Boho; y el arpa, que tan importante papel juega respecto de la definición del personaje de Lillian, de la mano de Adriana Antalova, mientras que los solos de piano son responsabilidad del habitual Javier Pérez de Azpeitia, a los que se les une el propio Gaigne con el diseño de sonido y el de instrumentos virtuales como el anteriormente citado. Contando, por supuesto, con la siempre diligente batuta de David Hernando Rico, que comanda la aplicada ejecución de la The Batrislava Symphonic Orchestra, el aficionado y el espectador a buen seguro que se deleitarán con esta nueva perla que Gaigne lega antes de encarar la recta final del año con Malpaso, una exótica producción de la República Dominicana dirigida por Héctor Valdez, y, sobre todo, La trinchera infinita, la nueva y esperada propuesta de Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, con los que Gaigne ha colaborado en todas sus películas y que ya consiguieran nada menos que diez Goyas con la citada Handia. Con estas credenciales y a la espera de la inminente presentación de esos nuevos trabajos, el nombre del compositor va a sonar, y mucho, en los meses que están por llegar. Aunque ciertamente Remember me, se basta por sí sola para encandilar con su música (de excelente calidad de sonido gracias a Mikel F. Krutzaga) a cualquier cinéfilo con un mínimo de sensibilidad. Una nueva delicatessen de Gaigne para paladares exquisitos.•

Frederic Torres