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La terra trema
(Titulo original)
   
    Director (es) : Luchino Visconti
    Año : 1948
    País (es) : ITA
    Género : Drama
    Compañía productora : Universalia
    Productor (es) : Salvo D'Angelo
    Guionista (s) : Luchino Visconti
    Guión basado en : inspirado en el relato I Malavoglia de Giovanni Verga
    Fotografía : G. R. Aldo (Aldo Graziati)
    Montaje : Mario Serandrei
    Sonido : Vittorio Trentino
    Ayudante (s) de dirección : Francesco Rosi, Franco Zeffirelli
    Duración : 160 mn
   
   
    A modo de un ritual que se celebra a diario, las barcas arriban a la playa de Aci Trezza, un enclave de la costa siciliana que vive una situación de miseria casi permanente. La llegada de las embarcaciones deviene un símbolo de esperanza para unos habitantes que se valen del comercio del pescado para poder subsistir, como el caso de los Valastro. Las precarias condiciones que deben soportar los pescadores provoca un índice de bajas estimables. La familia Valastro no queda al margen de esta trágica realidad, ya que su patriarca ha fallecido y, por imperativos familiares, su hijo mayor 'Ntoni se debe hacer cargo de sus siete hermanos. Pero a diferencia de su progenitor, 'Ntoni rechaza las prácticas mafiosas de los revendedores y se erige en una especie de líder sindical de la noble y sufrida comunidad de pesqueros de Aci Trezza.
   
   
   

EL NEORREALISMO SEGÚN VISCONTI
 
Por Tomás Fernández Valentí
Una de las más famosas obras del neorrealismo italiano, La terra trema: Episodio del mare (1948) en su título completo, La tierra tiembla es asimismo una de las grandes obras de Luchino Visconti. Parcialmente inspirada en la novela de Giovanni Verga I Malavoglia («Los Malasangre»), por más que este extremo no figure en sus créditos, el film parte de un guión escrito por Visconti en colaboración con el guionista y también realizador Antonio Pietrangeli —a quien se le debe, en este último cometido, una película tan excelente como Fantasmas de Roma (1961)— y supuso una incursión en una suerte de estilo fuertemente realista (mas, como veremos, también poderosamente poético) por parte de Visconti, en el que es su segundo trabajo tras las cámaras tras su magnífico debut, Ossessione (1943), su libre adaptación del clásico de la novela negra de James M. Cain El cartero siempre llama dos veces.
   La tierra tiembla guarda una admirable coherencia en el conjunto de la carrera de su autor, habida cuenta que supone en cierto sentido un paso más allá del dado previamente con la ya citada Ossessione, así como una especie de precedente de lo que luego sería otra de sus obras mayores, Rocco y sus hermanos (1960): en La tierra tiembla, uno de sus personajes secundarios —el hermano mediano de N’toni (Antonio Arcidiacono)— decide hacia el final del relato abandonar el pueblo pesquero de Trezza, Sicilia, donde tan miserablemente vive junto al resto de su familia, y probar fortuna en la ciudad junto con otros jóvenes del lugar, que es justo lo que luego harán los protagonistas de Rocco y sus hermanos, glosa de las peripecias de una familia de campesinos recién llegados a Milán. Producida con un escaso presupuesto, en el cual se dice que Visconti llegó a invertir hasta el dinero conseguido tras haber empeñado algunas joyas de su propia madre (¡), y en cuya financiación intervino incluso el Partido Comunista de Italia, La tierra tiembla es cine social de pura cepa: una amarga denuncia de las condiciones de vida de los pescadores sicilianos, interpretada íntegramente por intérpretes no profesionales (en sus créditos figuran tan sólo como «Pescadores sicilianos»), en lo que se ha querido ver por parte de Visconti una adopción de las técnicas de Eisenstein y Flaherty, tal y como apunta David Felipe Arranz en el folleto que acompaña esta edición en DVD.
    Salvando las distancias, La tierra tiembla vendría a ser una especie de precedente lejano del cine practicado por Ken Loach, por citar el exponente más claro de un tipo de cine de denuncia y crítica social caracterizado por su talante combativo y una determinada concepción estética que lo aproxima al género del documental. Cierto: La tierra tiembla es, en principio, cine social como el que practican Loach o los hermanos Dardenne, pero en la práctica… ¡menuda diferencia! Digámoslo sin rodeos: La tierra tiembla es una obra maestra del cine que ningún aficionado debería perderse. Resulta tan bella y tiene tanta fuerza que consigue ir más allá, mucho más allá, de su carácter de film de denuncia, para erigirse en un auténtico poema visual, una oda conmovedora sobre la condición humana que resiste encomiablemente el paso del tiempo y se consolida como una obra de arte y uno de los más hermosos trabajos de Visconti, junto con la ya citada Rocco y sus hermanos o las que, a mi entender, suponen las otras cumbres de su cine: Senso (1954), Noches blancas (1957) y El Gatopardo (1963).
   Un excepcional empleo de la voz en off, en principio informativa pero que al mismo tiempo proporciona un carácter líricamente distanciado sobre lo que se está narrando, sirve para introducirnos en la durísima existencia de los pescadores sicilianos. La descripción de sus penosas condiciones de vida, en las que noches enteras faenando en alta mar, esa extensión cruel de agua de la cual de vez en cuando algún hombre no regresa, se traducen en míseras ganancias, apenas lo justo para comer un poco y tan sólo una vez al día, están expuestas en toda su crudeza, pero al mismo tiempo con suprema elegancia: hay que anotar al respecto los extraordinarios movimientos de cámara que recorren a pescadores y mayoristas durante la subasta de pescado en la playa. Pero, a pesar de esa constante mirada «documental», hay en La tierra tiembla numerosos elementos de ficción que la dramatizan y permiten verla, asimismo, como una película con planteamiento, nudo y desenlace. A lo largo de su extenso metraje —más de dos horas y media que pasan en un suspiro—, el film desarrolla un puñado de pequeñas historias: la principal, por descontado, es la de la familia de pescadores de Trezza que centra la atención del relato, y en particular el ya citado personaje de N’tonio, el hijo mayor y emprendedor, el cual harto de su miserable modo de vida y sobre todo asqueado por el injusto aprovechamiento de su situación por parte de los mayoristas, sueña con dar un giro a su existencia haciendo que su familia trabaje para sí misma de cara a vender el pescado capturado sin intermediarios; pero también hay otras tramas que enriquecen el dramatis personae, tales como la historia de amor de N’tonio con la chica de su pueblo a la que corteja, con la esperanza de poder reunir el dinero suficiente para pedirla en matrimonio; o la de la hermana mayor de N’tonio, de la cual está enamorado otro hombre del pueblo, al cual la primera duda en aceptar porque de repente, paradójicamente, le parece «demasiado pobre» para ella (sobre todo, a partir del momento en que el negocio particular de N’tonio parece que va a salir adelante); o la del oficial de los carabineros que se siente atraído por otra chica de lugar con fama de guapa, a la cual se va acercando poco a poco por medio de seductores regalos (es magnífico ese momento en que, aprovechando un momento en el cual nadie la ve, la joven se detiene en un rincón para mirar, extasiada, el collar que le ha comprado el carabinero y que lleva secretamente ceñido alrededor de su cuello bajo la ropa).
    La tierra tiembla queda, o debería quedar, indeleblemente grabada en la memoria del espectador con un mínimo de sensibilidad gracias al impacto de sus muchas y geniales secuencias, en las cuales resulta notoriamente patente el gusto exquisito de Visconti para la composición visual, tal es el caso de las magistrales de la pesca nocturna (el mar parece una inmensa mancha negra tan sólo iluminada con las toscas lámparas de las barcas), o la inolvidable del temporal que sorprende a los hombres de la familia protagonista faenando en alta mar y con grave peligro de no regresar ninguno de ellos con vida (de ahí ese maravilloso contrapunto de las mujeres de la casa, subidas en lo alto de las rocas y desafiando al viento, oteando el horizonte a la espera del retorno de los hombres, sabedoras de que al dolor de su pérdida se añadirá, dada su condición de mujeres, su condena a una existencia marcada por el hambre y la soledad). Es difícil no conmoverse, y sobre todo indignarse, ante la durísima resolución del relato, cuya ejemplar conclusión es tan sólo una de las muchas cualidades que hacen de La tierra tiembla una película de gratificante visionado que, vuelvo a insistir, nadie debería perderse. Es un consejo de amigo.• 
   
     
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Características DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas. Formato:   4:3. Idiomas:  Italiano. Subtítulos: Castellano. Duración: 160 mn. Distribuidora:  VellaVisión. Fecha de lanzamiento: 22 de junio de 2009.  
   
       
   

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