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Tempestad sobre Washington
Advise and Consent
     
    Director (es) : Otto Preminger
    Año : 1962
    País (es) : USA
    Género : Drama
    Compañía productora : Alpha Alpina para Columbia
    Productor (es) : Otto Preminger
    Guionista (s) : Wendell Mayes
    Guión basado en : la obra Advise and Consent de Allen Drury
    Fotografía : Sam Leavitt
    Diseño de producción : Lyle R. Wheeler
    Decorados : Eli Benneche
    Vestuario : Joe King, Adele Parmenter, Michael Harte
    Maquillaje : Del Armstrong, Robert Jiras
    Música : Jerry Fielding
    Montaje : Louis Loeffler
    Títulos de crédito : Saul Bass
    Duración : 140 mn
   
     
    Franchot Tone
Lew Ayres
Henry Fonda
Walter Pidgeon
Sir Charles Laughton
Don Murray
Gene Tierney
Peter Lawford
Paul Ford
Burgess Meredith
Eddie Hodges
George Grizzard
   
   
    El senado estadounidense convoca un pleno para debatir la presumible elección de Robert Leffingwell como secretario de estado. Se trata del nombre de un político sugerido por el propio Presidente de los Estados Unidos, gravemente enfermo. A pesar de recibir algunos apoyos por parte de la cámara del senado, Robert Leffingwell es denostado por el viejo senador Seab Cooley, quien no duda en buscar testimonios que certifiquen su presunta adscripción filocomunista durante su época como estudiante. Tras someterse ante un comité escogido por el senado, cuyo presidente es Brigham Anderson, Robert Leffingwell es acusado de cometer perjurio.
   
   
   

ANATOMÍA DE UN PASADO
 
Por Jordi Revert
Durante la década de los 50, Otto Preminger se confirmó como uno de los directores más desafiantes del cine clásico. Su cine de entonces ponía tabúes sobre la mesa y no tenía problemas en flirtear con los límites de la censura. Desde la visibilidad racial de Carmen Jones (1954) a la franqueza y explicitud de Anatomía de un asesinato (1959) en su proceso en torno a una violación, pasando por el tratamiento frontal de la adicción a la heroína de Frankie Machine (Frank Sinatra) en El hombre del brazo de oro (1955), Preminger se demostró en aquellos años como un director tan seductor como incómodo. Su colaboración abierta con Dalton Trumbo en Éxodo (1960), después del destierro del guionista a manos de la Caza de Brujas, iba a suponer un gesto definitivo en esa actitud nunca conformista en Hollywood. La libertad de Preminger se tradujo aquí en una superproducción basada en la novela de Leon Uris que venía a reforzar el discurso sionista, un proyecto quizá más ambicioso pero en ningún caso dotado de la vehemencia transgresora de anteriores trabajos. El cineasta, sin embargo, aún estaba dispuesto a levantar la voz y volver a su versión más espinosa, ocasión que le brindaría el bestseller de Allen Drury Advise & Consent, adaptada a la escena teatral neoyorquina a cargo de Franklin J. Schaffner en 1960.
   La novela daría a Preminger la oportunidad de escarbar en los entresijos políticos de Washington y tratar abiertamente temas como el chantaje o la homosexualidad en un relato determinado por el clima anticomunista de principios de los 60. Tempestad sobre Washington no ataca esa fiebre comunista, pero introduce los suficientes matices para no ofrecer una mera extensión de la hostilidad oficial. Prueba de ello es el personaje de Robert A. Leffingwell —incorporado por un estoico y firme Henry Fonda—, candidato a Secretario de Estado brevemente seducido en el pasado por una célula de pensadores comunistas, pero reconvertido en político práctico y en pro de la paz, cuya proyección en la realidad quizá no habría que buscar tanto en un John Fitzgerald Kennedy que al año siguiente daría su famoso discurso en Berlín, sino en el Henry Wallace beatificado por Oliver Stone en su monumental serie documental La historia no contada de los Estados Unidos (The Untold History of the United States, Oliver Stone: Showtime, 2012-). Frente a Leffingwell, los demás personajes, igualmente complejos, activan las múltiples aristas de un discurso que contempla viejos buitres empeñados en una venganza personal —imponente Charles Laughton como el senador Seab Cooley, en su sobrada mezquindad y también en el asomo de su miseria—, senadores empeñados en guiar la situación hacia aguas tranquilas —un sereno y rotundo Walter Pidgeon como el líder de la mayoría Bob Munson—, otros empujados por la extorsión a abandonar su inquebrantable responsabilidad moral o morir en el intento —trágico Don Murray como Brigham Anderson—, un Vicepresidente resignado que encuentra accidentalmente su cita con la Historia —un Lew Ayres piadoso— y un Presidente enfermo y empeñado en su voluntad pese a todo —carismático Franchot Tone—.
Preminger forja un relato coral en el que las tribulaciones y motivaciones de cada personaje se relevan constantemente al tiempo que ponen de manifiesto los chantajes, las conveniencias políticas detrás de cada nombramiento o los réditos demagógicos que algunos de ellos extraen de la histeria colectiva frente al comunismo. En un momento dado, incluso llega a señalar directamente hacia los peligros del patriotismo más acrítico, aquel que es reprendido por Munson al senador Fred Van Ackerman (George Grizzard) cuando le espeta que, por suerte, su país siempre se las ha arreglado para sobrevivir a patriotas como él. Como si se tratase de un ilustre antecedente de House of Cards (Beau Willimon: Netflix, 2013-) sin su esencia shakespeariana, Tempestad sobre Washington ofrece poca clemencia con su retrato del orden político y sus implicaciones morales, aunque a diferencia de la serie creada por Beau Willimon sí que otorga en su final un exiguo margen para la redención. El resorte que precisamente la moviliza es aquel tema que, lejos de las cuitas políticas, libera otro tabú en el cine de Preminger: la aventura homosexual pasada de un senador es la que lleva hasta las últimas consecuencias la depredación dentro de la cadena política y la que, asumidas esas fatales consecuencias, despierta el último resquicio de honestidad que el sistema puede permitirse. La secuencia que recupera esa dignidad desemboca en la votación en el Senado, y el director opta por modular la pragmática de su puesta en escena para integrar un plano general en el que la cámara sigue la irrupción en el hemiciclo de los hombres que anuncian el sorprendente giro final. Mientras los votos se suceden, la planificación enfatiza la fuerza dramática del momento que culminará en la decisiva intervención del Vicepresidente. Y cuando esta llega, Tempestad sobre Washington finaliza sin finalizar, siendo concluyente sin proponer una verdadera conclusión: al fin y al cabo, lo que importa a Preminger no es si Leffingwell acaba siendo nombrado o no Secretario de Estado, sino dejar claro los costes personales y éticos que acarrea a cada individuo la carrera hacia el poder.•
 
   
     
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Características DVD: Contenidos:
Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Ficha artística y Ficha técnica, Filmografías,. Formato:  2.35:1 , 16:9 (Anamórfico). Idiomas: Castellano e Inglés. Subtítulos: Castellano. Duración: 140 mn. Distribuidora: Manga Films.

   
       
   

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