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Una extraña pareja de polis
Freebie and the Bean
     
    Director (es) : Richard Rush
    Año : 1974
    País (es) : USA
    Género : Comedia
    Compañía productora : Warner Bros.
    Productor (es) : Richard Rush
    Productor (es) ejecutivo (s) : Floyd Mutrux
    Productor (es) asociado (s) : Tony Ray
    Guionista (s) : Robert Kaufman
    Guión basado en : una historia de Floyd Mutrux
    Fotografía : Laszlo Kovacs en Panavision y Technicolor
    Director (es) artistico (s) : Hilyard Brown
    Decorados : Ruby Levitt
    Maquillaje : Donald Schoenfeld
    Música : Dominic Frontiere
    Sonido : Barry Thomas
    Efectos especiales : Sass Bedig
    Ayudante (s) de dirección : Chris Seitz, Lorin Salob
    Duración : 112 mn
   
     
    Alan Arkin
James Caan
Loretta Swit
Jack Kruschen
Mike Kellin
Linda Marsh
Paul Koslo
John Garwood
Valerie Harper
Alex Rocco
   
   
    Dos policías no uniformados de San Francisco, Freebie y Bean, obtienen pruebas, tras un examen en la basura, de la estrecha conexión entre un importante gángster, Red Meyers, con la lotería clandestina de la ciudad. Al mismo tiempo, descubren que se ha pagado a un grupo de matones para que eliminen a Meyers, por lo que tratan de detenerlo con la acusación falsa de escándalo público. El Fiscal de Distrito les reprende por esa medida, de la que se han de olvidar y les encarga mantenerlo vivo bajo su responsabilidad hasta que llegue a la ciudad un testigo. Los tres siguientes días, ambos oficiales van a generar un caos indecible por las calles de San Francisco evitando que todos los intentos de asesinato, reales o imaginados por ellos mismos, contra Meyers tengan éxito. Lo que ignoran es que están siendo víctimas de una manipulación por parte de su superior, el teniente Rosen, quien oculta algo...
   
   
   

RUSH HOUR
 
Por Christian Aguilera
El grueso de las producciones realizadas por Richard Rush se localizan en la década de los años sesenta, al amparo de la American International Pictures (AIP), auténtico semillero de profesionales del medio que velarían sus primeras armas en la compañía auspiciada por James H. Nicholson y Samuel Z. Arkoff. Producciones, por lo general, que precisarían de presupuestos exiguos, de “fuerza bruta” en forma de intérpretes (semi)debutantes o en el ocaso de sus singladuras profesionales, y de técnicos en pleno proceso de formación. De aquel participarían Jack Nicholson, John Sayles, Peter Fonda, Bob Rafelson, Monte Hellman y Richard Rush, este último a quien confiarían los responsables financieros de la AIP la dirección de un total de cinco largometrajes una vez calibradas sus prestaciones en su cinta de debut Too Soon to Love (1960) y Of Love and Desire (1963), abordadas bajo el paraguas de la Dynasty y la New World Film Corporation, respectivamente. Al poco de su traspaso a la AIP con la filmación de Thunder Alley (1967), Rush iría adquiriendo rango de director «de culto» merced a propuestas susceptibles de proyectarse en las denominadas midnight sessions y/o en programa dobles de cines “de barrio”. En función del salto de calidad a todos los niveles que supuso para Nicholson su participación —condicionada tras la negativa de Rip Torn— en Buscando mi destino / Easy Rider (1969), las películas en las que había intervenido con anterioridad estuvieron sujetas a revisión. De ello se beneficiaría el terceto de producciones en las que había colaborado con Rush, esto es, la citada Too Soon to LoveHells Angels On Wheels (1967) y Pasaporte a la locura (1968), muestra palmaria que la onda psicodélica de la época acabaría repercutiendo sobre el celuloide. Otro film de carácter coyuntural, Camino recto (1970) serviría para anunciar la bienvenida de Rush a una nueva década, la de los setenta, mucho más limitada numéricamente que la anterior pero sin desviarse de una línea de conducta, la de regirse por la plasmación de historias out-system o, cuanto menos, dotadas de una cierta singularidad. Varias fueron los proyectos que acabarían aparcados por distintos motivos, siendo Una extraña pareja de polis (1974) y Profesión: especialista (1978) los únicos que llegarían a cristalizar en la gran pantalla por parte de Rush en una década en constante reformulación en el ámbito del thriller, género al que pertenecen en mayor o menor grado sendas producciones estadounidenses. La primera de ellas, Freebie and the Bean, se inscribe dentro de la dinámica de las buddy movies (1) que empezarían a proliferar a principios de los setenta y que adquirirían “estatus” de subgénero la década siguiente.   
 
Un cóctel explosivo de (sub)géneros
 
    Nacida a partir de una historia original pergeñada por Floyd Mutrux —auténtico “especialista” en libretos formulados sobre la base de historias de parejas de distinto o del mismo sexo, léase su concurso en Dusty and Sweets McGee (1971), Franklin and Cynthia (1971) y Aloha, Bobby and Rose (1975)—, Freebbie and the Bean tomaría forma de guión gracias a Robert Kaufman, cuyo bagaje en el medio cinematográfico remite de manera inequívoca a la Nueva Comedia Americana en propuestas más bien discretas en su conjunto. Sin embargo, el material de partida de Mutrux permitió a Kaufman hilar una historia que trabaja sobre distintos flancos genéricos, el propio de la comedia con un timbre de irreverencia, el del cine de acción y el del thriller merced a desarrollo y posterior desenlace que causó un cierto revuelo en las fechas de su estreno debido a las acusaciones recibidas al ser tratado de un “film que favorece a la homofobia”. Al respecto, a nivel sociológico, deviene interesante visionar Una extraña pareja de polis —título sacado de la chistera de los distribuidores de turno con el “noble” propósito de llamar la atención del aficionado potencial a la comedia— conforme a que forma parte de una restringida lista de producciones ligadas al policíaco en que se introduce el tema de la homosexualidad. Parte de la sociedad de la época interpretaría que propuestas como El detective (1968), Así no se trata a una dama (1967), San Francisco, ciudad desnuda, Una extraña pareja de polis o A la caza (1981) contribuían a estigmatizar a la comunidad homosexual, pero sus responsables creativos se parapetaban en su carácter meramente anecdótico en sendas tramas destiladas con un sentido vanguardista en el desarrollo de temas que hasta bien entrada la década de los sesenta eran tabúes en el celuloide. Sería en el tramo final de Frebbie and the Bean donde se concentra la realidad de la temática abordada, dejando que tanto la parte inicial como la central el film discurra por los derroteros de la comedia al más puro slapstick —en particular, la secuencia de la visita al dentista (con cameo del propio Rush incluido) y la posterior huida en motocicleta de Freebie (James Caan) por las arterias de la ciudad de San Francisco— sin dejar “huérfano” el trasfondo de las crisis de pareja, una temática especialmente recurrente en el cine USA. En este sentido, Una extraña pareja de polis recuerda sobremanera a Rabbit, Run (1970), la adaptación de la novela homónina de John Updike, igualmente protagonizada por James Caan, perfectamente aclimatado a ese perfil de personajes que se “ausentan” de la realidad ya sea por sometimiento a una presión de índole familiar o derivado de otros asuntos. En el caso de su personaje de Freebie las constantes bromas que repercuten en su colega Bean (Alan Arkin) forman parte de esa voluntad por escapar de esa realidad que le hubiera conducido al precipicio de la desesperación. Freebie acaba sobreponiéndose a las adversidades, encarando la vida con las dosis de riesgo suficiente para contemplarla desde otra óptica. De esta forma, Una extraña pareja de polis pronto descarta su adscripción al género dramático, dejando que la comedia sea el elemento catalizador de la trama hasta desembocar en un escenario típicamente de thriller, en que Rush acaba por activar el detonador de la violencia. Escenas que, a la postre, alimentarían la controversia, pero que no sería aprovechado por Rush, firmando desde entonces tan solo un par de largometrajes de ficción, el mencionado Profesión: especialista, y El color de la noche (1994), un thriller erótico surgido a rebujo del éxito de Instinto básico (1992). Ciertamente, un background que se queda corto si atendemos a la excelente factura visual y el sugerente contenido de Una extraña pareja de polis, una producción que Stanley Kubrick destacaría conforme a lo mejor visto en el año 1974. Sin duda, Kubrick debió retener este título en su privilegiada memoria gracias a secuencias como la persecución por las calles de San Francisco, antológica en su definición y en su ejecución con un James Caan que, al cabo, cambiaría la montura de una bicicleta por la de un caballo en Llega un jinete libre y salvaje (1978). Por aquel entonces, la figura de Richard Rush parecía desvanecerse hasta su eventual resurgimiento de la mano de un emergente Bruce Willis en El color del dinero.•
 
       
 

(1)  Películas norteamericanas protagonizadas por parejas de policías generalmente de caracteres antagónicos. El ejemplo más paradigmático sería Límite: 48 horas (1983), dirigida por Walter Hill. .
 
   
       
   

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