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Todos los hombres del presidente
All The President's Men
     
    Director (es) : Alan J. Pakula
    Año : 1976
    País (es) : USA
    Género : Thriller
    Compañía productora : Wildwood Enterprises para Warner Bros.
    Productor (es) : Walter Coblenz
    Productor (es) asociado (s) : Michael Britton, Jon Boorstin
    Compañía distribuidora : Warner Española
    Guionista (s) : William Goldman
    Guión basado en : el libro homónimo de Carl Bernstein y Bob Woodward
    Fotografía : Gordon Willis en Panavision y Technicolor
    Diseño de producción : George Jenkins
    Decorados : George Gaines
    Vestuario : Vernie Pollack
    Maquillaje : Fern Buchner, Don Cash
    Música : David Shire
    Montaje : Robert L. Wolfe
    Sonido : Art Piantadosi, Les Frsholtz, Jim Webb, Dick Alexander
    Efectos especiales : Henry Millar
    Ayudante (s) de dirección : Bill Green, Art Levinson, Charles Ziarko, Kim Kurumada
    Duración : 138 mn
   
     
    Robert Redford
Dustin Hoffman
Jack Warden
Martin Balsam
Jason Robards Jr.
Hal Holbrook
Jane Alexander
Meredith Baxter
Ned Beatty
Robert Walden
Stephen Collins
Allyn Ann McLerie
Polly Holliday
Frank Wills
Penny Fuller
John McMartin
   
   
    En plena carrera electoral para las elecciones norteamericanas de 1972, un reportero del The Washington Post, Bob Wooward es destinado al Hotel Watergate, centro de mandos de la campaña republicana para la presidencia del país encabezada por Richard Nixon, para cubrir un crimen menor relacionado con la estancia de los republicanos en el hotel. Sin embargo, lo que en principio parecía un delito sin importancia, empieza a cobrarla misteriosamente. Los acusados, cinco delincuentes comunes, son defendidos por los mejores abogados del país y parecen tener conexiones con los altos cargos del partido republicano. Dada la importancia del caso, el editor del Post decide enviar un nuevo periodista al lugar de los hechos, Carl Bernstein, para ayudar a Woodward.
   
   
   

CRÓNICA SOBRE EL WATERGATE
 
Por Tomás Fernández Valentí
Todos los hombres del presidente parte del no menos célebre libro homónimo escrito por Carl Bernstein y Bob Woodward, periodistas del Washington Post que en 1972, y estando cerca las elecciones presidenciales, investigaron y descubrieron que el presidente Nixon era el máximo responsable de una serie de escuchas ilegales mediante micrófonos ocultos que se llevaron a cabo en el hotel Watergate, en Washington, sede del Partido Demócrata, para espiar sus estrategias de cara a los comicios, escándalo político de tales proporciones que provocó la dimisión de Nixon, hasta la fecha único mandatario estadounidense que se ha visto forzado a adoptar semejante decisión.
 
Un proyecto comprometido
 
    Fue Robert Redford quien, a través de su productora Wildwood Enterprises, puso el máximo interés en que la Warner llevara al cine el libro de Bernstein y Woodward. El prestigioso guionista William Goldman, un hombre de la máxima confianza de Redford —quien había escrito los guiones de otros films del actor, como Dos hombres y un destino (1969), Un diamante al rojo vivo (1972) y El carnaval de las águilas (1975)—, fue el encargado de elaborar el guión definitivo, proceso que estuvo repleto de no pocas tensiones, teniendo en cuenta la dificultad de convertir un libro eminentemente periodístico y repleto de datos como el de Bernstein y Woodward en un relato ajustado a los parámetros de la ficción cinematográfica. Una vez terminado el guión, Woodward no sólo expresó su disgusto hacia el mismo, sino que incluso llegó a convocar una reunión de urgencia con Goldman y Redford para proponerles un nuevo guión, que había escrito en colaboración con la que por aquel entonces era su novia, la futura guionista y realizadora Nora Ephron (anotemos, a título de curiosidad, que en 1986 Mike Nichols realizaría Se acabó el pastel, una comedia dramática centrada en la conflictiva relación matrimonial de Woodward con Ephron). Goldman se negó en redondo a leerse el guión de Woodward, alegando razones legales, y abandonó la reunión sin mediar más explicaciones. Al final, el guión utilizado en el rodaje fue el de Goldman, si bien se conservó una pequeña escena del escrito por Woodward en la que su colega, Carl Bernstein, engaña a una secretaria para poder colarse en el despacho de Martin Dardis; paradójicamente, es la única que es pura ficción de toda la película. 
    Si bien el primer realizador a quien se le propuso dirigir el film fue el británico John Schlesinger, este último, tras rechazar la oferta, sugirió que el proyecto fuese confiado a un cineasta estadounidense, pues en su opinión sería el ideal para hacerse cargo del mismo. El elegido fue Alan J. Pakula, quien antes de Todos los hombres del presidente ya había realizado una interesante película de claras El director neoyorquino Alan J. Pakularesonancias políticas, El último testigo (1974), recreación en clave de ficción sobre las circunstancias que rodearon el asesinato de John F. Kennedy. Con un presupuesto estimado en alrededor de los ocho millones y medio de dólares, elevado para la época, Todos los hombres del presidente se rodó entre junio y noviembre de 1975, contando con un elenco de lujo encabezado por Redford, como Bob Woodward, y Dustin Hoffman, como Carl Bernstein, y un extraordinario elenco de secundarios que incluyó a Jason Robards Jr, Jack Warden, Martin Balsam, Hal Holbrook, Jane Alexander y Ned Beatty. Estrenada en los Estados Unidos en abril de 1976, la película fue la segunda más comercial del cine norteamericano de ese año dentro de su propio mercado, con una recaudación en taquilla de más de 30 millones de dólares —sólo superada por la del film de Milos Forman Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)—, y ganó cuatro premios Oscar, los correspondientes a mejor actor de reparto (Jason Robards), guión adaptado (William Goldman), dirección artística (George Jenkins y George Gaines) y sonido (Arthur Piantadosi, Les Fresholtz, Dick Alexander y James E. Webb), amén de candidaturas a la mejor película, director, montaje (Robert L. Wolfe) y actriz de reparto (Jane Alexander), siendo batida en las tres primeras categorías por Rocky (1976), de John G. Avildsen, y en la cuarta por Beatrice Straight, ganadora por Network, un mundo implacable (1976), de Sidney Lumet.
 
La herencia de Fritz Lang
 
    Más de treinta años después de su realización, y casi una década después del prematuro fallecimiento de su director, Alan J. Pakula, que perdió la vida en un accidente automovilístico el 19 de noviembre de 1998, a los 70 años de edad, Todos los hombres del presidente se conserva como uno de los títulos más interesantes de este cineasta y confirma la impresión de que fue durante la década de los setenta cuando Pakula llevó a cabo sus mejores títulos, para el que suscribe Klute (1971), la ya citada El último testigo, el interesante western crepuscular Llega un jinete libre y salvaje (1978) y el film que aquí nos ocupa; prácticamente nada de lo que firmó posteriormente, con la relativa excepción de La decisión de Sophie (1982), volvería a estar a esa altura. Ahora bien, es posible que todo el mérito no sea de Pakula, habida cuenta el férreo control que tuvo sobre el producto final Robert Redford, en calidad de productor y probablemente madurando ya su debut como director a corto o medio plazo: téngase en cuenta que, en los títulos de crédito iniciales, la película se anuncia como «A Robert Redford-Alan J. Pakula Film».De izquierda a derecha: Dustin Hoffman, Robert Redford, Jason Robards Jr, Jack Warden y Martin Balsam
Es por ello que Todos los hombres del presidente transmite en más de un momento la impresión de hallarnos, más que ante una obra personal de su director, ante un excelente trabajo de equipo, donde tanto peso específico tiene Pakula como realizador (cuya labor como coordinador de talentos no merece ser echada en saco roto), el guionista William Goldman, responsable de un libreto ejemplar, las excelencias del elenco de intérpretes, la labor del director de fotografía Gordon Willis y la del diseñador de producción George Jenkins. Salvando las distancias, Todos los hombres del presidente recupera en parte la sequedad narrativa, esa aparente frialdad de exposición de hechos que encubre, en el fondo, una gran turbulencia emocional, característica de dos de los últimos y mejores trabajos de Fritz Lang en los Estados Unidos, Mientras Nueva York duerme (1956) y Más allá de la duda (1956), con la que comparte además su esforzado retrato —no tan brillante como los de Lang, pero no menos incisivo— de una sociedad enferma, dominada por el miedo, que bajo su apariencia de confort encubre una violencia soterrada, un callado sometimiento a un poder gubernamental oscuro y siniestro que opera impunemente en la clandestinidad. Esa exposición fría, aparentemente deshumanizada, en realidad implacable, es lo que justifica que no se nos ofrezca un perfil psicológico más profundo de los personajes de los protagonistas, Bernstein y Woodward (por más que la matizada interpretación de Hoffman y Redford contribuya no poco a humanizarlos; véase la tenacidad de Woodward y la astucia de Bernstein; cómo logran complementarse, al principio del relato, cuando Bernstein toma las notas de Woodward y mejora su artículo, demostrando así que están hechos para trabajar en equipo, el uno buscando información, el otro dando forma y coherencia a esos datos). Todos los hombres del presidente no pretende buscar la adhesión emocional del espectador, sino presentarle de manera descriptiva y analítica unos hechos que hablan por sí solos. Eso no quiere decir, por descontado, que no haya momentos de gran humanidad: véase la veracidad que transmiten las escenas que tienen lugar en la redacción del Washington Post; las escenas en las que Bernstein y Woodward van interrogando en sus propios hogares a una serie de personas involucradas en el escándalo; en particular, ese momento, de una contenida crueldad, en la que intentan que una secretaria de su periódico (Meredith Baxter) intente sonsacarle información a un antiguo novio relacionado con la trama. La influencia de Fritz Lang se hace notar, en el mejor sentido de la expresión, en las secuencias de las citas a escondidas de Woodward con el misterioso confidente apodado Garganta Profunda (Hal Holbrook), en las que el secretismo de sus conversaciones tiene como contrapunto la oscuridad ambiental en las que se desarrollan, una soterrada sensación de amenaza que se hace patente, sobre todo, en esa excelente escena en la que Woodward sospecha que alguien está siguiendo sus pasos por las húmedas y solitarias calles de un Washington nocturno.
    Se ha hablado estos días de la influencia de Todos los hombres del presidente en Zodiac, el reciente film de David Fincher, algo reconocido explícitamente por este último. Dicha influencia se hace palpable no sólo en aspectos puramente formales, como la resolución de las secuencias que transcurren en las redacciones del periódico en ambas películas y un hasta cierto punto similar tratamiento fotográfico, sino incluso ambientales, como el concurso del felizmente recuperado compositor David Shire, autor de las partituras de las dos películas. Sin embargo, sin perjuicio del interés que le suscita el film de Pakula, lo cierto es que Fincher se distancia en gran medida del mismo, proporcionándole a Zodiac un tono más cálido, inmediato y humanizado que, a mi entender, también bebe directamente de Fritz Lang, pero de una manera más profunda y sentida. Zodiac vendría a ser, todavía más que la película de Pakula, la versión contemporánea de Mientras Nueva York duerme. •
   
     
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Características DVD: Contenidos: Disco 1: La película / Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Comentario en audio de Robert Redford / Galería de Tráilers de Alan J. Pakula. Disco 2: Los Extras:Robert Reford y la realización de una película política de suspense / Salir de sombras / Lo que quiera que haya con el periodismo de investigació /, La presión y la prensa: La realización de Todos los hombres del Presidente / Dinah! 1976 con Jasón Robards. Formato: Pal 1.85:1, 16:9. Idiomas: Castellano, Inglés, Alemán, Húngaro y Polaco. Subtítulos: Castellano e Inglés. Duración: 132 mn. Distribuidora: Warner Home Video.
Disco 2 :
Robert Redford y la realización de una película política de suspense (28’20‘’) : Robert Redford, Dusting Hoffman, Jan Alexander, el guionista William Goldman, Bob Woodward, Carl Bernstein, el editor Ben Bradlee y el operador Gordon Willis expresan sus opiniones en torno a la producción del film, dando una visión general del contexto sociopolítico de principios de los setenta en los Estados Unidos. Hal Holbrook, quien da vida a «garganta profunda» en el film, ejerce de narrador. Fechado en 2006.
Lo que quiera que haya pasado con el periodismo de investigación (17’03’’) : Linda Ellerbee, Greg Kikorian, Walter cronkiete, Matthew Felling, Ben Bradlee y Peter Schweizer, todos ellos personalidades del mundo del periodismo, reflexionan en torno al efecto que obtuvo el trabajo de investigación llevada a cabo por Carl Bernstein y Bob Woodward –quienes asimismo aportan su voz en esta pieza—dentro de la profesión, y la posterior relación entre política y periodismo. En la era de internet, según el punto de vista de algunos de ellos, el watergate podría haber quedado abortado por la maquinaria judicial. Oliver Stone y Robert Redford aportan su visión sobre las consecuencias a la hora de destaparse el escándalo del watergate. A modo de curiosidad, para reforzar la grandilocuencia de algunas declaraciones, suena de fondo música de John Williams (Nacido el 4 de julio, E. T. El extraterrestre, A. I. Inteligencia Artificial). Fechado en 2006.
La presión y la prensa : la realización de Todos los hombres del Presidente (10’03 ‘’) : Dustin Hoffman, Robert Redford, Bob Woodward, Carl Bernstein y el editor del The Washington Post Ben Bradlee analizan, siguiendo los parámetros del documental, temas tales como la libertad de prensa en relación a la puesta en marcha de un proyecto de estas características.
Dinah ! 1976 con Jason Robards (7´09’’) : conversación distendida entre Jason Robards, oscarizado por su papel de Ben Bradlee, y una popular presentadora de la televisión estadounidense. Robards alaba la labor de sus compañeros y resta mérito a su interpretación, así como desvela que Bradlee y él se habían conocido dos veces antes de conocerse que se iba a hacer un film sobre el watergate. Se grabó el 27 de mayo de 1976.
Salir de las sombras (16’16’’) : En 2006 se desveló la identidad de «garganta profunda». Mark Felt, a sus 91 años de edad, hizo pública una confesión que hasta entonces tan sólo había tenido categoría de rumor. Ex discípulo de Edgar H. Hoover, Felt trabajó para el FBI durante varias décadas. Numerosas personalidades relacionadas con el mundo de las finanzas, el periodismo y la política, como Peter Schweizer, William Ackorman, Matthew Felling o Linda Ellerbee aportan su testimonio o su conocimiento sobre la verdad de lo acontecido con el watergate. Fechado en 2006.
Total duración de los extras : 78 mn 51 seg.
 
   
       
   

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