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Un hombre lobo americano en Londres
An American Werewolf in London
     
    Director (es) : John Landis
    Año : 1981
    País (es) : USA
    Género : Fantástica
    Compañía productora : Lycanthrope Films Ltd. para Universal/Polygram
    Productor (es) : George Folsey Jr.
    Productor (es) ejecutivo (s) : Peter Guber, Jon Peters
    Guionista (s) : John Landis
    Fotografía : Robert Paynter en Technicolor
    Director (es) artistico (s) : Leslie Dilley
    Vestuario : Deborah Nadoolman
    Maquillaje : Rick Baker
    Música : Elmer Bernstein
    Montaje : Malcolm Campbell
    Ayudante (s) de dirección : David Tringham, Mike Murray , Russell Lodge
    Duración : 97 mn
   
     
    David Naughton
Jenny Agutter
Griffin Dunne
John Woodvine
Brian Glover
Lila Kaye
Don McKillop
Frank Oz
David Schofield
Paul Kember
   
   
    Dos jóvenes americanos de viaje por el Norte de Inglaterra son atacados por un lobo. Uno de ellos, David, sobrevive al ataque, mientras que su compañero Jack muere de forma brutal. Algunos años después, David sufrirá en su propias carnes las consecuencias de la mordedura del lobo y las apariciones periódicas del espíritu de Jack, alertándole éste sobre el peligro que corre y la necesidad de quitarse la vida para salvaguardar la vida de las personas que le rodean. David hará caso omiso y a partir de entonces, las transformaciones en hombre-lobo se sucederán en cada una de las noches de luna llena.
   
   
   

TERROR EN LUNA LLENA
 
Por Àlex Aguilera
En el ínterin del rodaje de Los violentos de Kelly, en 1969, John Landis, un joven apasionado de los Sets cinematográficos y del oficio de cameraman, presenció el que sería el embrión de uno de los títulos más emblemáticos del género fantástico-terrorífico de los años ochenta. Un entierro gitano en plena Yugoslavia cautivó de tal forma al imberbe Landis, que extrajo pronto sus propias conclusiones. En primer lugar, aquello de ver como enterraban a un difunto de pie, lo consideraba una afrenta a las convicciones y convenciones clásicas, especialmente, en cuanto a las tradiciones de los judíos. En segundo lugar, el tono grotesco y cómico de la situación lo condujo años más tarde a dar forma a su título más referenciado: An American Werewolf in London.
Existe un hecho indudable en la carrera de Landis con respecto a su suerte dentro del mundo del cine y es la de haberse topado en su camino con Rick Baker. Él fue quien canalizó el primer rodaje de Landis como director, diseñando y creando un traje que asemejara a un simio real en Scklock (El monstruo de las bananas). Una imposible comedia que facilitó un aleccionamiento en el mismo Landis, para que no volviera a cometer una locura de ese estilo, y más enfundándose –a sus veintiún años de edad- el inevitable atuendo. Un resbalón en la incipiente trayectoria de un Landis que se adecuó a los tiempos de inventiva a nivel visual y temático en el género terrorífico de inicios los años ochenta. Para disfrute de los seguidores del género se adentró en los Páramos de una Inglaterra desconocida en los platós cinematográficos como era la frontera con Gales del Sur. Impresionantes escenarios naturales para rodar el epílogo de los dos excursionistas americanos -al son de la legendaria canción Blue Moon- que sin quererlo se topan con un mastodóntico y casi sobrenatural monstruo en forma de lobo.
Más de nueve semanas de rodaje fueron necesarias para que Landis concluyera los pormenores de una filmación harto compleja, especialmente, en cuanto a los efectos de maquillaje y visuales. Para ello, tuvo que volver a contar con Baker diez años después. La contratación previa de los dos actores protagonistas (David  Naughton y Griffin Dunne) para poder hacerse los moldes requeridos fue uno de los requisitos que impuso Baker para poder trabajar con sosiego en un film que lo encumbraría, tras las penurias económicas que le reportaron Estoy vivo y Squirm.
   Es de agradecer que Landis se tomara el film muy en serio, pues el resultado final a la vista está. En manos de otro director, quizá el tono de comedia estaría más acentuado, aquí no, Landis no deja ningún cabo suelto —posiblemente, la escena final del tiroteo no está del todo calibrada en cuanto a la disposición de los actores y figurantes—. Sorprende hoy en día como Landis se las ingenió para que el film fuera más británico de lo que en realidad era. Esa inserción de dos personajes del estilo Monty Python’s Flying Circus en la comisaría son un fiel reflejo del humor que emplearía a modo de reverencia hacia sus colegas británicos. Pero, definir Un hombre lobo americano en Londres en base a su éxito final, sería una simpleza que bien merece un pequeño análisis general.
La cinta se convierte en un clásico merced, entre otras consideraciones, a su arranque nada convencional y se prolonga hasta casi entrada la hora de metraje con la transformación más lograda de un hombre en lobo sin emplear ningún efecto digital ni óptico. Una serie de tomas perfectamente montadas con la ayuda de mecanismos hidráulicos, moldes de todo el cuerpo y el vídeo doméstico para poder cortar y visionar las escenas ya rodadas, supusieron un espaldarazo imprescindible para convertir esos apenas dos minutos de metraje en un alarde de primer nivel, a nivel técnico. Si bien, hay muchas voces que apuntan —entre las que también me encuentro— que la escena en el metro londinense es la que mejor define el planteamiento de Horror Film de Landis. El plano subjetivo desde las escaleras del metro de Tottenham Court está rodado de tal forma que el "monstruo" aparece del lado contrario al esperado. La persecución previa, también con cámara subjetiva —Lobos humanos, de ese mismo año, también la empleó— es de una destreza impropia de un joven aficionado como era en aquel tiempo Landis. En cierta forma, Landis transforma un film trágico como podría ser El hombre lobo (1935), dirigida por George Waggner, en una re visitación contemporánea –rodaje en pleno Picadilly Circus de una dificultad extrema- de un mito aupado por las nuevas generaciones, además de dar una visión distinta a la actual de los zombies o undead, a través de las ensoñaciones que sufre David, el protagonista superviviente del ataque del marsupial. Un guiño al cine de Buñuel y en especial a El discreto encanto de la burguesía y El perro andaluz, que permitiría a Landis y también a Baker alzarse en el primer escalafón del cine fantástico de aquellos años, una vez abandonado momentáneamente —el primero— la comedia más desatada (Schlock, Desmadre a la americana Granujas a todo ritmo).• 
   
     
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Características DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Comentarios / Imágenes del rodaje / Tomas falsas / Entrevistas / Efectos especiales / Storyboard / Galería de fotos / Notas de producción. Formato: Pal Widescreen 16:9. Idiomas: Castellano e Inglés. Subtítulos: Castellano e Inglés para sordos. Duración: 93 mn. Distribuidora: Universal Pictures.


   
       
   

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