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Chuka
Chuka
     
    Director (es) : Gordon Douglas
    Año : 1967
    País (es) : USA
    Género : Western
    Compañía productora : Rodlor Inc. para Paramount
    Productor (es) : Rod Taylor, Jack Jason
    Guionista (s) : Richard Jessup
    Guión basado en : en la novela homónima de Richard Jessup
    Fotografía : Harold Stine en Technicolor y PathéColor
    Director (es) artistico (s) : Hal Pereira, Tambi Larsen
    Decorados : Robert R. Benton, Jack Mills
    Vestuario : Edith Head
    Maquillaje : Wally Westmore
    Música : Leith Stevens
    Montaje : Robert Wyman
    Sonido : Garry Harris, John Wilkinson
    Efectos especiales : Paul K. Lerpae
    Ayudante (s) de dirección : Howard Roessel
    Duración : 105 mn
   
     
    Sir John Mills
James Whitmore
Ernest Borgnine
Rod Taylor
Luciana Paluzzi
Angela Dorian
Louis Hayward
Eric Michael Cole
Hugh Reilly
Barry O'Hara
Gerald York
Herlinda Del Carmen
   
   
    Chuka es un noble y violento pistolero, siempre preocupado por mantener su vida a salvo. Durante uno de sus múltiples viajes, el intrépido pistolero coincide con unos indios que estás velando a uno de los suyos. Tras observar la escena, Chuka desciende de su caballo y les ofrece comida y sigue su camino. Más adelante da con una diligencia que está siendo atacado por los indios. Chuka corre en su ayuda y observa que es le grupo de atacantes está liderado por el indio al que dio comida. Este último, al observar que Chuka ayuda a los miembros de la diligencia, decide perdonar la vida de sus integrantes. Hora más tarde la diligencia y Chuka llegan al fuerte más cercano, capitaneado por el Coronel Stuart Valois. El coronel acepta darles cobijo pero se muestra reticente a tratar con Chuka, ya que lo considera un asesino peligroso. Sin embargo, le invita a cenar junto con las dos mujeres que iban en la diligencia. Una de ellas, Verónica, mantuvo años atrás un apasionado romance con Chuka.
   
   
   

PURGATORIO
 
Por Tomás Fernández Valenti
A falta de conocer su remake para televisión de Nevada Smith (1966), y a la vista de los resultados de su posterior incursión en el westernForajidos de Río Bravo (1970)— o en otros géneros —citando las estrenadas en España: F de Flint (1967), Hampa dorada (1967), El detective (1968), La mujer de cemento (1968), Ahora me llaman señor Tibbs (1970), Masacre (1973), ¡Viva Knievel! (1977)—, no resulta arriesgado afirmar que Chuka es la última gran aportación al western de Gordon Douglas y la última gran película de su carrera. Chuka conforma junto con esa obra maestra absoluta que es Río Conchos (1964) —olvidémonos que entre ellas se encuentra Hacia los grandes horizontes (1966), su desafortunada nueva versión de La diligencia (1939)— una suerte de díptico donde hallamos lo mejor del western de Douglas, aderezado además con notables capas de sordidez, violencia y pesimismo.
Si Río Conchos concluía con una devastadora batalla final repleta de fuego y destrucción, Chuka se abre con un memorable prólogo en el Fuerte Clendennon, principal escenario del film, donde ha tenido lugar un combate entre soldados e indios arapahoes. Un nuevo pelotón de soldados ha ocupado el recinto, y el oficial al mando redacta en voz alta un informe de lo ocurrido —en presencia del silencioso jefe arapahoe Hanu (Marco López, aquí acreditado como Marco Antonio), el mismo que dirigió el ataque contra el fuerte logrando acabar con todos sus ocupantes y ahora prisionero del ejército— a partir de los documentos del comandante en jefe de dicha guarnición, el coronel inglés Stuart Valois (John Mills), también fallecido en combate, donde se especifica que en el recinto se hallaban varios civiles, entre ellos un pistolero conocido con el nombre de Chuka (Rod Taylor, también coproductor de la película). Empieza aquí un largo flash-back, que abarca hasta el final del relato pero que a pesar de su carácter aparentemente informativo no pretende ser la reconstrucción de lo ocurrido llevada a cabo por aquel oficial, sino la exposición de lo vivido realmente, es decir, va más allá de la fría investigación burocrática que lo motiva y se interna en las ocultas dimensiones humanas de los hechos. Ese tono introspectivo que impregna todo el relato resulta evidente no sólo porque, a medida que avanza la narración, iremos descubriendo aspectos sobre la psicología de los personajes que el oficial que lleva a cabo aquella investigación es imposible que conozca, sino sobre todo porque la puesta en escena de Gordon Douglas mantiene en todo momento un carácter cerrado, casi claustrofóbico, por medio de una severa planificación que unifica interiores y exteriores convirtiéndolos, por así decirlo, en espacios para la intimidad y la confidencia, algo absolutamente coherente en el contexto de un film lleno de secretos de índole personal.
Ya desde el principio, los hechos narrados en ese largo y complejo flash back tienen un carácter ominoso. Chuka se interna a caballo en territorio arapahoe, un terreno frío y nevado, y en un claro del bosque descubre a un grupo de indios, entre ellos el jefe Hanu, llevando a cabo un funeral; el protagonista mira un momento la ceremonia funeraria y, antes de marcharse, entrega un trozo de carne seca a los pieles rojas; sin palabras, tan sólo en virtud de las miradas y gestos de los personajes, sabemos que los arapahoes se está muriendo de hambre. Más tarde, en medio de una ventisca de arena (incluso la naturaleza tiene aquí carácter hostil), Chuka se detiene para ayudar a una diligencia que ha perdido una rueda, y allí ocurren dos cosas muy importantes: primero, en la misma viajan dos damas mejicanas, Verónica Kleitz (Luciana Paluzzi), una mujer a la que Chuka conoció tiempo atrás y que viaja acompañada de la más joven Helena Chávez (Victoria Vetri); y segundo, aparece un grupo de guerreros arapahoes que lidera Hanu, que no les atacan porque (nuevo cruce de miradas) el jefe piel roja ve a Chuka y reconoce al hombre que les brindó su caridad: el pasado del protagonista (Verónica, que fue su callado amor de juventud) y su futuro (su inminente lucha contra los arapahoes) se combinan, y tienen idéntico peso específico, en el contexto de un relato cuyos personajes están, asimismo, atrapados entre un pasado que preferirían olvidar y un futuro en el que tan sólo les espera la muerte. Ello queda muy claro en la reveladora secuencia de la cena ofrecida por el coronel Valois y a la que Chuka también asiste: el amargado oficial británico, de quien se dice que sirvió en la India y que ha acabado destinado al peor destacamento del ejército norteamericano por culpa de sus excesos con la bebida, da rienda suelta a su resentimiento, envalentonado con el alcohol, para echar en cara a los comensales su hipocresía (a un teniente, su cobardía; a un médico, su negligencia; a Chuka, su oficio de pistolero). Pero las revelaciones no terminarán ahí: más adelante sabremos, por boca del fiel ayudante del coronel Valois, el sargento Otto Hahnsbach (Ernest Borgnine), que su superior le salvó la vida a costa de ser sometido a una brutal tortura (que incluso culminó, se insinúa, con su castración). Tan sólo Chuka, enamorado de Verónica desde que trabajara como mozo en el rancho de los padres de aquélla, logrará rendir cuentas con ese pasado que le atormenta haciendo el amor, entre lágrimas, con su amada...
Mas ni siquiera este último episodio sensibilidad (por lo demás, resuelto con enorme tacto y sensibilidad) consigue diluir la dureza y aspereza del conjunto, el cual, como ya hemos señalado, se caracteriza por la severidad de su planificación. Gordon Douglas, cuya manera de filmar resulta hasta cierto punto comparable a la de Richard Fleischer por su gusto a la hora de elegir encuadres que situaran moral y éticamente al espectador en el meollo de lo narrado, se muestra pródigo en imágenes abruptas y en la resolución de escenas resueltas con admirable sentido de lo telúrico: un plano tomado desde debajo de una carreta en el preciso momento en que entra en el fuerte, insinuando la atmósfera opresiva, que se respirará dentro de ese recinto convertido en una suerte de purgatorio donde los personajes expiarán los errores de su pasado; el plano en contrapicado, bajo una escalera, que acompaña al mayor Benson (Louis Hayward) subiendo con la joven india (Herlinda del Carmen) de la que va a abusar; la terrible pelea a puñetazos entre Chuka y el sargento Hahnsbach, que se salda en tablas con la admiración y el respeto mutuos de ambos rivales. Chuka culmina con un combate nocturno entre los soldados y los arapahoes, brillantemente resuelto, que cierra el flash-back y deja paso a un final abierto que roza lo poético: quizá Chuka y Helena hayan sobrevivido al combate, o quizá simplemente hayan desaparecido, toda vez que sus vivencias, sus vidas, han dejado de ser material de interés para ese informe que no recoge ni nada sabe de sus sentimientos.•
   
     
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Características DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Ficha Técnica y Artística / Galeria fotográfica. Formato:  16:9, 2:35. Idiomas:   Castellano e Inglés. Subtítulos: Castellano. Duración: 99 mn. Distribuidora:  Paramount. Fecha de lanzamiento: 16 de junio de 2010. 
   
       
   

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