Ampliar imagen
   
Paseando a Miss Daisy
Driving Miss Daisy
     
    Director (es) : Bruce Beresford
    Año : 1989
    País (es) : USA
    Género : Comedia dramática
    Compañía productora : Zanuck Company
    Productor (es) : Richard D. Zanuck, Lili Fini Zanuck
    Productor (es) ejecutivo (s) : David Brown
    Productor (es) asociado (s) : Robert Doudell, Alfred Uhry
    Guionista (s) : Alfred Uhry
    Guión basado en : en la obra teatral homónima de Alfred Uhry
    Fotografía : Peter James
    Diseño de producción : Bruno Rubeo
    Director (es) artistico (s) : Victor Kempster
    Vestuario : Elizabeth McBride
    Música : Hans Zimmer
    Montaje : Mark Warner
    Ayudante (s) de dirección : Katterli Frauenfelder
    Duración : 99 mn
   
     
    Morgan Freeman
Jessica Tandy
Dan Aykroyd
Patti Lupone
Esther Rolle
Joann Havrilla
Alvin M. Sugarman
Clarice F. Geigerman
Muriel Moore
Sylvia Kaler
Alvin M. Sugarman
   
   
    1948, Atlanta (Estados Unidos). Daisy Werthan, una mujer de setenta y dos años de clase acomodada de raza blanca y de origen judío mantiene a lo largo de veinticinco años una posición variable respecto a Hoke Colburn, su humilde y paciente chófer de raza negra, quien cada día la pasea en su flamante automóvil. Boolie, el hijo de Miss Daisy, insiste en que su madre tenga a su servicio de forma permanente a un chófer. Así pues, se irá fraguando una relación que, si bien en un principio resulta difícil, evolucionará hacia una sincera amistad entre ambos.
   
   
   

UN CANTO A LA AMISTAD
 
Por Christian Aguilera
Resultaría farragoso enumerar los directores que rechazaron el proyecto de Driving Miss Daisy presumiblemente por considerar en su mayoría que una historia cuyo eje dramático representa la relación entre dos ancianos poco o nada hubiese aportado a sus respectivas andaduras profesionales. Todo parecía indicar, pues, que el proyecto quedaría aparcado sine die, pero a modo de antídoto de un cine cada vez más abonado a un público teenager, Hollywood destinó un pequeño porcentaje a producciones protagonizadas por personas de la tercera edad. En este sentido, Cocoon (1985) actuó de «revulsivo», obteniendo unos notables dividendos en taquilla y, al medio plazo haciendo posible que proyectos como Driving Miss Daisy tuvieran visibilidad en la gran pantalla. El punto de arranque de la preproducción coincidió con el estreno de la continuación de Coccoon, siendo el australiano Bruce Beresford quien ocupó la silla del directed by una vez sopesado por parte el cuadro directivo de Zanuck Productions su idoneidad atendiendo a su background de propuestas cinematográficas de corte intimista ubicadas en el Sur de los Estados Unidos (Gracias y favores, Crímenes del corazón). Una vez integrado al proyecto, Beresford planteó a Richard Zanuck y  su esposa Lili Fini Zanuck aplicar la misma fórmula que había aplicado para Crímenes del corazón, esto es, trabajar codo a codo con el autor/a de la obra teatral original para la escritura del guión. Por cuestiones que competen al ámbito sindical, al igual que Beth Benley en su momento, Alfred Uhry firmó el guión en solitario, a pesar de la supervisión llevada a cabo por Bruce Beresford, consciente que el medio cinematográfico reclama sus propias reglas. El buen entendimiento entre ambos los condujo a repetir colaboración en Rich In Love (1992), otra producción localizada en el deep-south.
Ciertamente, cuando citamos el título Paseando a Miss Daisy nos sobreviene la imagen de los rostros envejecidos de un hombre de raza negra (Morgan Freeman) y de una mujer (Jessica Tandy, partícipe en el reparto de la seminal Coccon) encuadrados en el espejo retrovisor de un automóvil. De esta forma, si no tenemos un recuerdo demasiado cercano del film podemos llegar a la conclusión que el automóvil modelo Hudson representa el otro «personaje principal» de la función. Sin embargo, la importancia que cobra en el desarrollo de la historia el automóvil que pasea —en detrimento de la acción verbal driving que admite distintos significados— a Miss Daisy es pareja a la que pueda adoptar la estancia de Atlanta donde reside la vieja dama, vestida con tonalidades verdosas, a modo de “extensión” de la frondosa vegeteción que la circunda. En el mismo inmueble se refleja la personalidad de Daisy Werthan, la inherente a una antigua profesora que procuraba transmitir el sentido del orden y de la disciplina a su alumnado. Atributos que pronto reconoce en Hoke Colburn (Morgan Freeman, quien no dudó en mimetizar la gestualidad y las inflexiones vocales utilizadas por Scatman Crothers en El resplandor), un individuo próximo a la setentena que ha sabido adaptarse por necesidad a distintos cometidos profesionales, incluido el de chófer. En estos menesteres se desenvuelve Hoke, quien va ganándose a diario la confianza de Miss Daisy, en una formulación narrativa que bebe de lugares comunes. Pero fuera de estos cauces narrativos, el interés que pueda despertar una propuesta cinematográfica como Paseando a Miss Daisy remite a su contribución a la hora de derribar a finales de los años ochenta ese otro muro que llevaba tiempo resquebrajándose, el inherente a la segregación racial. Bastan algunas pinceladas del film para tomar la temperatura de una realidad en que las personas de raza negra —ejemplificadas para la ocasión en el afable Hoke Colburn— no podían utilizar los lavabos de las gasolineras o eran observados con altivez y desdén por los agentes del orden si conducían determinados modelos de automóvil. A propósito de este último segmento que toma lugar en una carretera que les debe conducir hasta Mobile (Arkansas), una secuencia muy similar se reproduce en la espléndida Green Book (2018), de la que asimismo participa de un engranaje narrativo que favorece en sus capas más superficiales a dotarlo de un tono de comedia —acentuado en el caso de Driving Miss Daisy merced a la presencia del actor Dan Aykroyd en el papel del empresario Boolie, el hijo de Miss Daisy, heredero de un auténtico imperio del sector textil—  pero que en el fondo opera una diatriba sobre la segregación racial preferentemente una vez traspasado el umbral de la segunda mitad del siglo pasado.
    Otro de los puntos de conexión entre Driving Miss Daisy y Green Book deviene el triunfo de sendas distinciones en el apartado de Mejor Película —entre otros premios—  en la ceremonia de los Oscar®, con la particularidad que en ambos casos los directores —Beresford y Peter Farrelly— respectivamente, ni tan siquiera fueron nominados. Una cuestión que, a día de hoy, aún despierta incredulidad por cuanto, en el caso de Beresford, se supeditó a ejercer de storyteller con una sabia dirección de los intérpretes y una resolución formal dictaminada a través de la óptima elección de los encuadres y de los movimientos de cámara.•
   
     
Comprar en amazon.es
   
Características en BD: Contenidos:
Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Comentarios en audio / Trailer. Formato: 2:35.1, 16:9. Resolución: 1.080 p. Idiomas: Castellano e Inglés. Subtítulos: Castellano. Duración: 96 mn. Distribuidora: Vértice Films. Fecha de lanzamiento: 4 de septiembre de 2013.

 

   
   
     
Comprar en amazon.es
    DRIVING MISS DAISY (1989)
Hans Zimmer
Varèse Sarabande VSD, 2004. Duración: 40: 40.
   
       
   

   Ingresar comentario

Valoración media: 7,0

Comentarios: 0

Total de votos: 1


¿Qué valoración le darías a esta película?

Valoración:

Enviar