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Terror en Amityville
The Amityville Horror
     
    Director (es) : Stuart Rosenberg
    Año : 1979
    País (es) : USA
    Género : Terror
    Compañía productora : American International Pictures
    Productor (es) : Ronald Saland, Elliot Geisinger
    Productor (es) ejecutivo (s) : Samuel Z. Arkoff
    Compañía distribuidora : Filmayer
    Guionista (s) : Sandor Stern
    Guión basado en : el libro de Jay Anson
    Fotografía : Fred J. Koenekamp en Color
    Director (es) artistico (s) : Kim Swados
    Decorados : Robert Benton
    Maquillaje : Steve Ambrus
    Música : Lalo Schifrin
    Montaje : Robert Brown, Jr
    Sonido : Maury Harris
    Efectos especiales : Delwyn Rheaume
    Ayudante (s) de dirección : Ed Vaughan, Benjamin Rosenberg
    Duración : 116 mn
   
     
    James Brolin
Margot Kidder
Rod Steiger
Don Stroud
Murray Hamilton
John Larch
Natasha Ryan
Michael Sacks
Helen Shaver
Amy Wright
Meeno Peluce
Irene Dailey
   
   
    Amityville, Long Island, 13 de noviembre de 1974. Un joven acaba de asesinar a su propia familia en pleno, compuesta por sus padres y sus cuatro hermanos. La policía empieza a investigar el motivo que impulsó al muchacho a cometer un crimen múltiple tan sanguinario mientras dormían, en una casa de campo. Un año más tarde, Kathy y George Lutz, una pareja de recién casados, compran la casa donde habían residido los seis miembros de la familia brutalmente asesinada. A su cargo, Kathy y George tienen tres niños aún en edad escolar, Matthew, Gregory y Amy, fruto de la anterior relación conyugal de la primera, que acabó en divorcio. A pesar de que George experimenta un cambio de comportamiento a los primeros días de establecerse en su nuevo hogar, Kathy confía en que se trate de un estado transitorio. Sin embargo, la leyenda negra que encierra la mansión de Amityville pronto se verá corroborada cuando el padre Frank Delanny tiene una traumática experiencia al visitar el desván.
   
   
   

FENÓMENOS EXTRAÑOS
 
Por Joaquín Vallet Rodrigo
En no pocos aspectos, Terror en Amityville (1979) representa el cierre definitivo a la vertiente postmoderna del género, aquella iniciada en 1968 con La noche de los muertos vivientes y La semilla del diablo y que se extendería a lo largo de la década de los setenta dentro de los ambiguos márgenes del cine estadounidense. Aunque el certificado de defunción del periodo lo firmara, definitivamente, Stanley Kubrick con El resplandor (1980), el film de Rosenberg integra un turbio halo crepuscular a lo largo de su metraje. Una especie de epítome de temas y tendencias que, abordadas por un realizador no especialmente relevante (ni talentoso), acaban manifestando lo frágil y efímero de su condición. Clausurando unas vías de expresión que, en manos de directores tan personales como William Friedkin, Tobe Hooper o Dan Curtis componían, en el fondo, la mirada única de sus autores.
   Rosenberg, por el contrario, revierte algunos de los elementos más complejos de la película arrinconándolos en un segundo término debido a la imposibilidad de otorgarles un enfoque preciso. Incidiendo, casi exclusivamente, en las vías más comunes del argumento abordado sin querer adentrarse en los flancos ocultos de las mismas. Sin embargo, paradójicamente, ello acaba ofreciendo al conjunto una identidad esquinada, como si su convencional superficie fuera, en esencia, la coartada necesaria para insinuar un contenido perverso y retorcido que únicamente se nos ofrece a través de concretas pinceladas. El ejemplo más evidente se halla en el personaje del padre Delaney interpretado por Rod Steiger. Deliberadamente excesivo (potenciado, además, por el incontrolable trabajo del actor) y, en no pocos aspectos, cerrado en sí mismo, el personaje aparece como el anclaje a los elementos que la película no coloca en primer término. Aquellos que provocan que aparezcan detalles tan turbadores como las moscas que cubren el rostro del sacerdote o la imprevisible deformidad del rostro de Kathy (Margot Kidder), apenas entrevista en un rápido plano en las secuencias finales. No cabe duda que el hecho de que Stuart Rosenberg se cierre en banda a desarrollar estos aspectos es lo que acaba provocando que el film tantee unos terrenos sobre los que los cineastas citados anteriormente se hubieran lanzado sin dudarlo, pero que Rosenberg prefiere reducirlos a su mínima expresión.
   Ante ello, Terror en Amityville es una obra, hasta cierto punto, desconcertante. Difícil de asimilar en todas sus vertientes en un primer visionado y a la que beneficia una observación detenida de sus recursos y maneras estilísticas. Porque, si bien en el caso de Rosenberg no se puede hablar exactamente de "estilo", sí es cierto que su asepsia compositiva impregna el resultado final de una involuntaria indagación genérica. Algunos de los planos de la llegada de los Lutz a la casa, por ejemplo, se toman desde el interior del recinto (en un recurso posteriormente utilizado, con mucha mayor contundencia, por James Wan en su espléndida Expediente Warren) planteando la fagocitación que este llevará a cabo sobre el núcleo familiar. Un núcleo, por otra parte, quebrado y descompuesto (Kathy vive separada del padre de sus hijos cuya función tiene que asimilar forzosamente George) que parece revertir la faz más idílica del American Way of Life sin la acritud de Friedkin, Curtis o Kubrick pero, aún así, obviando cualquier atisbo de afabilidad.
De esta manera, Terror en Amityville aparece como una pieza más interesante de lo que su habitual consideración o un sencillo visionado podría llegar a suscitar, mucho más por lo que oculta que por lo que muestra, así como por su situación dentro de un género que se hallaba a punto de abandonar su enfoque más enloquecidamente verista y abocarse al universo de las pesadillas adolescentes, tomándolos como vulgar carnaza únicamente aprovechable para su absoluta destrucción. El film de Rosenberg, por tanto, medita sobre su condición dentro de este campo cinematográfico asumiendo su identidad crepuscular.•
   
     
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Características DVD: Contenidos disco 1: La película. Contenidos disco 2:  Documentales: ¡Por el amor de Dios, salid de aquí! - Una presencia diabólica  - ¿Terror o engaño? / 7 anuncios de radio / Anticipo del remake / Tráiler de cine.  Formato: Widescreen 1.85:1, 16:9. Idiomas: Castellano, Inglés, Francés, Alemán e Italiano. Subtítulos: Castellano, Francés, Italiano, Holandés, Danés, Noruego, Sueco, Finlandés, Griego, Portugués, Turco, Inglés para sordos y Alemán para sordos. Duración: 114 mn. Distribuidora: Twentieth Century-Fox.

 

 

 

   
       
   

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