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La hora veinticinco
Le Vingt-Cinquème Heure
     
    Director (es) : Henri Verneuil
    Año : 1967
    País (es) : FRA-ITA
    Género : Drama
    Compañía productora : Avala Film/Compagnia Cinematografica Champion/Les Films Concordia
    Productor (es) : Carlo Ponti
    Productor (es) asociado (s) : Simon Schiffrin
    Guionista (s) : François Boyer, Henri Verneuil, Wolf Mankowitz
    Guión basado en : en la novela de C. Virgil Gheorghiu
    Fotografía : Andréas Winding en Metrocolor
    Diseño de producción : Robert Clavel
    Vestuario : Rosine Delamare
    Maquillaje : Monique Archambault
    Música : Georges Delerue, Maurice Jarre
    Montaje : Françoise Bonnot-Verneuil
    Sonido : Antoine Petitjean
    Ayudante (s) de dirección : Claude Pinoteau
    Títulos de crédito : Jean Fouchet
    Duración : 130 mn
   
     
    Anthony Quinn
Virna Lisi
Grégoire Aslan
Sir Michael Redgrave
Jan Werich
Harold Goldblatt
Alexander Knox
Liam Redmond
Meier Tzelniker
Kenneth J. Warren
John Le Mesurier
Serge Reggiani
   
   
    Al estallar la Segunda Guerra Mundial, un pequeño pueblo situado en una zona montañosa de Rumanía se convierte para sus habitantes en un centro de producción de mano de obra para construir edificaciones que impidan el avance soviético. La policía local ejerce de autoridad a la hora de designar los trabajos a realizar a los lugareños, como en el caso de Johann, quien se ve obligado a trabajar junto a personas de dudosa reputación, la mayoría ex presidiarios. Sin embargo, Dobrescu, el comandante de la policía local tiene la intención de ganarse el afecto de Susana, la esposa de Johann. Por consiguiente, Dobrescu envía a Johann a trabajar en la construcción de un canal para meses después, una vez concluida la obra, hacerle entrega de un requerimiento notarial falseado en el que Susana le invita a rescindir su compromiso matrimonial. La desesperación y el desconcierto llevan, pues, a Johann a entrar a formar parte de un contingente de judíos dispuestos a llegar a la capital. Al ser capturado, Johann se enfrenta a sus años más críticos, ya que su imagen de guardián de un campo de concentración nazi llega al conocimiento de su amada Susana.
   
   
   
COMENTARIO (Por Joaquín Vallet Rodrigo): Henri Verneuil es un excelente director de género que nunca ha estado lo suficientemente considerado, sin duda, por el hecho de haber coincidido cronológicamente con la “revolución” crítica de los enfants terribles de Cahiers du Cinéma y su constante crítica hacia todo lo que tuviera que ver con el concepto más literario o “tradicional” de la cinematografía francesa. Verneuil representa, en gran parte, esta tendencia ya que sus modos y maneras narrativas son directas y sencillas, sin subterfugios de ningún tipo. Asimismo, su concepto de la puesta en escena se revela igualmente diáfano, centrado en contar las historias de la manera más sincera y sobria posible. Prueba de lo dicho son un conjunto de excelentes películas como Le mouton à cinq pattes (1954), Le président (1961) o su soberbio film noir El furor de la codicia (1971) que son pura narración, perfectamente estructradas y poseedoras de unas maneras visuales totalmente complementarias que hacen que las historias avancen con enorme concisión.    Posiblemente, La hora 25 no sea una obra perfecta. Tiene una duración demasiado corta para una historia tan amplia y con tantas aristas argumentales (el personaje de Suzanna, la esposa de Moritz, desaparece demasiado pronto de la trama), lo que acaba perjudicando levemente el resultado. Aún así, se trata de una muy buena película, poseedora de un conjunto de momentos verdaderamente emocionantes.
   La hora 25 podría ser considerada otro ejemplo de éstas maneras fílmicas, habida cuenta de que el film centra su historia en un período de diez años donde los avatares del protagonista se suceden casi sin interrupción. La película es una crítica visceral a cualquier conflicto bélico observada desde el prisma de un hombre que se deja arrastrar por las circunstancias sin ser, plenamente, consciente de ellas. Un recorrido por los años de la Segunda Guerra Mundial donde el protagonista, Johann Moritz es testigo de gran parte de los acontecimientos que marcan el devenir de la guerra, desde la inclusión de los judíos en los campos de concentración, las huídas hacia los Estados Unidos durante los primeros meses de la guerra, las pseudoinvestigaciones raciales de la Ahnenerbe, la entrada de los Aliados, los juicios de Nüremberg… aunque, siempre, desde el bando equivocado. En este sentido, la benevolencia del personaje principal (admirablemente incorporado por el siempre espléndido Anthony Quinn) y el desarrollo del film bien se podría considerar un curioso antecedente de la tan célebre como mediocre Forrest Gump (1994) aunque, en este caso, la película resulta poseedora de una madurez y un sentido dramático inexistente en la frívola propuesta de Robert Zemeckis. Verneuil construye el film desde un prisma donde el patetismo se convierte en el elemento principal de la función. Las múltiples desgracias por las que pasa Moritz llegan a ser tan agónicas que resultan, por momentos, grotescas. Como una broma pesada que la vida y el destino gasta a quienes poseen la virtud de la inocencia con el fin de destruírlos entre las marañas de la realidad. La impresionante, memorable secuencia que cierra la película con Moritz obligado a sonreír ante los flashes de un periodista es la gráfica exposición de ésta tesis llevada a sus últimas consecuencias por la espartana dirección del cineasta francés.
   
     
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Características DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas. Formato:  1.85:1.  Idiomas:  Castellano, Catalán, Inglés  . Subtítulos: Castellano. Duración: 130 mn. Distribuidora:  Suevia Films. Fecha de lanzamiento: 27 de mayo de 2009.  
   
       
   

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