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El compromiso
The Arrengement
     
    Director (es) : Elia Kazan
    Año : 1969
    País (es) : USA
    Género : Drama
    Compañía productora : Athena Enterprises
    Productor (es) : Elia Kazan
    Productor (es) asociado (s) : Charles H. Maguire
    Compañía distribuidora : Producción Cinematográfica Española S. A.
    Guionista (s) : Elia Kazan
    Guión basado en : La novela de Elia Kazan
    Fotografía : Robert Surtees
    Diseño de producción : Gene Callahan
    Director (es) artistico (s) : Malcolm Bert
    Decorados : Audrey Brasdel
    Vestuario : Theodora Van Runkle
    Música : David Amram
    Montaje : Stefan Arnsten
    Montaje de sonido : Larry Jost
    Sonido : Richard Vorisek
    Ayudante (s) de dirección : Burtt Harris
    Duración : 125 mn
   
     
    Kirk Douglas
Faye Dunaway
Deborah Kerr
Richard Boone
Hume Cronyn
Michael Higgins
John Randolph
Carol Rossen
Anne Hegira
William Hansen
Charles Drake
Harold Gould
Michael Murphy
E. J. Andre
Philip Bourneuf
Diane Hull
Barry Sullivan
Ann Doran
Chet Stratton
Paul Newlan
Steve Bond
Jim Halferty
Clint Kimbrough
   
   
    Un nuevo día comienza para los Anderson: Eddie se va a trabajar, dejando en casa a su mujer Florence y a su hija Helen, pero en la autopista intenta repentinamente suicidarse, sin saberse el motivo. Tras una estancia en el hospital, de vuelta a casa se encierra en un mutismo que sólo rompe para intentar reconstruir para su mujer lo que ha sido su último año de vida, en el que su éxito como ejecutivo de una empresa de publicidad y su relación con una secretaria de la agencia, Gwen, no han hecho más que poner en evidencia la falsedad de su vida. Su hermano Michael acude a verlo. A partir de entonces Eddie intenta retomar las riendas de su vida, volviendo sin éxito a la agencia, recuperando su relación con Gwen y asistiendo a su padre moribundo frente a la oposición de su propia familia. En medio de esta crisis personal, recapitula sobre todo lo que ha sido su vida hasta entonces y tiene que hacer frente al intento de su esposa de recluirlo en un hospital psiquiátrico, de donde lo rescatará Gwen.
   
   
   

«THE MAGNIFICENT» AMBERSONS
 
Por Frederic Soldevila
Basada en una novela autobiográfica del propio Elia Kazan, éste ofreció el proyecto de llevarlo a la pantalla a la Warner, obteniendo un alto presupuesto, de casi siete millones de dólares, y que le incluía a él como guionista, director y productor. El filme se rodó en Nueva York y California, con Robert Surtees como director de fotografía. El reparto iba a estar encabezado por Marlon Brando, pero su retirada a última hora dio entrada en el proyecto a Kirk Douglas, a quien finalmente acompañaron Deborah Kerr en el papel de la esposa y Faye Dunaway como la amante.
 La película, sin ser una autobiografía explícita, está basada en su propia vida. Teniendo como telón de fondo un retrato crítico de la sociedad estadounidense, Kazan se atrevía con un material más personal, especialmente en las relaciones paterno- filiales, la ambivalencia, los procesos de fingimiento y extrañamiento, las crisis de identidad, la lucha del protagonista entre optar entre su mujer o su amante o el precio que hay que pagar por el éxito profesional, todo ello presente en anteriores películas suyas.
Este film es una gran metáfora sobre la soledad y la crisis de valores en el mundo moderno. Kazan incide en que es una soledad metafórica, no la física sino la de aquella persona que se ve atrapada en un mundo y una sociedad en las que no cree, la del triunfador social que aparentemente ha triunfado (a nivel económico) pero que a nivel afectivo y vital se siente desvalido y totalmente fracasado, construyendo su vida con máscaras diferentes según se tratara de su mujer, su amante o su jefe. La película da inicio con Eddie y Florence, prototipo de familia media americana, más como arquetipos que como personas singulares, en el suntuoso jardín de casa, presidido por una gran piscina, en el desayuno del que parece ser otro día en sus anodinas existencias. Por la radio se oyen noticias de Cabo Kennedy, de la bolsa, de la contaminación de Los Angeles … para situar el relato en el plano de lo cotidiano. Tras despedirse de su esposa, Eddie coge el coche para irse a trabajar, volviéndose a oir la radio. Por tanto en el coche, que actúa como una prolongación del hogar conyugal, ya que se oye lo mismo que en casa, Eddie tomará la decisión de suicidarse, fracasando en el intento. Lo que sigue a esto es una alternancia entre escenas del pasado de Eddie (su niñez, las conversaciones con su padre, los diversos encuentros con su amante, etc …), pero dentro del mismo tiempo narrativo y de la misma escena, rompiendo el molde clásico que requería un flou o un plano anormal de la cámara para entrar en el pasado. El intento de Kazan se queda en eso, un intento, al no conseguir, en mi opinión, involucrar al espectador en algo que resulta tan cercano a Kazan como explorar su pasado. La ambición autorista de Kazan, tras la prometedora América, América (1963) produce un distanciamiento reforzado por este estilo ecléctico, que recurre a experimentos formalistas (la esforzada revisitación del pasado del protagonista). Digamos que el nuevo acercamiento formal a temas ya tradados en anteriores películas suyas se salda sin éxito. Kazan no logra transmitir qué supone para el protagonista volar (la escena en la que sobrevuela con una avioneta el rascacielo de su oficina, mientras su jefe lo ve a través de una de sus ventanas), porque ve documentales de animales durante su convalesciencia en casa, o porque ya no se habla con su hija, un personaje claramente desaprovechado. Kazan bucea en esas motivaciones interiores del protagonista en una enrevesada estructura temporal, puesta al servicio del proceso de indagación del protagonista, lo que produce una fuerte subjetivización del relato. Así, según Efrén Cuevas, «se van construyendo dos niveles de discurso en colisión, que exteriorizan el conflicto interior de Eddie Anderson. Por un lado nos encontramos con un relato objetivo, compartido por todos los personajes de la diégesis, que proporciona una información más bien limitada acerca de las causas de la crisis de identidad del protagonista. Esa limitación es superada gracias a la intromisión del relato en la subjetividad del protagonista, que nos permite acompañarle en su proceso de recapitulación de aquellos hechos pasados, constituyendo un segundo nivel narrativo de carácter claramente subjetivo» (1).
Las interpretaciones, eso sí, rayan a gran altura (Kirk Douglas, Faye Dunaway, Richard Boone etc.). La película se estrenó en noviembre de 1969 y resultó un fracaso de crítica y de público. La narrativa confusa, el tono excesivamente artificioso y la duración de la película (demasiado larga, 139 minutos) fueron las razones de esta valoración crítica.•
 
 
(1)
  Elia Kazan. Efrén Cuevas. Editorial Cátedra. Colección Signo e Imagen/Cineastas nº 48 (Madrid, 2000).
   
     
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Características DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas. Formato: Pal, 2.35:1, 16:9. Idiomas: Castellano, Inglés, Francés.  Subtítulos: Castellano, Inglés, Francés, Polaco, Inglés para sordos. Duración: 125 mn. Distribuidora: Warner Home Video. Fecha de lanzamiento: 15 de enero de 2008. 
   
       
   

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