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Naves misteriosas
Silent Running
     
    Director (es) : Douglas Trumbull
    Año : 1971
    País (es) : USA
    Género : Ciencia-ficción
    Compañía productora : Universal Pictures
    Productor (es) : Michael Guskoff
    Productor (es) asociado (s) : Martin Hornstein
    Compañía distribuidora : Paramount Films
    Guionista (s) : Deric Washburn, Michael Cimino, Steve Bochco
    Fotografía : Charles F. Wheeler en Technicolor
    Música : Peter Schickele
    Ayudante (s) de dirección : Brak Aronson
    Duración : 89 mn
   
     
    Bruce Dern
Cliff Potts
Ron Rifkin
Jesse Vint
Larry Whisenhunt
Mark Persons
Steven Brown
Cheryl Sparks
   
   
    El planeta tierra ha sido despojado de su vegetación como consecuencia de los niveles de contaminación que ha propiciado la acción del hombre. Con el fin de preservar algunas de las especies vegetales que han podido salvarse del desastre ecológico, desde hace tiempo lleva funcionando un programa en una nave espacial, la «Valley Forge», a cuyo cargo se encuentran cuatro astronautas. Uno de éstos es un experimentado botánico, Lowell, quien llegado el momento de abandonar el programa se resiste a seguir las órdenes dictadas desde la tierra. Para conseguir su propósito, Lowell se ve forzado a matar a los otros miembros de la tripulación --Wolf, Barker y Keenan-- y a reprogramar a los robots para que sigan sus instrucciones y le auxilien en cualquier eventualidad que pueda surgir.
   
   
   

ECOLOGISMO EN EL ESPACIO
 
Por Àlex Aguilera
La génesis
 
La concepción de un film como Naves misteriosas (1972) obedeció a una serie de circunstancias que se dieron casi por casualidad. En la legítima defensa de un tipo de cine llamado de contracultura, con Easy Rider  / Buscando mi destino (1969) como estandarte, el productor y realizador Roger Corman jugaría un doble papel de mecenas y de fagocitador de nuevos talentos. Este sería el caso de varios actores y directores que, antes a sus órdenes, habrían interpretado el negocio del cine como algo "alimenticio", dejando a un lado sus ideas neoliberales. En este segmento de esa sociedad disociada encontraríamos al mismísimo Dennis Hopper ya curtido en varios westerns relevantes como Los cuatro hijos de Katie Elder (1965), Peter Fonda hijo del gran Henry Fonda, y Bruce Dern célebre hoy en día por ser el progenitor de Laura Dern y de dar una imagen que no se corresponde en papeles de padre idiotizado. Centrándonos, entre este trío de «rebeldes», en la figura de Dern, observamos como su vínculo con Corman en algunos de sus últimos films como director, Los ángeles del infierno (1966) o Mamá sangrienta (1970) se finiquita cuando es llamado para interpretar a Freeman Lowely (nombre que evoca su estado de ánimo) en Silent Running. Es, pues, la culminación y la evolución de un personaje comprometido con una época y una cultura que ponía en tela de juicio el intervencionismo norteamericano en guerras como la que tuvo lugar en Vietnam en los años sesenta. Sin ser una referencia para el gran público, Dern dispuso de una aceptación popular de acorde con su compromiso personal y su singular empatía.
   Antes de este proceso de selección y una vez elegido el personaje central, la Universal dio el acuerdo definitivo a la producción debido al inesperado éxito del sleeper Easy Rider, de tal modo que se plantearon crear una división paralela coordinada por Ned Tanen y dar cabida a cinco títulos que rondaban el millón de dólares cada uno de ellos. Este fue el caso de: Diario de una esposa desesperada (1970) de Frank Perry; Juventud sin esperanza (1971) de Milos Forman; Hombre sin fronteras (1971) de Peter Fonda y la más genuina Carretera asfaltada en dos direcciones (1971), de Monte Hellman, amén del film del novel realizador, Douglas Trumbull, conocido en aquellos años por ser el responsable de los efectos especiales de 2001: una odisea en el espacio (1968). Precisamente, ese sería el punto de partida de la historia escrita por un imberbe Michael Cimino años después responsable máximo de El cazador (1978), otro exponente de cine que evalúa lo acontecido durante y tras la guerra vietnamita antes de convertirse en toda una señora (¿) y de su compañero de profesión, Steve Boccho, autor de la serie Canción tritse de Hill Street. A no tardar, Trumbull, confeccionaría un estado letárgico a bordo de una nave silente, cuyos únicos moradores apenas cuatro hombres y tres robots se encargarán de preservar un ciclo natural, extinto en el planeta Tierra.
 
La naturaleza de la idea
 
Una fábula ecologista en toda regla es lo que Trumbull quiso mostrar desde un punto de vista humano, alejado de cualquier identificación con el mundo de las máquinas, pese a que hay un proceso de humanización en los dos robots que sobreviven a la primera destrucción de parte de la nave. Más allá de cualquier alegoría, Las naves misteriosas esconde un sentimiento personal en la persona de Lowely, en ocasiones con un comportamiento psicótico y en otros de una dulzura extrema el cuidado de sus plantas y el ecosistema artificial creado. Trumbull no entra en ningún momento en consideraciones morales y plantea sin tapujos un mundo sin plantas, animales o demás especies, hecho que le permite elogiar la figura de un rebelde como Lowely, enfrentado a un poder que insiste en recortar unos recursos ya de por si frágiles.
   Sin querer relegarlo al término de simplista y lineal en su parte final, el film de Trumbull transmite aquello que algunas generaciones llamamos esperanza, tanto en el ser humano como en la madre naturaleza. Invocar al sentido común y preservar un entorno cada vez más deteriorado es algo que otros títulos han querido imitar con mayor acierto (WALL-E es una clara prueba de ello) o menor La selva esmeralda (1985); sin embargo, Silent Running, a través de Freeman y los androides Hubey y Deewey nombres extraídos de uno de los acompañantes fallecidos al que dan vida personas con deficiencias físicas y de corta estatura, destilan ese halo de esperanza que la política nunca ha podido destruir. Sin quererlo, ellos mismos, encaminados hacia la Nada, destruirán sus propios recursos pero no los de los demás. Preciosa evocación de unas ideas imperecederas al ritmo de un par de canciones folk de la no menos comprometida con la causa Joan Baez, todo un icono de la canción protesta de los años sesenta y setenta. A su vez, un alumno aventajado de Trumbull, John Dykstra idearía un set y una serie de maquetas premonitorias de su trabajo en la saga Star Wars.
Con el paso de los años, Silent Running se ha convertido en una película de culto gracias a su apuesta por la humanidad, la preservación de la naturaleza como ecosistema imprescindible y su compromiso, lo cual permite vivir instalados en una Tierra, lejos de cualquier simbología con las guerras nucleares, que aparente ser una especie de Jardín del Edén. Una idea no por más utópica menos plausible.•
   
     
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Características DVD: Contenidos:
Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Trailer. Formato: Pal, Lettterbox 4:3. Idiomas: Castellano e Inglés. Subtítulos: Castellano e Inglés para sordos. Duración: 85 mn. Distribuidora: Universal Pictures.
   
       
   

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