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Misterio del barco perdido
The Wreck of the Mary Deare
     
    Director (es) : Michael Anderson
    Año : 1959
    País (es) : USA
    Género : Drama
    Compañía productora : Metro-Goldwyn-Mayer
    Productor (es) : Julian Blaustein
    Guionista (s) : Eric Ambler
    Guión basado en : en la novela homónima de Hammond Innes
    Fotografía : Joseph Ruttenberg
    Decorados : Hans Peters, Paul Groesse
    Maquillaje : William Tuttle
    Música : George Duning
    Sonido : Franklin Milton
    Efectos especiales : A. Arnold Gillespie, Lee Le Blanc
    Ayudante (s) de dirección : Robert Saunders
   
     
    Emlyn Williams
Charlton Heston
Gary Cooper
Sir Michael Redgrave
Alexander Knox
Virginia McKenna
Richard Harris
Ben Wright
Peter Illing
Terrence de Marney
Ashley Cowan
Charles Davis
   
   
    Durante una tormenta en el canal de Inglaterra, el carguero Mary Deare se incendia y su tripulación lo abandona, quedando a bordo sólo Gideon Patch, hasta que se le une John Sands, cuyo bote salvavidas ha sido embestido por el carguero. Sands cree que Patch quiere hacer naufragar deliberadamente el Mary Deare. En un tribunal de Londres, Patch debe enfrentarse a muchos acusadores y el misterio del Mary Deare se convierte en un tema de primer orden para los medios de comunicación. Al principio, Patch no hace mucho esfuerzo para intentar defenderse, entregándose a las evasivas hasta que, finalmente, él y Sands nadan alrededor de los restos del barco naufregado en busca de prubas.
   
   
   

DUELO EN ALTA MAR
 
Por Sergi Grau
A pesar de que Misterio en el barco perdido supone la única reunión interpretativa dos estrellas del calibre de Gary Cooper y Charlton Heston, se trata de un filme de más bien parca referencia, incluso en las antologías sobre el cine de género. Ello puede tener que ver, en parte, precisamente con su indefinición en esos términos, esto es el hecho de que a pesar de su fachada, la película no pueda ser catalogada en el territorio más asiduo —en el cine que llamamos clásico, al menos— de las aventuras marinas, pues se acaba decantando por la introspección dramática y por el suspense, y este último elemento sin alcanzar tampoco los elementos fantásticos o terroríficos que configuran otra categoría más o menos reconocida y a veces reivindicada. Digo en parte porque, mejor establecerlo de entrada, no se trata de una película que quepa tildar memorable, aunque sí digna de respeto y encomio por determinados aspectos de los puestos en liza narrativa y visual, y llamativa por otros que le dan carta de naturaleza como rareza.
El filme nos narra los términos de la asociación que se fragua entre John Sands (Heston), un capitán de un barco de rescate, y un colega suyo, Gideo Patch (Cooper, en su penúltima interpretación cinematográfica), a quien el primero halla, solo y aturdido, a bordo de un carguero a la deriva. Se aprecia que el relato, que desgrana las circunstancias que han llevado a Patch a esa situación y el posterior (y pírrico) enderezo de una situación de crasa injusticia, es fruto de la labor de dos novelistas de cierto genio, ambos de procedencia británica, y que también compartían afiliación por las peripecias de diversa índole ubicadas en el mar. Por un lado hallamos a Hammond Innes, escritor de quien se adapta su novela homónima, The Wreck of the Mary Deare, escrita tres años antes de la realización del filme. Por el otro, el libreto viene firmado por Eric Ambler, reputado escritor de novelas de espionaje y negra, de quien las antologías nos dicen que contribuyó a elevar el thriller a la categoría de literatura noble, y que asimismo siguió una prolífica carrera como guionista —por aquel entonces, y como tantos otros, en proceso de arraigo en el medio catódico—, entre cuyos trabajos hallamos, por citar los más cercanos a los cánones que aquí nos ocupan, los libretos de The Cruel Sea, dirigida en 1953 por Charles Frend, La última noche del Titanic, realizada por Roy Ward Baker en 1958, y la versión de Rebelión a bordo, que Lewis Milestone firmó en 1962.
   Aunque el libreto de Misterio en el barco perdido llegó a pasar por manos del mismísimo Alfred Hitchcock, tras las cámaras se situó finalmente Michael Anderson, un realizador británico que en su tiempo fue comparado con David Lean, y que, empero, terminó desarrollando una irregular carrera en la que quizá destaquen La vuelta al mundo en ochenta días, la adaptación de la novela de Verne protagonizada en 1956 por David Niven y Cantinflas, y La fuga de Logan (1976), firmada veinte años después según una novela con rango de culto de William F. Nolan. En el filme que nos ocupa, Anderson rubrica un trabajo correcto, que en las secuencias espectaculares —v.gr. la primera secuencia de la tormenta marítima— sabe sacar jugo y sentido del espectáculo del formato panorámico, y al que quizá quepa acusar de perder cierto fuelle de intensidad en algunos compases del relato, ello y a pesar de beneficiarse de un guión modélico, perfectamente alambicado y estructurado, y del intenso tour de force interpretativo que opone a un Cooper entre lo hierático y el desaliento y un Heston interpretando ese rol de hombre de acción con arrestos con el que cualquier cinéfilo lo identifica rápidamente (pareja protagonista, por lo demás, secundada por otros intérpretes de talla, caso de Richard Harris, en las pieles del villano, o Ben Wright, como el comparsa del capitán Sands).
Allende los entresijos del relato, la concreción y posterior desarrollo de la intriga con trasfondo comunista, y también el peso innegable que la acción y las secuencias espectaculares reclaman en el cómputo de la calidad del filme, esta historia de un barco casi fantasma acaba atrayendo más en su introspección psicológica, por ese estudio de personajes agudo, intenso y nada estridente a pesar de la sumisión a ciertos estereotipos (tanto del género o tema puestos en liza como relacionados, según antes ya hemos comentado, con las poderosas razones del star-system); de la mixtura entre los dos personajes, sus oposiciones que dan en germinar en lo complementario, emerge un vigoroso retrato sobre lo heroico, una cualidad épica desprovista de cualquier amaño enfático y en cambio aferrado a una perspectiva nostálgica sobre las razones y sinrazones de ese espinoso camino en el que las buenas ficciones saben construir la metáfora de la existencia de los hombres.•
   
     
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Características DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas. Formato:  Pal 2.35:1 16:9. Idiomas:   Inglés y Castellano. Subtítulos: Castellano. Duración: 105 mn. Distribuidora:  Universal. Fecha de lanzamiento: 1 de diciembre de 2010. 
   
       
   

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