Ampliar imagen
   
El protegido
Unbreakable
     
    Director (es) : M. Night Shyamalan
    Año : 2000
    País (es) : USA
    Género : Drama-Fantástica
    Compañía productora : Blinding Edge Pictures/Barry Mendel para Touchstone Pictures
    Productor (es) : M. Night Shyamalan, Barry Mendel, Sam Mercer
    Productor (es) ejecutivo (s) : Gary Barber, Roger Birnbaum
    Compañía distribuidora : Buena Vista International
    Guionista (s) : M. Night Shyalaman
    Fotografía : Eduardo Serra, en color Technicolor
    Diseño de producción : Larry Fulton
    Director (es) artistico (s) : Steve Arnold
    Decorados : Gretchen Rau
    Vestuario : Joanna Johnston
    Maquillaje : Michele Paris, Allan A. Apone, Gerald Quist, Bernadette Mazur
    Música : James Newton
    Montaje : Dylan Tichenor
    Montaje de sonido : Randle Akerson, Richard King
    Sonido : Richard King
    Efectos especiales : Steve Cremin, Christian Eubank, Anh Le Hoang, Benjamin White, Joe Judd, Jay Geller, Michael Frechette
    Ayudante (s) de dirección : John Rusk, Kathryn Shertzer
    Duración : 107 mn
   
     
    Bruce Willis
Samuel L. Jackson
Robin Wright
Spencer Treat Clark
Charlayne Woodard
Eamonn Walker
Leslie Stefanson
Johnny Hiram Jamison
Michaelia Carroll
Bostin Christopher
David Duffield
Laura Regan
   
   
    Filadeldia, 1961. De los más de doscientos pasajeros que viajaban en un tren de largo recorrido, tan sólo hubo un superviviente: David Dunn. Al conocer la noticia, su hijo Joseph y su esposa Audrey se personan en el hospital donde David ha sido sometido a unas pruebas médicas para confirmar que ha resultado ileso de la catástrofe. Mientras trata de refugiarse en su relación con su hijo de apenas once años, ya que su matrimonio con Audrey parece atravesar por una fuerte crisis afectiva, David Dunn recibe una enigmática nota en el parabrisas de su coche. En el encabezamiento de la misma figura el nombre de Edición limitada. Al cabo de unas semanas, David acepta una invitación para visitar al propietario de Edición limitada, un afroamericano llamado Elijah Price dedicado a la edición de cómics de superhéroes. La grave enfermedad congénita que ha padecido desde su nacimiento, referida a su fragilidad ósea que le ha llevado a ser apodado Sr. Cristal, le ha procurado desarrollar una extraordinaria habilidad para el dibujo de cómics. El interés de Elijah por conocer a David reside en el hecho que lo considera una especie de superhéroe, ya que ha sobrevivido a un accidente de grandes proporciones. David se volverá a reencontrar con Elijah en uno de los accesos a un estadio de fútbol americano donde el primero trabaja como guarda de seguridad.
   
   
   

FRACTURE
 
Por Christian Aguilera
«Quería hacer una película sobre una persona en apariencia normal que descubre que, en realidad, tiene los poderes de un superhéroe». A partir de esta premisa tan sencilla, M. Night Shyamalan abordaría la escritura del guión de su cuarto largometraje, El protegido. Una historia que el cineasta de origen hindú tuvo en mente incluso antes del rodaje de El sexto sentido. No obstante, siempre he recelado de aquellos directores-guionistas que se afanan en subrayar la originalidad de las historias que retratan como si hubieran surgido por inspiración «divina». Creo más en un juego asociativo que pasa indefectiblemente por largas sesiones de lectura y por la (re)visión de otras obras de colegas. En el caso de Shyamalan, concluyo que tuvo una incidencia determinante el visionado de La tormenta de hielo (1997). Desconozco el grado de cinefilia de Shyamalan, pero sin duda asistir a la proyección de un film dirigido por un asiático, Ang Lee, instalado en los Estados Unidos desde hace muchos años y con un reconocimiento creciente, formaba parte de las «obligaciones» del autor de El sexto sentido. Ambos films arrancan con una voz en off que hace referencia a unas estadísticas en torno a los héroes del cómic, uno de sus personajes principales viaja en tren y asimismo uno de sus respectivos núcleos dramáticos implica a una familia cuya pareja se encuentran en plena crisis. Claro está que La tormenta de hielo tiene la vocación de metáfora sobre una sociedad en los estertores del movimiento hippie, y cómo este vacío emocional y de valores que compromete su clase media-alta acaba por afectar las relaciones entre padres e hijos. Pero este discurso no dista tanto como podríamos presuponer en referencia al planteamiento de una historia como El protegido, máxime cuando asistimos, en primer nivel, a la tragedia personal de dos seres tocados por una singularidad, que"El protegido" toma como modelo visual el comic. Un ejemplo: las escenas nocturnas de David Dunn bajo la lluvia, muy similares a las de Batman durante sus actividades nocturnas. representan sendas piezas de un mismo puzzle. Un puzzle que el espectador medio debe ir componiendo en su mente, abriendo constantemente interrogantes sobre la verdad o la realidad de unos personajes de forma voluntaria poco definidos, economizando hasta el límite las escenas en las que intuimos o creemos intuir algo sobre el pasado tanto de Elijah Price (Samuel L. Jackson, caracterizado según el patrón físico de Frederick Douglas, otro editor de raza negra, pero perteneciente al siglo XIX) como de David Dunn (con un apellido fonéticamente similar al John «Doe», el «héroe» cotidiano por excelencia, en la piel de Bruce Willis). Visto el material descartado en el montaje final, a indicaciones del propio Shyamalan, la «batalla» entre Personaje e Historia que toda guionista se plantea, ha salido claramente victoriosa esta última. Creo que este es uno de los déficit del film; una excesiva dependencia por una historia frente a la posibilidad de desarrollar con mayor precisión los personajes centrales. Sin este sostén dramático bien asentado —hubiera implicado más, a nivel emocional, al espectador de haberse dejado intacta la secuencia de Elijah, a los siete años, en una atracción de una feria donde queda desamparado y asoma el peligro de romperse a cada instante— El protegido acaba siendo presa de una estética que bebe de las fuentes, sin tapujos, del cómic. Encuadres preciosistas que buscan, como el diálogo que mantienen David y Elijah en uno de los aledaños de acceso al campo del equipo de fútbol americano, analogías con las viñetas consagradas a los superhéroes. Una estética que incluso va más allá al apostar por una distribución cromática que puede tener un sentido dramático —colores metálicos para los espacios donde se mueve Elijah, y tonos cálidos para las zonas acotadas a la intimidad de David y su reducido entorno familiar— pero también para identificar con un universo, el del cómic, que separa a villanos y héroes por el color de las ropas o amuletos que lucen (el púrpura, símbolo de realeza, y el verde, respectivamente).
    En su estudio sobre Shyamalan publicado en Dirigido por... (nº 237, septiembre de 2004) Antonio José Navarro señalaba otro punto de interés en la idea del Doppelgänger (el «doble»), recurso que abunda en la idea de las simetrías entre ambos personajes, espejos que ven proyectados individuos tallados por un mismo sentimiento de desarraigo, de soledad (otra de las escenas extrañamente descartadas potencia este efecto al pedir David a su hijo Joseph que se vaya a su habitación) y que parecen compartir un similar sentimiento de dolor. Un dolor físico para el que padece una enfermedad genética rara, la osteogénesis imperfecta, y el otro tipo de dolor, el emocional, para quien su don no es precisamente una bendición, sino un factor más para sentirse incomprendido. David rechaza ser admirado por estas cualidades de «irrompible» a la que alude el título original y que le han llevado a salir ileso de un par de accidentes —uno, el de tren, que se cobraría un centenar largo de víctimas y un único superviviente, y el otro, automovilístico durante su etapa en la universidad como prometedor quaterback—. Sus «gestas» heroicas siempre las desarrolla amparado en el anonimato que le procura la oscuridad, ataviado de un chubasquero que marca la silueta propia de un superhéroe de cómic, por lo desproporcionado de su tamaño y por una capucha que cubre por entero su rostro. Pero tan sólo el conocimiento de su opuesto le llevará a dar sentido a su existencia, en una resolución final desprovista del nivel de sorpresa de El sexto sentido. Un título con el que comparte idéntico protagonista y un actor infantil que recuerda de soslayo a Haley Joel Osment a cada fotograma en el que interviene,  y que valdría a Shyamalan dejar de ser un director que había despertado indiferencia con sus dos primeros films, para empezar a dividir a los espectadores entre detractores y entusiastas. A pesar de sus imperfecciones  y de sus influencias más que notorias no confesas (a la que cabría sumar un arranque calcado conceptualmente a El milagro de Ana Sullivan cuando se hace un diagnóstico in situ de las dolencias del bebé Elijah fuera de plano), El protegido podría situarme en el primer grupo. Pero a tenor de sus posteriores trabajos uno evalúa que en el punto medio está la virtud.• 
   
     
Comprar en dvdgo.com
   
Características DVD: Contenidos: 
Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Trailer de cine / Escenas eliminadas / Cómo se hizo. Formato: Pal 2.35:1, 16:9. Idiomas: Castellano, Inglés, Francés, Checo y Húngaro. Subtítulos: Castellano, Inglés, Portugués, Francés, Holandés, Polaco, Checo, Húngaro, Búlgaro, Eslovaco, Arabe e Inglés para sordos. Duración: 108 mn. Distribuidora: The Walt Disney Company.
Escenas eliminadas (27’): El propio M. Night Shyamalan ejerce de maestro de ceremonias de este apartado. Una nave industrial en desuso de Filadelfia, donde se rodaron algunas escenas del film, es el espacio escogido por Shyamalan para presentar la serie de escenas eliminadas de El protegido. Por orden de aparición estas son: Aubrey con su hijo en el hospital, a la espera de saber la suerte que ha corrido David, uno de los viajeros de un expreso con destino a Filadelfia que acabaría descarrilando; David pide a Joseph que le deje solo en la habitación para posteriormente meterse en la ducha con claros señales de sufrimiento; acontece en 1969 y tiene como protagonista a un Elijah de siete años, que sube a una atracción de un parque temático con funestas consecuencias; David se confiesa ante el sacerdote (escena alargada respecto a la que queda en el montaje final); David llama a su esposa, que se encuentra en una habitación contigua; la pareja en plena crisis tratan de sincerarse en torno a una mesa de un restaurante cuando llega una amiga de Audrey y pone al descubierto que ésta mantiene relaciones con otro hombre.
Making of de El protegido (23’ 43”): los productores Barry Mendel y Sam Mercer, el director de fotografía Eduardo Serra, el montador Dylan Tichenor y el compositor James Newton Howard ofrecen comentarios interesantes sobre el film y, en general, la forma de proceder de Night Shyamalan. Éste, asimismo, interviene en diversas partes de un Making of que se abre con las palabras de un introspectivo Bruce Willis, quien mide cada una de sus declaraciones a cámara y concluye que es uno de los trabajos en los que más se ha implicado con el director  
   
   
     
Comprar en soundtrackcollector.com
   

UNBREAKABLE (2000)  
James Newton Howard
Hollywood Records HR-62290-2, 2000. Duración: 45: 23.

COMENTARIO (Por Christian Aguilera): «La idea era que con solo oír unas notas se podría reconocer que la música es de El protegido. Y no me refiero sólo a una melodía que se pueda silbar sino a que la música hable por sí sola con una personalidad tan distintiva como la película». Con estas declaraciones, James Newton Howard deja a las claras que su primer proyecto con Shyamalan en el que estuvo implicado desde el principio, da como clave para acoplarse a los requerimientos de El protegido la creación de un leit motiv que acompañe las vicisitudes de los protagonistas. Se trata de unas notas sostenidas al piano de una exquisitez absoluta que marca las pautas emocionales de unos personajes que parecen situarse en polos opuestos pero que al final sus destinos se cruzan. Newton Howard evita ofrecer soluciones musicales que diferencien los perfiles humanos de Elijah Price (Samuel L. Jackson) y David Dunn (Bruce Willis). La melodía que da carta de naturaleza al leit motiv fluye por igual cuando nos acercamos a la tragedia de cada uno de ellos, explotando el factor que les une, una inocencia teñida de melancolía expresada a través de los cómics, en el caso de Elijah, y de la presencia de Joseph y de su relación con la tierna Aubrey (Robin Wright Penn),  en el caso de David, el padre y esposo (en trámites de separación) de éstos, respectivamente. La música de El protegido representa una de las claves para entender la mirada esperanzadora que suele ofrecer Shyamalan como fondo de sus historias. La secuencia final, en la que David descubre las atrocidades cometidas por Elijah, en una serie de atentados perpetrados con el devenir de los años, ayuda a abstraernos de la crudeza de los mismos, dirimiendo la «batalla» moral en el terreno de los códigos inherentes a los cómics. El comentario musical abunda en este concepto de la lucha entre el «Bien» y el «Mal», desarrollando un tema de naturaleza épica que realza el sentido del honor y la bravura, en detrimento de una composición en el que aflorase el sentimiento de horror. La fragilidad de ambos es correspondida por la música de Newton Howard con un componente de inocencia y desgarro emocional que alcanza su mayor expresión en los créditos finales y en la secuencia descartada en la que vemos a David, en la ducha, golpeado por el dolor tras ser testigo directo de un accidente de tren. Una obra que habla por sí sola de la maestría del compositor angelino, en una exploración musical que comprende pasajes de puro formalismo adscrito al thriller —la secuencia de la persecución de Elijah a un sospechoso, en el que se fusionan una amalgama de sonidos (los del tren y los aullidos de lobos) que dan un giro barroco al relato— y un tema cimentado en un cuerpo de percusión que parece anunciar en los créditos iniciales otra vuelta de tuerca sobre las resoluciones formales de una de sus partituras urbanas por excelencia, Grand Canyon, el alma de la ciudad (1991). Pero pronto nos damos cuenta que tan sólo es un amago de una expresión musical ya empleada por Howard en algunas de sus anteriores trabajos, como en el film de Lawrence Kasdan, que no tiene mayor cabida que en momentos puntuales frente a un tema principal de lo más inspirado escrito jamás por James Newton Howard.•    

   
       
   

   Ingresar comentario

Valoración media: 8,4

Comentarios: 0

Total de votos: 7


¿Qué valoración le darías a esta película?

Valoración:

Enviar