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Django
(Titulo original)
   
    Director (es) : Sergio Corbucci
    Año : 1966
    País (es) : ITA-ESP
    Género : Western-Acción
    Compañía productora : B.R.C. Produzione/Tecisa
    Productor (es) : Manolo Bolognini
    Compañía distribuidora : Vincit Films
    Guionista (s) : Franco Rossetti, José Gutiérrez Maesso, Piero Vivarelli, Sergio Corbucci, Bruno Corbucci
    Guión basado en : en una historia de Sergio Corbucci y Bruno Corbucci
    Fotografía : Enzo Barboni en Color
    Director (es) artistico (s) : Carlo Simi
    Decorados : Francisco Canet
    Vestuario : Carlo Simi
    Maquillaje : Giulio Natalucci, Mario Van Riel
    Música : Luis Bacalov
    Montaje : Sergio Montanari, Nino Baragli
    Sonido : Bernardino Fronzetti
    Ayudante (s) de dirección : Ruggero Deodato
    Duración : 92 mn
   
     
    Franco Nero
José Bódalo
Loredana Nusciak
Ángel Álvarez
Simón Arriaga
Gino Pernice
Eduardo Fajardo
Rafael Albaicín
José Canalejas
Remo De Angelis
   
   
   

UNA TUMBA AL AMANECER
 
Por Lluís Nasarre
Podía tardar más o menos, pero en las declaraciones de intenciones de Quentin Tarantino, la idea de realizar un Spaghetti Western ocupaba lugar de preferencia. Sus modos, su manual de estilo, abordando un género bastardo, ninguneado, manoseado y desacreditado y filtrándolo según su particular sello, dándole una nueva vuelta de tuerca, tenía que ofrecer un resultado para que él y su (fiel) grupo de seguidores al que añadiremos el resto de los espectadores, tuviésemos la posibilidad de encontrarnos ante un film original, fresco, pleno de citas y de guiños y que se convirtiese en una de las máximas (delicias) expresiones (cimas) artísticas del decálogo fílmico del realizador. Su cine, que según propio realizador, es un lugar poblado por personajes que no habitan en el mundo real, sino en un universo desdoblado que cuando conviene es ficticio y cuando no, es el creado por él mismo, es a la vez tanto cine de gánsteres, como exploitation, como de artes marciales. Y todas estas vertientes temáticas han tenido ya su particular adaptación al universo tarantiniano. Ahora bien, si la diosa fortuna se ha aliado con él de más a menos (opinión que no deja de ser subjetiva) en Malditos bastardos (2009), la dupla de Kill Bill o las sobrevaloradas Jackie Brown (1997) y Pulp Fiction (1994), cuando el realizador de la simpática Grindhouse (2007) ha abordado por fin uno de los (particulares) pilares de su (ingente) memoria cinéfila, a mi juicio, la operación no ha alcanzado los frutos deseados. Una profunda falta de ritmo acentuado por situaciones alargadas de modo incongruente (nada nuevo bajo el sol: Jackie Brown más Pulp Fiction), se transmuta (a pesar de los que piensen algunos) en Django desencadenado (2012): la obra más autocomplaciente y menos interesante de su director hasta ese momento. Por tanto, si Lady Snowblood (1973) o El asesino del Shogun (1980) son el referente de Kill Bill y Aquel maldito tren blindado (1978) es la base de Malditos bastardos, del mismo modo, Django (1966) es su fuente de inspiración para el film protagonizado por Jamie Foxx, Christoph Waltz y un demasiado intenso Leonardo DiCaprio
    Hasta el 2012 Django era el primer film (y el más importante) de una (muy) prolífica lista de películas que habían incluido el nombre de Django en su título y/o en su cast. El film, escrito y dirigido por el director italiano Sergio Corbucci, fue realizada un par de años antes de otro spaghetti El gran silencio considerada (posiblemente) como su mejor película. No obstante, al aficionado al Spaghetti Western cuando se le menciona el nombre de Corbucci, aparte de las dos citadas, enseguida le vienen a la memoria, tanto Salario para matar (1968) y Los despiadados (1967) como El especialista (1969) y Los compañeros (1970), sugestivas contribuciones cinematográficas que el director italiano aporto al (sub)género. No obstante, Django es la más popular de todas ellas y eso que si hemos de compararla con El gran silencio notaremos un evolución estilística muy interesante a favor de esta última.
   El plot de la película no puede ser más simple. Aunque hasta mediado el film no seremos sabedores de ello, Django (Franco Nero)llega a un pequeño pueblo para vengar la muerte de su esposa. Va a pie y arrastra un ataúd. Enseguida sabremos que en ese lugar conviven dos facciones (mexicanos y americanos del Sur) que están en guerra. Yojimbo (1961) y Por un puñado de dólares (1964) se apuntan en el retrovisor. Y Django, de la misma manera que el samurái de Kurosawa o el pistolero de Sergio Leone, etiquetado desde su arranque como imagen mortuoria, no tendrá ningún problema a disparar a quien se cruce en su camino. A todos los efectos, una vez más Django es el epitome del antihéroe del spaghetti western. Por un lado trata a (todas) las mujeres con el respeto que se merecen y por el otro se muestra impasible matando a la gente y robándoles, además, su dinero. Sin sorpresas y como en casi toda la tipología del spaghetti Django es un solitario, un rebelde que vive al ritmo que marca su propio revolver.
   En un principio Django había nacido como un film más a la estela impuesta por Sergio Leone con su «trilogía de dólar» (El bueno, el feo y el malo —que también termina en un cementerio— se estrenó a finales del mismo año que el film de Corbucci, que se estrenó en abril), pero en el film de Corbucci se potencian más los rasgos característicos del (anti)héroe de Leone, de manera que el laconismo y/o la amoralidad intrínseca del sujeto, se ven esta vez más acentuados. Como apuntábamos más arriba, Django es un solitario y tanto él como la mayoria de personajes que le secundan se caracterizan (como es habitual) por su aspecto desaliñado y rostros poco agraciados que rozan la caricatura. Incluso en esta ocasión, las prostitutas van excesivamente (y grotescamente) maquilladas. Por tanto, ante semejante fauna, la confianza es un valor que se vende muy caro, en un entorno donde lo acostumbrado son las puñaladas por la espalda y los amigos, como en Sam Peckinpah, te traicionan a las primeras de cambio. Siendo conscientes que esa tipología de personajes del director de Duelo en la alta sierra (1962) son posteriores al film de Corbucci, y que tanto Django como los personajes de Leone podrían ser perfectamente una antesala (sin pulir) de los de Grupo salvaje (1969) los cuales estarán más definidos dramáticamente. Seguramente y debido a esas influencias que vendrán a posteriori, Django se ha erigido en un film de culto entre los aficionados del (sub)género además de convertirse en una pieza fundamental, primero para el western realizado en Europa en aquella época y después como fuente de inspiración para films más contemporáneos como los realizados por el propio Tarantino, el Sukiyaki Western Django (2007) de Takashi Miike o la trilogía de Robert Rodríguez, compuesta por El mariachi (1992), Desperado (1995) y El mexicano (2003). No obstante, a pesar de la referida influencia de Leone y que en uno de los aspectos donde más se nota es en la canalización del protagonista del film de Corbucci como un trasunto del personaje que Clint Eastwood interpretaba a las órdenes del realizador de Hasta que llegó su hora (1968), hemos de ser conscientes que Django en la piel de Franco Nero, tal vez, -incluso- sin darse cuenta, su interpretación va más allá de la mera imitación al conseguir que ésta, emane similar mística y fuerza dramática que las que veíamos en el hombre sin nombre de la trilogía del dólar. Los intensos ojos azules del actor de Keoma (1976) —otro reivindicable spaghetti— brillan especialmente en su sucio rostro sin afeitar, quemado por el sol, confiriendo cierta vulnerabilidad al personaje. Una sensación que se hace más evidente al final del film, con Django saliendo del espectral cementerio, una vez ha consumado su venganza y dejando a su espalda una cruz en la que se apoya un colt aún humeante. Retomemos ahora el arranque del film. Django no va a caballo, va a pie y arrastrando un ataúd. Entre ambas secuencias, el sencillo guión, escrito principalmente por el propio realizador junto a su hermano Bruno, también (discreto) realizador, nos va a convertir en testigos de una historia (de venganza) de marcado acento religioso. De modo que el pecado, la culpa y la redención van a ser la columna vertebral emotiva sobre la que ha de articularse la película. Ejemplos de todo ello lo tendremos en el comportamiento como ángel exterminador o salvador de Django o incluso en su proceder redentor tras sufrir una tortura (fracturando sus manos) similar a la de James Stewart en la sublime Tierras lejanas (1954) y que el propio Corbucci retomaría para El gran silencio. (1) Sólo empezar, Django salvará a María, una prostituta que está a punto de ser violada y asesinada. Loredana Nusciak, la actriz de la muy interesante Como lobos sedientos (1967), asumirá el rol de manera, que en algunos instantes, con su mirada y sus silencios, tendremos la percepción de estar ante la bíblica Maria Magdalena, que en todo momento mostrará fidelidad al personaje principal. Y es que referencias bíblicas Django tiene unas cuantas. A parte de la referida connotación del personaje femenino y, de la aparición de algunas figuras (símbolos) del Evangelio, como las alusiones al número cuarenta y a las cruces y el fuego como elementos purificadores, muy significativo es también el encargado del saloon, el cualse llama Nathaniel, como un apóstol de Cristo relacionado icónicamente con el martirio y que su nombre (en hebreo) podría traducirse como don —o regalo— de Dios en relación a la ayuda del posadero hacia Django y María, cuando el primero ha sido vilmente torturado —igual que el hijo de Dios— por los mejicanos, a los que ha curiosa e interesadamente había ido a ayudar.
    Entre otros aspectos, mención especial merecen tanto el uso de la violencia en el film, como su banda sonora o su escenografía. En el capítulo de la violencia, los tiroteos son frecuentes y sangrientos. Y su representación, mediante una sangre de un rojo brillante que nunca rezuma, que está como endurecida, se consigue instantes de un tono/carácter claramente melodramático e irreal, habida cuenta del hincapié en el horror y en la desnuda descripción de la falta exacerbada de humanidad del ser humano versus sus semejantes. A modo de ejemplo, tenemos la flagelación de Maria antes de la intervención de Django, la presentación del Mayor Jackson (Eduardo Fajardo), miembro del KKK, en una especie de tiro al blanco con mejicanos amén del instante en que el sádico General Hugo Rodríguez (José Bódalo) le corta la oreja y se la hace comer a uno de los secuaces del Mayor Jackson, que debía hacer las delicias de Tarantino ya que la utilizó para su opera prima Reservoir Dogs (1992). En cuanto a la banda sonora, un factor relevante en el seno de todos los spaghetti, esta vez corre a cargo del argentino Luis Bacalov el cual, a parte de la brillante balada con la que arranca y finaliza la película, compone una música capaz de transmitir el estilo de vida y las acciones de los personajes que se mueven por el mundo en el que vive Django. Un mundo cruel, sucio y desamparado. Lleno de grises y triste humedad. Un mundo y un escenario lleno de barro, de lodo y abandono. Que merced al viento constante se adhiere a la piel y al alma de los personajes, los cuales, sintiéndose sucios por dentro del mismo modo que lo están por fuera, viven, mueren y se arrastran por las magnéticas imágenes de ese estupendo spaghetti western fronterizo que es Django.•        
 
 

(1) Como curiosidad apuntar que el guitarrista de jazz Django Reinhardt tenía problemas con dos de sus dedos de la mano izquierda. Quién sabe si el nombre del protagonista del film de Corbucci pueda surgir de ahí.
   
       
   

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