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Another Year
Another Year
     
    Director (es) : Mike Leigh
    Año : 2011
    País (es) : GBR
    Género : Comedia dramática
    Compañía productora : Thin Man Films/Film4
    Productor (es) : Georgina Lowe
    Productor (es) ejecutivo (s) : Gail Egan, Tessa Ross
    Compañía distribuidora : Vértigo
    Guionista (s) : Mike Leigh
    Fotografía : Dick Pope en Color
    Diseño de producción : Simon Beresford
    Director (es) artistico (s) : Andrew Rothschild
    Decorados : Sophia Chowdhury
    Vestuario : Jacqueline Durran
    Maquillaje : Chloe Meddings, Christine Blundell
    Música : Gary Yershon
    Montaje : Jon Gregory
    Montaje de sonido : Nigel Stone, Mike Wood
    Ayudante (s) de dirección : Josh Robertson
    Duración : 129 mn
   
     
    Jim Broadbent
Ruth Sheen
Lesley Manville
Oliver Maltman
Peter Wight
David Bradley
Imelda Staunton
Ralph Ineson
Martin Savage
David Hobbs
Badi Uzzaman
Michele Austin
   
   
   
Gerri, terapeuta, y Tom, geólogo, llevan muchos años felizmente casados, aunque les preocupa que su hijo Joe, que es abogado, permanezca soltero. Esta preocupación les impide darse cuenta de hasta qué punto María, una compañera de trabajo de Gerri, depende de su amistad.
Web de la película: http://www.anotheryear.es/
   
   
   

AL FINAL DEL CAMINO
 
Por Tomás Fernández Valentí
Mike Leigh es uno de esos autores cinematográficos que con su regularidad de resultados, unida a la sobriedad de su estilo, casi consigue pasar desapercibido dentro del panorama del cine internacional. Se le respeta por sus logros del pasado —sobre todo, Secretos y mentiras (1996), auténtico boom de su carrera en lo que a consolidación de su prestigio se refiere—, pero, al igual que ocurre poco más o menos hoy en día con Woody Allen, transmite, dada esa regularidad y sobriedad, una en muchas ocasiones falsa sensación de realizador que ya no sorprende, o lo que es peor, de —como suele decirse coloquialmente— cineasta «archisabido» (sic). Mike Leigh sigue generando, al menos de momento, un respeto considerable; juega a su favor el hecho de que, al contrario que Allen, no estrena una película por año. Y, al contrario que a Allen —cuya heterodoxia y voluntad de evolucionar, de probar cosas nuevas, no suele estar todo lo bien reconocida que debería: baste ver cómo se han recibido sus incursiones ambientadas en Londres, Barcelona, París y Roma—, a Leigh su fidelidad a un determinado estilo, a unas temáticas —centradas en gran medida, como hace Ken Loach, el otro puntal del cine realista británico, en personajes de las así llamadas clases populares—, y en ocasiones a unos intérpretes que confieren un cierto aire «familiar»a su cine, se reciben con placer, por más que esa satisfacción que proporciona su cine sea en muchas ocasiones resultado de la comodidad: Mike Leigh parece que no «se mueve» de un determinado estilo (y el día que lo haga, ¡pobre de él!), y eso complace —con independencia de los resultados artísticos de su cine, que no son pocos— a quienes ven en ello una obra «sólida», ergo reconocible, ergo fácil de identificar y de consumir.
    Así pues, Another Year (2010) supone un reencuentro con el cine más característico, y vuelvo a insistir, «reconocible» de Mike Leigh. Se trata de una obra que retoma, por un lado, la tonalidad casi mélo de anteriores obras suyas —Todo o nada (2002), El secreto de Vera Drake (2004), dos de sus mejores películas de la pasada década—, pero sin desprenderse por completo del sentido de humor que impregnaba su largometraje precedente, el parcialmente fallido Happy, una historia sobre la felicidad (2008), por más que la tonalidad humorística que en determinados momentos exhibe Another Year sea menos risueña y mucho más sarcástica, dolorosa casi.   
   Pese a todo, hay aquí una diferencia llamativa con respecto a sus más recientes películas: el respeto a una estructura férrea, una aparente sumisión a las reglas de la ortodoxia narrativa del planteamiento, nudo y desenlace, de manera que lo que narra se divide a su vez en cuatro partes, o mejor dicho en cuatro tiempos, que se corresponden con las estaciones de un año. De este modo, y a lo largo de una primavera, un verano, un otoño y un invierno, Leigh «atrapa» diversos episodios de la vida cotidiana de una serie de personajes, cuyo eje vector es la pareja que forman Tom Hepple (Jim Broadbent) y su esposa Gerri (Ruth Sheen), alrededor de los cuales, y con la excusa de cenas y comidas en su propio hogar, aunque también con motivo de un funeral, se congregan las figuras de amigos, familiares y compañeros de trabajo: Mary (Lesley Manville), que es administrativa en el mismo hospital donde Gerri ejerce como psicóloga; el hijo de treinta años de Tom y Gerri (sic), llamado Joe (Oliver Maltman), que trabaja con su padre como geólogo; Ken (Peter Wight), otro amigo de la pareja; Katie (Karina Fernandez), la extravertida novia de Joe; o Ronnie (David Bradley), el hermano de Tom, cuya esposa acaba de fallecer, lo cual provoca una tensa situación con su hijo Carl (Martin Savage).
    Another Year hace gala, en este sentido, de una admirable progresión narrativa y una espléndida construcción dramática, de tal manera que los personajes y sus conflictos se interrelacionan entre sí con mucha gracia y un estupendo sentido del ritmo: sus más de dos horas de metraje pasan en un suspiro. Tan solo hay que ver de qué forma Leigh relaciona a estos personajes uno detrás de otro, en un alarde de talento narrativo y dibujo de caracteres humanos, ya en las primeras escenas. El film arranca con el examen médico de una mujer madura, Janet (Imelda Staunton), que le pide a su doctora, que está en avanzado estado de gestación llamada Tanya (Michele Austin), que le dé algo para dormir; pero la perspicaz Tanya es consciente de que el insomnio de su paciente no es sino una manifestación indirecta de ciertos conflictos personales, de ahí que la doctora derive a Janet a la consulta de Gerri, que como hemos dicho es psicóloga; esta última, no menos intuitiva, no tarda en sospechar que lo que le ocurre a Janet es que tiene unos problemas no reconocidos con el alcohol. En este primer bloque del relato (primavera), se dibuja asimismo la relación de amistad que une a Gerri con Mary, a la que invita a cenar esa noche; cena que, a su vez, concluirá con un exceso de alcohol por parte de Mary, reflejo de su soledad y sus problemas de autoestima.
   Cada uno de los bloques narrativos que componen el relato concluye con un momento culminante que otorga cohesión al conjunto. Así, por ejemplo, el verano termina con otra cena en casa de los Hepple, en la cual su amigo Ken, un hombre con sobrepeso que no para de comer, beber y fumar, acaba estallando en llanto ante Tom y Gerri cuando recuerda a su esposa. El otoño culmina con una brillante secuencia de nuevo en la vivienda de los Hepple, en el curso de la cual Joe presenta su novia Katie, a la que conoce desde hace tres meses, a sus padres, y ello coincide con la visita inesperada de Mary, la cual está secreta pero visiblemente enamorada de Joe (por más que es algo mayor que él) y no puede reprimir sus celos y su incomodidad ante la presencia de Katie, más joven y vivaz que ella. El invierno se cierra con una secuencia bastante similar, en la cual los Hepple, con su hijo Joe y su novia Katie, así como con el viudo Ronnie, al cual Tom y Gerri han invitado a pasar una temporada en su casa mientras supera el duelo por la muerte de su mujer, cenan juntos; Mary también está presente, y el comprobar por sí misma que la relación entre Joe y Katie parece consolidada no puede menos que sumirla en la tristeza. Another Year «acaba» aquí pero no «termina» aquí, pues todos intuimos que a este invierno le va a seguir otra primavera, verano, otoño e invierno.
    Si todo este entramado de personajes, sostenido además como viene siendo habitual en el cine de Leigh por un elenco de intérpretes literalmente insuperable, funciona tan bien, se debe en no poca medida al talento del realizador para crear atmósferas de intimidad y para introducir elementos de puesta en escena que otorgan brillo al conjunto. Destacan con luz propia las escenas que hemos mencionado, así como otras no menos agudas como la comida en el jardín de los Hepple en verano, a la cual asiste también una Tanya que ya ha tenido a su bebé, en la cual se dibuja la atracción que siente Mary hacia Joe, y que se cierra con el desastroso episodio del coche de Mary y el intento de besar a esta última por parte de Ken, dos solitarios condenados a no entenderse. Apuntemos, asimismo, una de las escenas más incómodas y dramáticamente mejor construidas del último cine de Leigh: la del funeral de la esposa de Ronnie, que se empieza a enturbiar como consecuencia de que la funeraria exige a los Hepple empezar cuanto antes el funeral a causa de que tienen más oficios aguardando turno, lo cual provoca que el hijo de la difunta y de Ronnie, Carl, se presente en el funeral en el último minuto, dando pie a una posterior y muy tensa reunión familiar en casa de Ronnie impregnada por el furioso reproche de Carl a su familia al no haberle esperado para el funeral de su madre. En cuanto a los apuntes de puesta en escena a los que me refiero, señalo, al principio del episodio de verano, la presentación del personaje de Ken, viajando en tren y devorando patatas fritas como un poseso, en una secuencia que enlaza con el cierre del episodio de otoño: el plano del tren de alta velocidad con el cual Ken regresa a casa, atravesando rápidamente el encuadre, casi como si reflejara la urgente necesidad del personaje de huir del lugar donde ha intentado besar, fallidamente, a Mary. El empleo del fundido a negro resulta también llamativo, no solo por su funcional utilización como cierre de cada una de las estaciones del año, a modo de bajada de telón (no olvidemos que Mike Leigh empezó su carrera en el teatro), sino por lo que tiene, asimismo, de carácter concluyente de una determinada evolución psicológica de los personajes; resulta muy significativo, en este sentido, el fundido a negro sobre el primer plano de Mary que cierra patéticamente el fragmento invernal, constatando que la condena del personaje a la soledad no tiene, al menos por ahora, solución inmediata.•

FIN DE CICLO
 
Por Adrián Sánchez
Mientras la veía no me estaba gustando demasiado Another Year (2011). Le encontraba muchas cosas incómodas. Cosas que, me preguntaba, si Mike Leigh se hubiera permitido antes. Una especia de falta de piedad, de empatía. Una frialdad. Y a la vez cosas muy fáciles, de brocha gorda. Todas, o al mayoría me pasaban alrededor del personaje y la interpretación del mismo de Lesley Manville. Me extrañaba, entre otras cosas, porque la actriz es una veterana de Leigh y sus técnicas de creación de personajes y actuación, pero aquí estaba terriblemente afectada, gesticulante y sin un ápice de sutileza. Todas las debilidades, carencias y deseos del personaje eran ofrecido de modo frontal e inclemente. Pro también es cierto que el propio Leigh ya había explotado este tipo de interpretación neurótica e insegura en Career Girls o Naked. Así que tal vez hubiese algo más en ese tremenda disonancia entre el tipo de actuación que estaban llevando a cabo Jim Broadbent o Ruth Sheen, otros veteranos de Leigh, y Manville más allá de las obvias diferencias entre lo que unos y otros representaban en el melodrama.
    No me gustaba hasta el final. Casi hasta el plano a través de un pasillo y el quicio de una puerta que, precisamente aísla a Mary, el personaje de Manville, la imagen se mantiene allí un poco más de lo necesario cuando ella ya se ha movido, como solía hacer John Ford al alargar sus pausas. No es la presencia lo que afecta entonces, es la constatación de la ausencia, del vacío. Entonces me pareció que en realidad toda la película estaba preparada para desembocar allí, que ese era el lugar donde debía ir a para todo. Allí ya no había afectación, y la compasión se imponía. Todo termina en una escena de una cena, donde el diálogo deja de tener significado en relación malos rostros y la impresionante sensación de paso cotidiano, inexorable del tiempo. La estructura estacional tiene un nuevo sentido cíclico, e incluso el título aporta dimensión: otro años. Nada más.
    No es que la película quede por completo redimida de su brutalidad esporádica (aunque lo cierto es la brutalidad no es algo ajeno a la obra de Mike Leigh), pero si se ve matizada. Toda Another Year tiene algo de regreso, de Leigh volviendo sobre los círculos familiares/sociales que han articulado su filmografía, pero observados en un estado avanzado, de decadencia física. Quiero decir, este es el mismo mundo al cual Leigh ha ido volviendo periódicamente, el de Meantime, Grandes ambiciones, La vida es dulce, Secretos y mentiras o Todo o nada. Pero a la vez está claro que algo a cambiado, incluso visualmente. Toda la película parece más ortodoxa, con el feísmo que Leigh había dejado de lado cuando se introdujo en el cine de época infiltrado en la crónica contemporánea. Permanecían, en cambio, sus tomas largas y su concentración, casi asfixiante en el rosto, rozando lo impúdico y violento.
    Toda la película gira entorno a una dicotomía entre ordenado y desordenado, feliz e infeliz, estructura desestructurado que tampoco es extraña a los relatos de descomposición/recomposición familiar de Leigh. Y este es en esencia uno. De hecho ese gran final relata una de esas recomposiciones familiares, integrando en la misma a satélites extraviados como la propia Mary; opero a la vez dejando un off dramático estremecedor, un pozo de pena, en su corte final sin solución de continuidad, sobre la acción. Tom y Gerri, Broadbent y Sheen, son lo inmutable en ese universo en piezas. Su casa, su pequeño huerto, sus trabajos ...aportan una sensación confortable, de plenitud. Cada estación los relaciona con un nuevo personaje extraviado (el hijo, un viejo amigo, el hermano de Tom) y a su vez a Mary con ellos, contrastando la actitud de la pareja y su amiga y la manera respectiva de habitar el mundo. Si Tom y Gerri no cambian, ellos y sus espacios son tan seguros como el paso de las estaciones, en cambio Mary está sumida en la ciclotimia, cada vez más insegura, deprimida. Leigh no deja escapar esto al final. La conversación se disuelve entorno a la mesa donde la familia (Tom y su hermano, Gerri, el hijo de ambos y su futura nuera) cena resumida, Leigh se concentra en Mary, que siempre estará fuera por mucho que lo intente, siempre aparte. El movimiento de la cámara alrededor de la mesa se detiene y Leigh la acerca al rosto de Manville, ahora impasible, con los ojos acuosos. Sola.•
   
     
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Características DVD y BD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Galería fotográfica. Formato: 2:35:1, 16:9. Resolución: 1080 p. Idiomas:  Castellano, Catalán e Inglés. Subtítulos: Castellano y Catalán. Duración: 133 mn. Distribuidora: Savor. Fecha de lanzamiento: 18 de julio de 2012.
   
       
   

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