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Mr. Turner
Mr. Turner
     
    Director (es) : Mike Leigh
    Año : 2014
    País (es) : GBR-USA-FRA
    Género : Biográfica-Drama
    Compañía productora : Lipsync Productions/Thin Man Films/Untitled 13/Xofa Productions/Film 4/Focus Features International (FFI)
    Productor (es) : Georgina Lowe, Michel Saint-Jean, Malte Grunert
    Productor (es) ejecutivo (s) : Norman Merry, Gail Egan
    Compañía distribuidora : Cameo Media
    Guionista (s) : Mike Leigh
    Fotografía : Dick Pope en Color
    Diseño de producción : Suzie Davies
    Director (es) artistico (s) : Dan Taylor
    Decorados : Charlotte Watts
    Vestuario : Jacqueline Durran
    Maquillaje : Zoe Kettel, Lesa Warrener
    Música : Gary Yershon
    Montaje : Jon Gregory
    Montaje de sonido : Lee Herrick
    Sonido : Robert Ireland
    Efectos especiales : Peter Kersey
    Ayudante (s) de dirección : Josh Robertson, Ben Howard
    Duración : 144 mn
   
     
    Timothy Spall
Paul Jesson
Dorothy Atkinson
Karl Johnson
Ruth Sheen
Amy Dawson
Sandy Foster
Lesley Manville
Tom Edden
Martin Savage
Jamie Thomas King
Richard Bremmer
Niall Buggy
   
   
    Profundamente afectado por la muerte de su padre y querido por un ama de llaves a quien subestima y de quien ocasionalmente se aprovecha sexualmente, el excéntrico pintor J.M.W. Turner intima con la dueña de una casa de huéspedes junto al mar, para acabar viviendo con ella de forma secreta en Chelsea. Durante veinticinco años, Turner se dedica a viajar, pintar, pasar temporadas con la aristocracia en la campiña inglesa y frecuentar burdeles. En una ocasión, se hace atar al mástil de un barco para poder pintar una tormenta de nieve. Como miembro popular y anárquico de la Real Academia de las Artes Británicas es celebrado y denigrado por el público y la realeza.
   
   
   

UN GENIO A LA DERIVA
 
Por Christian Aguilera
De la generación de realizadores británicos nacidos durante la Segunda Guerra Mundial que velaron sus primeras armas profesionales en el seno de la televisión pública británica —más conocida bajo las siglas BBC— , Mike Leigh ha sido quien mejor ha gestionado un compromiso artístico, capaz de elevarlo a los altares de la excelencia merced a una paulatina mejora en todos los aspectos trabada con el paso de los años. Poca contestación, por tanto, merece el desempeño creativo de Leigh en atención a una obra que cabe enmarcar por el acierto de combinar un fondo social —derivado de sus posicionamientos ideológicos— con un cuidado por el detalle en las formas que le han llevado a las más altas cotas de calidad con su último film estrenado entre nosotros, Mr. Turner (2014).
    A la conclusión de Another Year (2011) Mike Leigh tuvo en el horizonte abordar un periodo crucial en la vida del pintor Joseph Mallord William Turner (1775-1851), aún a sabiendas de la complejidad del proyecto. Tras el paréntesis que comportaría el mediometraje A Running Jump (2012) —integrado en una serie de películas “domésticas” nacidas a rebujo de la preparación de los juegos Olímpicos de Londres 2012— el cineasta inglés asumiría como propio el reto de trascender el propio relato personal de William Turner (Timothy Spall) para ofrecer un fresco histórico de una época —buena parte de la segunda mitad del siglo XIX— y de un espacio —una Inglaterra que trataba de abrirse al mundo con un espíritu colonialista y enfrascada en plena Revolución industrial; un cambio de paradigma se  anunciaba—  que, a la postre, lo llevaría de facto a situarlo entre los directores contemporáneos más elogiados desde una óptica estrictamente artística. Para ello, Leigh debió violar algunas de las “leyes” (no escritas) referidas a los biopics, ofreciendo un retrato personal y de su entorno guiado primordialmente por un sentido de ofrecer unos pasajes de lo que podríamos colegir una “reconstrucción” de su vida en aras a ir completando ese cuadro humano que nos direcciona hacia el “retrato-robot” de un ser huraño, esquivo, malhumorado, contradictorio y testarudo, pero asimismo tenaz y trabajador hasta la extenuación, de una generosidad infinita al ceder su patrimonio a una entidad que salvaguarda los intereses de aquellos miembros pertenecientes a su gremio sin el soporte necesario para conquistar sus respectivas metas creativas.   
En diversas ocasiones Truman Capote, al ser interrogado por la fortuna de poseer un talento tan inmenso como el suyo, replicaría que la contrapartida era su desdicha personal. Talento y felicidad no podían llegar a conciliarse. Algo similar ocurriría con William Turner, otro personaje que buscaría refugio en la soledad para armar una obra dotata de una técnica pictória primorosa en combinación con una percepción un tanto tortuosa de la vida donde asoman unos fantasmas que arrastran las cadenas del miedo, del sentimiento de pérdida —en especial, la referida a su padre (Paul Jesson), barbero de profesión, que acabaría formando parte de su reducido equipo de ayudantes— y de la soledad. Por consiguiente, la mirada a los espacios naturales —sobre todo, abiertos al mar— serviría a Turner para escapar de esa existencia espartana, de “recogimiento” en la habitación de un pequeño hotel regentado por Hannah Danby (Dorothy Atkinson). Aquella brillantez “transferida” al lienzo marcaría un severo contraste con su propia persona, que parecía escabullirse del contacto humano a sabiendas, por ejemplo, que entre la pléyade de pintores que iban ganando fama a escala internacional —John Constable (James Fleet), entre otros— la enemistad o el simple desprecio eran la moneda de cambio común. No en vano, a medida que la competencia aviva la llama de una mayor calidad artística la piel del pintor se hace más sensible. En ese juego de confrontación Turner lo evitaría en la medida que competía con su propia entidad artística, llegando a sentar las bases del movimiento impresionista que arraigaría en la segnda mitad del siglo XIX cuando las galerías de arte empezaban a integrar la exposición de su vasto y rico patrimonio pictórico, gestionado por una entidad pública. Un aspecto que, sin duda, llamaría poderosamente la atención a Mike Leigh, al punto que sin este discurso social que fluye por debajo del relato no hubiera prosperado su enmienda a “inmortalizar” en la gran pantalla a William Turner, cuyo huésped no es otro que Timothy Spall en el papel de su vida, “inmolando” para ello cualquier amago de “exhibicionismo” y plegándose a un  ejercicio de calculado minimalismo. De su tormeno interior se encargaría de “capturarlo” el oscarizado Dick Pope —habitual colaborador de Leigh—  a través de una fotografía trazada desde lo pictórico, en que una luz mortecina parece conducirnos por ese laberinto humano que acaba encontrando su salida, léase sentido, cuando evaluamos el magisterio de una obra singular y que nos conmueve al observarla al detalle. Una obra maestra.•
   
     
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Características  en BD y DVD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas / Tráiler / Making of / Ficha Técnica y Artística.  Formato: 2:35: 1, 16:9 Anamórfico.  Idiomas:  Castellano, Catalán  e Inglés. Subtítulos: Castellano y Catalán. Duración: 150  mn. Distribuidora: Cameo Media. Fecha de lanzamiento: 10 de junio de 2015.

 
 
   
       
   

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