Ampliar imagen
   
Plan diabólico
Seconds
     
    Director (es) : John Frankenheimer
    Año : 1966
    País (es) : USA
    Género : Thriller-Drama
    Compañía productora : Paramount-Joel-Gibraltar para Paramount
    Productor (es) : Edward Lewis
    Compañía distribuidora : Paramount Films de España
    Guionista (s) : Lewis John Carlino
    Guión basado en : El libro de David Ely
    Fotografía : James Wong Howe
    Director (es) artistico (s) : Ted Haworth
    Decorados : John Austin
    Maquillaje : Jack Petty
    Música : Jerry Goldsmith
    Montaje : Ferris Webster, David Webster
    Montaje de sonido : Howard Beals
    Sonido : John Edmonson, John Wilkinson
    Ayudante (s) de dirección : Francisco L. Day, Michael Glick
    Títulos de crédito : Saul Bass
    Duración : 108 mn
   
     
    Rock Hudson
John Randolph
Salomé Jens
Richard Anderson
Will Geer
Jeff Corey
Frances Reid
Murray Hamilton
Karl Swenson
Khigh Diegh
Elizabeth Fraser
Wesley Addy
John Lawrence
Robert Brubaker
Dody Heath
Barbara Werle
Frank Campanella
Edgar Stehli
Aaron Magidow
Dee Dee Young
   
   
    Antes de morir, Charlie le revela a su amigo Arthur Hamilton, un ejecutivo que acaba de cumplir cincuenta años, la existencia de una poderosa organización que facilita cambios de identidad tras una operación quirúrgica. Hastiado e insatisfecho de su vida actual, Arthur Hamilton adquiere una nueva personalidad bajo el nombre de Tony Wilson, pero no logra desprenderse de su pasado al querer entrar en contacto con su antigua esposa, haciéndose pasar por un amigo de su ex marido.
   
   
   

EN LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA
 
Por Christian Aguilera
Si hacemos una extrapolación en el tiempo, la repercusión de la serie Twilight Zone (1959-1964) —emitida en nuestro país con el título Dimensión desconocida— podría ser pareja a la que había obtenido Expediente X en la última década del siglo XX. Fenómenos «catódicos» que traspasaron fronteras e influyeron en el ánimo de no pocos creadores diseminados en diversos frentes audiovisuales. A lo largo de las cinco temporadas que duró la serie seminal Dimensión desconocida tuvieron cabida infinidad de temas —algunos, décadas más tarde, recuperados por la misma Expediente X— que hasta entonces habían quedado fuera de cobertura en los contenidos de los dramáticos televisivos. Al corriente de la misma debió estar un joven escritor llamado David Eli Lilienthal, quien un par de años después de haberse completado la emisión de un centenar y medio largo de episodios de Twilight Zone publicaría su primera novela, Seconds (1963). Es evidente que su escrito está «contaminado» por esa mirada entre fascinante, hipnótica y aterradora que Rod Serling imprimió a su Dimensión desconocida y, en concreto, a un trío de episodios —Eye of the Beholder (1961)(1), Number 12 Looks Just Like You (1961) y The Four of Us Are Dying (1962)— que ofrecen sendos relatos conectados, de una u otra forma, con el planteamiento de Seconds.
   Fiel a su manera de proceder, John Frankenheimer reparó en la novela de David Ely —la «i» latina de su segundo nombre mutaría a «y» con la intención de ocultar su apellido inequívocamente judío— que había tenido un recorrido de ventas más bien discreto. Frankenheimer supo de la misma a través de Edward Lewis, quien había comprado los derechos para la Paramount. Para la primera asociación entre Lewis y Frankenheimer Seconds parecía el material indicado para que este último siguiera preservando la etiqueta de cult director, capaz de captar el interés de una industria cinematográfica estadounidense incluso en el seno del «núcleo duro» del denominado star-system. De sus huestes brillaba con luz propia la figura de Rock Hudson, un actor que en ningún momento tuvo en mente Frankenheimer para un doble papel que, a priori, según sus cálculos, debía encarnar un solo intérprete. Forzado por las circunstancias —Paramount quería la garantía de un rostro popular para sacar adelante un proyecto catalogado de difícil para vender—, Frankenheimer y Lewis cedieron a la hora de dar luz verde a que Rock Hudson no tan sólo fuera su principal reclamo cara a taquilla sino que se recurriera a otro intérprete para componer a un ejecutivo antes de someterse a una operación de cirugía estética. Indiscutiblemente, esta decisión lastraría los resultados de un film que el realizador neoyorquino había calibrado idóneo para ser interpretado por su admirado Sir Laurence Olivier y, en su defecto, por Kirk Douglas. Ambos habían compartido set en Espartaco (1960), el film que significaría la restitución moral y profesional del escritor y guionista Dalton Trumbo, futuro colaborador de John Frankenheimer en El hombre de Kiev (1968) y Orgullo de estirpe (1971). A la estela de ese acto que honraba la labor de un profesional perseguido durante la «caza de brujas», Frankenheimer quiso hacer lo propio con Will Geer y, de forma especial, con John Randolph, sendos represaliados por el maccarthismo que en el caso de este último vio debutar en la gran pantalla con un papel de peso a los cincuenta y un años. Al margen de lo fallido que pudiera desprenderse de la propuesta debido a la presencia de Rock Hudson encabezando el equipo artístico, Seconds se reservaría un espacio dentro de la historia del cine norteamericano al haber participado de esa «operación rescate» de ex blacklisteds y asimismo por revelarse como un título inmerso en el área de influencia de Dimensión desconocida.
No escapa a nadie que la presencia de Rock Hudson en su plenitud física condiciona cualquier producción hasta el punto de tener la certidumbre de que se trata de ejercicios hechos a la medida de éste. Pero si nos apartamos de esa idea y hacemos una abstracción a la hora de pensar cómo hubiera funcionado Seconds con un planteamiento en el que un solo actor —con un rostro menos acorde con la imagen de Adonis que prefiguraba Hudson— diera cobertura a dos personajes nos situaríamos de inmediato más cerca de una historia encuadrada en los parámetros artísticos y conceptuales de Dimensión desconocida. Con una temática que abunda sobre lo planteado en los episodios reseñados, la emulsión en blanco y negro que caracterizaría a la serie de marras y una banda sonora perpetrada por Jerry Goldsmith con resabios a su score para un capítulo de la misma —The Invaders (1962)—, Seconds hubiera podido integrarse perfectamente en el corpus creativo de Twilight Zone. De ahí que hoy en día Plan diabólico —la desafortunada traducción (sui generis) para su estreno en el estado español— pueda ser observado como una producción deudora que aquella imaginería desplegada por Rod Serling y su equipo de profesionales en Twilight Zone. Amén de coincidir en el desarrollo del proyecto de Siete días de mayo (1964), en cierto modo Frankenheimer, a través de una propuesta contracorriente como Plan diabólico, llegaría a conectar con ese espacio inasible cuya paternidad recae en Serling que llevaría por nombre Dimensión desconocida. Conexiones que hubieran ganado mayor peso de haberse estrenado con el montaje íntegro, aquel en el que observamos a Arthur Hamilton (John Randolph) visitando a su hija (un papel pensado para que lo interpretara Evans Evans, la esposa del director) y al marido de ésta (Leonard Nimoy, quien había participado en uno de los capítulos de Twilight Zone). Segmentos que, como el del flash-back con Wilson (Rock Hudson) rememorando un pasado junto a su hija de corta edad, quedaron fuera de cobertura en el montaje apto para estrenarse en salas comerciales y que redundaría en una descompensación evidente entre una y otra parte, aquellas que viene marcada por las secuencias de la operación de cirugía estética a la que se somete el ejecutivo. Para la elaboración de estas secuencias «puente» Frankenheimer, por primera y única ocasión en su carrera, tuvo la fortuna de trabajar con el operador James Wong Howe, quien se mostraría cómodo en el desarrollo de una imaginería visual que pasa por trabajar con grandes angulares que crean ese efecto de distorsión de una realidad que alcanza inclusive a un mundo onírico de claras connotaciones expresionistas —los decorados emulan a los de El gabinete del dr. Caligari (1919)—. Otro aspecto interesante en este terreno es la utilización que Frankenheimer y Howe hacen —algunas veces de manera sutil— de los espejos (los de la sala de la Organización, del retrete del avión,  el del lavabo del hogar de Wilson sito en Malibú o el del descapotable que conduce este último, etc.) con la intención de poner sobre el tapete el tema que planea continuamente sobre el film: la identidad. Cuestiones que por sí solos validan la propuesta dirigida por Frankenheimer en su afán por buscar nuevas formas de expresión que le alejaran del estereotipo de profesional «viciado» por los usos y costumbres de la dinámica televisiva. Para ello debió situarse en una dimensión... desconocida.•
 

(1)
En 2002 se estrenaría un film con el título Ojos que te acechan, dirigido por Stephan Elliot, y protagonizado por Ewan McGregor y Ashley Judd. Salvo una de las premisas argumentales, poco tiene que ver con el episodio de Twilight Zone.
  
   
     
Comprar en dvdgo.com
   
Características en BD: Contenidos: Menús interactivos / Acceso directo a escenas.  Formato: 4:3, 1:33:1. Resolución: 1080 p. Idiomas:  Castellano e Inglés. Subtítulos: Castellano.  Duración: 105 mn. Distribuidora: Research Entertainment. Fecha de lanzamiento: 13 de junio de 2014.  

   
   
     
Comprar en screenarchives.com
   
I. Q. / SECONDS (1994-1966)                                       
Jerry Goldsmith
La-La Land Records LLLCD 1109, 2009. Duración: 68: 50. Incluye banda sonora de El genio del amor (1994).
COMENTARIO (Por Christian Aguilera):
   
       
   

Ver comentarios    Ingresar comentario

Valoración media: 7,9

Comentarios: 2   (Ver)

Total de votos: 7


¿Qué valoración le darías a esta película?

Valoración:

Enviar