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Robert Altman
     



 
  Fecha y lugar de nacimiento :
20 de febrero de 1925, en Kansas City, Missouri (Estados Unidos).
  Fecha y lugar de defunción :
20 de noviembre de 2006, en Los Ángeles, California (Estados Unidos), a causa de un ataque al corazón.
  Actividades previas :
antes de enrolarse en el ejército norteamericano, donde forma parte del cuerpo de bombarderos que operan en Borneo y las islas del este de Holanda, Robert estudia en la escuela jesuíta de su ciudad natal; a su regreso de la guerra se inscribe en la Universidad de Missouri; después de una experiencia frustrada en la costa Este regresa a Kansas para trabajar en films industriales para la Calvin Company donde desempeña todo tipo de funciones; coescribe su primer guión cinematográfico que sirve de base para la película de Richard Fleischer The Bodyguard (1948); permanece en la televisión americana durante un largo periodo tras la escasa acogida dispensada a su ópera prima The Delinquents (1957); aparece involucrado en la confección de capítulos de las series Alfred Hitchcock Presenta, Bonanza, Kraft Suspense Theatre y Bus Stop, entre otras.
  Otras actividades :
productor, guionista y diseñador.
  Premios :
Nominado al Oscar al Mejor Director por M.A.S.H. (1970), por Nashville (1975), por El juego de Hollywood (1992), por Vidas cruzadas (1993) y por Gosford Park (2001); Oso de Oro del Festival de Berlín a la Mejor Película por Buffalo Bill (1976); Palma de Oro del Festival de Cannes a la Mejor Película por M.A.S.H. (1970) y al Mejor Director por El juego de Hollywood (1992); León de Oro del Festival de Venecia a la Mejor Película por Vidas cruzadas (1993) --ex-aequo con Azul (1993) de Krzysztof Kiéslowski; León de Oro Honorífico del Festival de Venecia (1996); Oscar Honorífico (2006).
  Otros datos :
casado y divorciado de Lavone Elmer (1947-1949) y de Lotus Corelli (1950-1955); casado con la actriz Kathryn Altman (1957); funda la productora de televisión Lion's Gate Films.
     
    Robert Altman es uno de los pocos supervivientes de un nutrido grupo de cineastas americanos cuya bandera siempre ha sido elaborar sus propias obras al margen de los grandes estudios, aunque ha sido una premisa que no siempre ha podido cumplir. Su debut a mediados los años cincuenta con The Delinquents lo podrían haber enmarcado dentro de la denominada Generación de la televisión, pero su integración a la pequeña pantalla sucedió a posteriori. Las series "Bonanza o Alfred Hitchcock Presenta significaron un refugio eventual para Altman, quien encontraba dificultades para levantar sus proyectos. La segunda película de Altman, The James Dean Story -escrita por el guionista de Rebelde sin causa (1955), Stewart Stern- dista once años de su posterior realización, Countdown, un valdío intento de analizar las secuelas psíquicas de tres astronautas después de un viaje por el espacio lunar. La escasa acogida dispensada a Countdown contrastó con el multitudinario éxito de M.A.S.H., una sarcástica visión sobre la guerra de Corea a través de las peripecias de una unidad de médicos desplazada a la zona del conflicto. Robert Altman se erigió en el portavoz cinematográfico de una generación de norteamericanos contestatarios que veían en films como El volar es para los pájaros y Nashville un fiel reflejo de sus sueños y motivaciones. En este clima de coyuntura social Altman reiteró su voluntad transgresora a los formulismos hollywoodienses al modificar sustancialmente los parámetros clásicos del cine negro en Thieves Like Us -sobre la base a una obra de Maxwell Anderson que Nicholas Ray ya había llevado a la gran pantalla en 1947- y Un largo adiós. A medida que la figura de Altman había ganado el favor de una parte del público y la admiración de la crítica europea, su cine se tornó más experimental si cabe, haciendo de su reiteración en el uso del zoom y de los diálogos superpuestos un sello de distinción (Un día de boda, Tres mujeres, Quinteto). A principios de los ochenta, Robert Altman había entrado en una dinámica dificil de evaluar; capaz de abordar un apocalíptico y hermético film de ciencia-ficción como Quinteto o bien revisitar una popular figura de los cómics en Popeye. Después de una etapa de desasosiego, Altman irrumpió de forma imprevisible con El juego de Hollywood. Escrita por Michael Tolkin, el film propone una desgarradora visión de la industria norteamericana dentro de una historia confeccionada con una leve y soterrada estructura de thriller. El juego de Hollywood reúne a un vasto grupo de actores en fugaces apariciones, muchos de los cuales ya habían trabajado en alguna ocasión con Altman. A excepción de Prêt-à-Porter, un complaciente guiño a la comercialidad, Altman devolvió el crédito a una industria y un público con Vidas cruzadas y El juego de Hollywood, planteados como films corales con historias entrecruzadas. Kansas City significó un comeback a la época y al enclave donde nació Altman, en la que cultivó su afición por el jazz, un género musical que le atrae especialmente por su libertad en la interpretación de las notas. Una buena semblanza de lo que ha sido y sigue siendo su cine.
   
     
director y productor  : 2006    A Prairie Home Companion   [ El ltimo show ]
director y productor  : 2003    The Company   [ The Company ]
director-prod. y guionista  : 2001    Gosford Park   [ Gosford Park ]
director y productor  : 2000    Dr. T and the Women   [ El doctor T y las mujeres ]
productor  : 2000    Trixie   [ Trixie ]
director  : 1999    Cookie's Fortune   [ Cookie's Fortune ]
productor  : 1999    Breakfast of Champions   [ El desayuno de los campeones ]
productor  : 1997    Afterglow   [ Afterglow ]
director y guionista  : 1997    The Gingerbread Man   [ Conflicto de intereses ]
director  : 1996    Kansas City   [ Kansas City ]
director-prod. y guionista  : 1994    Prt--Porter   [ Prt--Prter ]
director y guionista  : 1993    Short Cuts   [ Vidas cruzadas ]
director  : 1992    The Player   [ El juego de Hollywood ]
director  : 1990    Vincent and Theo   [ Van Gogh ]
director  : 1987    Aria
director  : 1987    Beyond Therapy   [ Tres en un divn ]
director  : 1985    Fool for Love
director  : 1985    O. C. and Stiggs
director y productor  : 1984    Secret Honor
director  : 1983    Streamers   [ Desechos ]
director  : 1982    Come Back to the Five and Dime Jimmy Dean, Jimmy Dean
director y guionista  : 1980    Health
director  : 1980    Popeye   [ Popeye ]
director-prod. y guionista  : 1979    Quintet   [ Quinteto ]
director y guionista  : 1979    A Perfect Couple   [ Una pareja perfecta... por computadora ]
productor  : 1978    Remember My Name   [ Recuerda mi nombre ]
director y productor y argumentista  : 1978    A Wedding   [ Un da de boda ]
productor  : 1977    The Late Show   [ El gato conoce al asesino ]
director-prod. y guionista  : 1977    Three Women   [ Tres mujeres ]
productor  : 1976    Welcome to L. A.   [ Bienvenido a Los ngeles ]
director-prod. y guionista  : 1976    Buffalo Bill and the Indians, or Sitting Bull's History Lesson   [ Buffalo Bill y los indios ]
director y productor  : 1975    Nashville   [ Nashville ]
director y productor  : 1974    California Split
director y guionista  : 1974    Thieves Like Us
director  : 1973    The Long Goodbye   [ El largo adis ]
director y guionista  : 1972    Images
director  : 1971    McCabe and Mrs. Miller   [ Los vividores ]
intrprete  : 1970    Events
director  : 1970    Brewster McCloud   [ El volar es para los pjaros ]
director  : 1970    M*A*S*H   [ M.A.S.H. ]
director  : 1969    That Cold Day in the Park
productor  : 1968    Petulia   [ Petulia ]
director  : 1967    Countdown
director y productor y montador  : 1957    The James Dean Story
director-prod. y guionista  : 1956    The Delinquents
guionista  : 1948    Bodyguard
   
     
   
Editorial: Berenice (Grupo Almuzara). 
Subtítulo: Al otro lado de Hollywood.
Colección: Chaplin.
Autor: Christian Aguilera. 
Fecha de publicación: octubre de 2020.
380 pp. 15,0 x 24,0 cm. Rústica con solapas.
incluye índice onomástico y de películas, y
bibliografía consultada.
Enlace a web Editorial Berenice.
Enlace a amazon.es

En un momento de la autobiografía de Woody Allen, A propósito de nada (2020),  comparece la influyente crítica Pauline Kael con la que el cineasta neoyorkino solía discutir amistosamente sobre las preferencias cinematográficas de cada uno. Para Kael Robert Altman era mejor que el cineasta sueco Ingmar Bergman, afirmación que Woody Allen rebatía apasionadamente. La defensa de Kael del cine de Altman por encima de un gigante como Bergman no hace otra cosa que revelar hasta que punto el cineasta de Kansas City tenía su predicamento en los años setenta en la crítica más exigente, antes de la revalorización de los años noventa, pareja a la que tiene Clint Eastwood con el que hay algunas coincidencias más que curiosas, no solo generacionales. Con el tiempo, más allá de los noventa, Altman considerará esos años setenta, ensalzados por Kael, como su mejor década. En esos años de moteros tranquilos y toros salvajes estrena M. A. S. H. (1970), Los vividores (1971), Nashville (1975) o Tres mujeres (1977).
    Urgía en nuestro país un libro que indagara en el arte cinematográfico de Altman, en su inconformismo, en su búsqueda, en esa libertad creativa que definió su cine, con sus luces y sus sombras creativas dado lo comprimido a veces de sus producciones. Christian Aguilera sabe llenar un vacío bibliográfico y sale airoso de la empresa en un libro que se disfruta enormemente, que se lee con deleite, que permite una visión de conjunto de la obra altmaniana, recomendable no solo para incondicionales del cineasta, sino para cinéfilos de toda condición que pueden tener un tanto olvidada la obra del cineasta.
    Tiene uno la sensación que el cine de Altman, pese a su indudable interés, ha quedado relegado a un segundo plano, como si la memoria y la cinefilia no le otorgaran el lugar que le corresponde en la propia historia del cine. Aguilera, aunando pasión y rigor en su recorrido analítico, ofrece un detallado acercamiento a todas sus películas, ahonda en sus orígenes familiares, en sus tentativas televisivas y en una filmografía que empezó en los cincuenta, pero tiene en Countdown, rodada en 1968, su verdadero arranque hasta llegar al canto del cisne que supuso El último show, título ya de por sí premonitorio, en un año 2006 en el que vida y muerte se entrelazan en su biografía última, con el recibimiento en vida del Oscar® honorífico a principios de año y el final de sus días cuando el mes de  noviembre avanzaba en el calendario.
Con este apasionante Robert Altman, al otro lado de Hollywood Christian Aguilera vuelve a dar en la diana, añadiendo un título más a su ya extensa obra como escritor de cine. La prosa es ágil, la documentación exhaustiva, los detalles sobre cada proyecto jugosísimos. También la forma en la que Aguilera apunta aciertos y desaciertos, a partir del revulsivo que supuso una película del impacto, la irreverencia y la osadía de Mash. Son esos años setenta en los que Altman encuentra el mejor contexto para desarrollar sus ideas, para fraguar su prestigio con proyectos de muy distinto calado, pero en los que su personalidad se impone en cada una de las películas, incluso en esa década de los ochenta en la que pierde un tanto la inspiración. A eso añadir la complicidad con un equipo técnico y artístico de absoluta confianza y unos actores y actrices que con Altman dieron lo mejor de si mismos. Piénsese en algunos asiduos de su filmografía setentera como Elliot Gould o Shelley Duvall.
    Aguilera pone el foco allí donde debe ponerse. En aquellas películas más desconocidas de Altman o que tuvieron en nuestro país mayor dificultad de distribución. Como escritor también de libros musicales sabe ejemplarmente atender al Altman melómano que vibra en su cine, apasionado por el jazz, pero que también sabe recurrir a Leonard Cohen para cobijar ese poema filmado que fue Los vividores, a mi juicio una de las grandes obras de Altman, con un trabajo deslumbrante del operador Vilmos Zsigmond.
    Y como broche del libro, antes del generoso apéndice, eso que nos gusta tanto a los cinéfilos, ese epílogo dedicado a los proyectos de Altman que pudieron ser y no Robert Altman durante el rodaje de "Gosford Park".fueron. A veces dice mucho de un creador no solo lo que termina llevando a la realidad, sino aquello que por determinadas circunstancias se queda en el camino, desde Ragtime a Heat, películas que terminaron en otras manos y que uno pudiera imaginar en lo que se hubieran convertido con la mirada siempre lúcida y sensible de Robert Altman, un cineasta que merecía este trabajo minucioso, laborioso, de Christian Aguilera, surcado además por una prosa envolvente. A todo ello hay que sumar la buena edición de Berenice, en fondo y forma, con cuadernillo en color en páginas interiores que terminan convirtiendo este Robert Altman, al otro lado de Hollywood en un libro necesario y muy disfrutable.•
Luis García Gil