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Tobe Hooper
     



 
  Fecha y lugar de nacimiento :
25 de enero de 1943, en Austin, Texas (Estados Unidos).
  Fecha y lugar de defunción :
26 de agosto de 2017, en Sherman Oaks, California (Estados Unidos).
  Actividades previas :
dedica parte de su infancia al mundo del espectáculo; a los nueve años de edad rueda su primer cortometraje amateur y, pocos años más tarde, se convierte en mago semiprofesional; mientras estudia en el instituto de su ciudad natal, rueda una versión en 8 mm. de Frankenstein y otra de The Fall of House of Usher; en 1965, uno de sus cortometrajes, The Heisters, le reporta premios en diversos festivales; durante ese tiempo, Hooper estudia en la Universidad de Texas, lugar en el que se convierte en ayudante de realización del programa cinematográfico del mismo centro; de allí pasa a hacer documentales para el Ministerio de Educación de su país y reportajes sobre figuras del pop; un film sobre un grupo de folk llamado Peter, Paul & Mary, e incluso, llega a rodar campañas electorales para la televisión local; realiza el cortometraje The Windsplatter (1971); un año más tarde, Hooper crea la compañía Vortex, junto a Kim Henkel.
  Otras actividades :
guionista, productor y compositor.
  Otros datos :
funda la compañía cinematográfica Vortex Films.
     
    Entre los bastidores de la industria cinematográfica se suele comentar que el verdadero talento de un director no se puede calibrar hasta haber completado una tercera o cuarta película. Esta especie de ley no escrita obedece al razonamiento de que los primeros films son los que han gozado de un amplio proceso de maduración --que en ocasiones, el concepto de la historia original se remonta a la etapa de adolescencia-- y están perfectamente estructurados en la mente del futuro realizador. La historia del cine está repleta de jóvenes directores que, una vez consiguen un cierto crédito crítico por su ópera prima, deambulan por producciones que desmerecen de su bautizo cinematográfico. Tobe Hooper podría encuadrarse dentro de esta relación de valores cinematográficos, que en su caso, merced a la confección artesanal de La matanza de Texas, entraría a formar parte de la nueva savia del cine de terror de los años setenta. Hooper proponía un descenso hacia los más execrables instintos del ser humano a través de la representación de una galería de freaks que permanecen aislados en una zona rural indeterminada del interior de los Estados Unidos. La realidad cotidiana de estos seres deformes es perturbada por la presencia de unos jóvenes ávidos de nuevas experiencias. Siguiendo la estética feísta y el esquema argumental de La matanza de Texas --potenciado por su rodaje en 16 mm--, Tobe Hooper confeccionó La casa de los horrores. Probablemente este sea su mejor trabajo, en el que conjuga con acierto homenajes a los títulos clave del terror de la Universal --major que se encargó de la distribución del film--, como La parada de los monstruos (1931), La novia de Frankenstein (1935) o Psicosis (1960), con un sentido del humor negro que recorre gran parte de su filmografía (Fuerza vital, Invasores de marte, La matanza de Texas 2). Pero a medida que Hooper se iba familiarizando con notables presupuestos, remitía el efecto perturbador y visceral que provocaban algunas imágenes de La matanza de Texas, La casa de los horrores e incluso Trampa mortal --sujeta a un look propio del cómic--. Su alizanza con Steven Spielberg (Poltergeist: fenomenos extraños) y el dúo Menahem Golan y Yoran Globus (Invasores de Marte, Fuerza vital, La matanza de Texas 2) al frente de la Amblin y la Cannon Group, respectivamente, acabarían por eclipsar una personalidad cinematográfica tan frágil como la de Tobe Hooper. Fuera de los cauces de la serie B, el perfil de cineasta multidisciplinar de Hooper --productor, guionista y compositor-- se iba diluyendo en producciones de elevado coste sustentadas en un despliegue de efectos especiales que servían para recrear invasiones extraterrestres (el remake del film homónimo de William Cameron Menzies) o una crónica vampírica (Fuerza vital) --que ya había abordado en la miniserie de televisión El misterio de Salem's Lot-- revestida de epopeya galáctica. A finales de los años ochenta se asistía a la desaparición de productoras como la Cannon, que vieron frustradas sus esperanzas de recuperar sus inversiones multimillonarias con productos que acabarían siendo manufacturados para el mercado videográfico. Asimismo, este sería el destino de las posteriores producciones de Tobe Hooper --Spontaneous Combustion (1989), I'm Dangerous Tonight (1990)--, la que podría ser la antesala de su definitivo ostracismo profesional.
   
     
productor  : 2006    The Texas Chainsaw Massacre: The Beginning   [ La matanza de Texas: el comienzo ]
director  : 2005    Mortuari
director  : 2003    Toolbox Murders   [ La masacre de Toolbox ]
director  : 2000    Crocodile
director y guionista  : 1995    The Mangler
director  : 1994    Tobe Hooper's Nightmares
director y guionista  : 1989    Spontaneous Combustion   [ Combustión espontánea ]
director  : 1986    Invaders from Mars   [ Invasores de Marte ]
director  : 1986    The Texas Chainsaw Massacre Part 2   [ La matanza de Texas 2 ]
director  : 1985    Life Force   [ Fuerza vital ]
director  : 1982    Poltergeist   [ Poltergeist: fenomenos extraños ]
director  : 1981    The Funhouse   [ La casa de los horrores ]
director no acreditado  : 1979    The Dark
director  : 1979    Salem's Lot   [ Phantasma II ]
director y compositor  : 1976    Death Trap / Eaten Alive   [ Trampa mortal ]
director-prod. y guionista y compositor  : 1974    Texas Chainsaw Massacre   [ La matanza de Texas ]
   
     
   
Editorial: Vial de Delicatessen Books. 
Colección: Cine.
Coordinadores edición: Carlos Díaz Maroto
y José Luis Salvador Estébenez.
Fecha de publicación: mayo de 2019.
346 pp. DIN-A5, formato bolsillo.
Tapa blanda con
fotografías en blanco y negro.

La ejecución de una obra referida a un realizador perteneciente a un movimiento, generación o cualquier otro marco en el que se quiera ubicar, debería ser por norma general cuando aquel haya puesto punto y final a su carrera, bien por motivos de salud, inactividad prolongada, por edad u óbito, como en el caso que nos ocupa. La pérdida de un personaje como Tobe Hooper hace un par de años dejo huérfana a una parte importante de la cinematografía norteamericana, en base a su influencia en un género, el de terror, que anidaba desde bien joven en la mente de este artesano con mayúsculas. La obra del realizador tejano no fue fruto de su éxito con la que fuera su segunda película La matanza de Texas (1974), pieza fundacional del cine de Horror norteamericano y clave dentro del denominado «American Ghotic», como viene perfectamente desgranado en la parte final de este libro en torno a su figura, en toda su extensión.
   Preparar, coordinar y establecer unos parámetros para permitir al lector interesado en el cine, imbuirse en la carrera fílmica de un mal conocido director, sin caer en los tópicos es un ejemplo plausible de cómo tiene que vertebrarse una obra alrededor de un realizador capital en la segunda mitad del pasado siglo y, en menor medida, en los escasos diez años en los que trabajó en este inicio de siglo. Por ello, el volumen demandaba un libro coral, fuera del fenómeno fan que hubiese capitalizado un único punto de vista, quizá demasiado cercano a la hagiografía y la veneración constante.
   Los que tuvimos la oportunidad, al igual que dos de los redactores de este ejemplar trabajo de campo, Juan Andrés Pedrero Santos y José Luis Salvador, de intercambiar unas palabras en forma de entrevista/conversación con Tobe Hooper siempre vimos una persona afable, honesta y a la vez modesta. El volumen lo explica de forma meridiana. Tobe Hooper tuvo muchísimos problemas en su dilatada vida tras las cámaras, incluida una adicción al alcohol durante un periodo de tiempo. Productores desalmados, guiones inacabados, substituciones de última hora no relegaron la actitud positiva de un director con más cualidades de las que el mismo se atribuía, tal como viene apuntado y clarificado en el libro.
Uno de los muchos aciertos de éste resulta asimismo el hecho de que cada capítulo dedicado a cada uno de sus filmes —e incluso telefilms o capítulos para la serie cancelada en la segunda temporada de la antología Masters of Horror— tengan un componente crítico-analítico donde señalan tantos los aspectos positivos como negativos del film en cuestión en consonancia con las dificultades y la falta de medios o soporte financiero con las que se embarcaba el de Austin. En este punto, agradecer la labor de búsqueda, buceando si cabe en la red y los libros editados relacionados de una forma u otra con Hooper, de José Luis Salvador, todo un conocedor del submundo de esos realizadores denostados por la crítica oficial. Con todo ello ha logrado que «Los proyectos no realizados por Hooper» —entre éstos, nos deslumbró con un primer Spiderman infructuoso— sean incluso más que los filmes realizados por el propio director, veintiuno, si contamos los facturados para televisión (Peligrosa de noche, Bolsa de cadáveres, El baile de los muertos o Cosa maldita), con desigual fortuna.
   La perspectiva que da una obra cerrada como ésta nos permite clarificar en su justa medida, la importancia de alguna de sus películas en un contexto de guerras (Vietnam, Corea, el Golfo Pérsico) más allá de sus valores en taquilla, caso de La casa de los horrores, que da pie al título del libro. Quizá como apunta Salvador Estébenez su cinta más claustrofóbica y cercana a las dos Matanzas de Texas 
   Los autores constatan, además, que Tobe Hooper casi siempre aceptó proyectos inconsistentes, aunque de ellos quería sacar algún provecho, bien a nivel técnico o con ideas aportadas. Como él mismo dijo, la polémica sobre la autoría o no de Poltergeist: fenómenos extraños (1982), siempre lo persiguió hasta su tumba. Los autores, en diferentes momentos del libro, nos han ilustrado profusa y acertadamente en qué es lo que sucedió o pudo suceder al respecto. Un botón de muestra de la labor tan implicada y sincera de cómo introducirnos en el mundo de un artesano que hacía cine profesionalmente con el ánimo de aportar algo al séptimo arte. A fe que lo hizo.•
 
Àlex Aguilera