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Ernst Lubitsch
     



 
  Fecha y lugar de nacimiento :
28 de enero de 1892, en Berlí­n (Alemania del Este; actual Alemania).
  Fecha y lugar de defunción :
30 de noviembre de 1947, en Hollywood, California (Estados Unidos), ví­ctima de un ataque al corazón.
  Actividades previas :
abandona su puesta de trabajo en el negocio familiar dedicado al sector textil para proseguir sus estudios en el Sophien Gymmasium; realiza diversas labores logísticas (técnico de iluminación, encargado del atrezzo, auxiliar de cámara) en el seno de los estudios Bioscope (1909); debuta como actor en la escena teatral merced a la oportunidad que le brinda Max Reinhardt; pasa a integrarse en los repartos de diversas producciones cinematográficas alemanas hasta que accede a la realización de cortometrajes.
  Otras actividades :
productor, guionista y actor.
  Premios :
Nominado al Oscar al Mejor Director por El patriota (1928), por El desfile del amor (1929)y por El diablo dijo, ¡no! (1943); Nominado al Oscar a la Mejor Película por El patriota (1928), por El desfile del amor (1929), por El teniente seductor (1931), por Una hora contigo (1932)y por El diablo dijo, ¡no! (1943); Oscar Honorífico (1946).
     
    Parte del prestigio del que gozan en la actualidad directores-guionistas como Billy Wilder o Joseph L. Mankiewicz ha sido debido a la asimilación de una sabia puesta en escena y una utilización de la cámara que no interfiere en el ritmo fluido de una narración fundamentada en la calidad de los guiones --en ocasiones, ácidos e irónicos-- de sus respectivas películas. Pese al talento innato que pudieron desarrollar nombres como Wilder o Mankiewicz, su particular «magisterio» cinematográfico lo recibieron bajo las huestes de un Ernst Lubitsch instalado en la Paramount, major con la que concebiría los primeros films de su etapa americana y que marcaría su progresiva asimilación dentro de la high comedy. Atrás quedaba un exitoso periodo alemán en el que había dado cabida a producciones de tono sarcástico —La princesa de las ostras, El gato montés— pero prevalecían sobre todo los films de corte histórico —Madame DuBarry, Sumurun, Ana Bolena, La mujer del Faraón— cuyo eje emocional gira en torno a una figura femenina de condición social alta. Durante este periodo, Lubitsch había acariciado la posibilidad de crear su propia compañía productora, pero fracasaría en el intento y se vio forzado a incorporarse a la disciplina de los estudios UFA para rodar La mujer del faraón y Montmatre, un par de títulos que le situarían nuevamente en un primer plano de significación en el seno del poderoso cine alemán de principio de los años veinte. En el mismo se aglutinaban diferentes líneas de producción que, en el caso de Lubitsch, a diferencia de otros directores coetáneos que cultivaron el género de aventuras —Joe May— o apostaron por el expresionismo —Robert Wiene, Friedrich Wilhelm Murnau—, se «especializaría» en el género histórico. Los ambientes palaciegos eran el marco idóneo para urdir una trama argumental en la que prevalece un juego de sentimientos escondidos y que, en su tránsito al cine norteamericano, se prorrogaría con títulos como El abanico de Lady Wildermere, Montecarlo o El patriota. Por aquel entonces, Lubitsch advertiría una notoria influencia del teatro de vaudeville confeccionado a partir de textos de Caivallet o Feydeau. Pero como señalaba el propio Wilder, la traslación de estas obras al medio cinematográfico comportaba una enorme dificultad ya que prácticamente todas las tomas se debían concebir en plano general. Lubitsch alteró esta concepción excesivamente teatral con un planteamiento de puesta en escena en el que lo sugerido se imponía a lo explícito. Algunos de los detalles quedan fuera del «cuadro», pero el espectador es plenamente consciente de lo que ocurre en una situación determinada a través de la acumulación de una serie de detalles. Aspectos que apelan a la inteligencia del público y a la de un director que, si bien por regla general no aparecía acreditado como guionista en la mayoría de sus producciones norteamericanas —legitimadas a través de la firma de su fiel colaborador Samson Raphaelson, del dúo Billy Wilder-Charles Brackett (La octava mujer de Barba Azul, Ninotchka), de Ben Hecht (Una mujer para dos) o de Edwin Justus Mayer (Ser o no ser)— siempre participaba activamente en esta fase fundamental del proceso creativo para la construcción de un film. En palabras de Mankiewicz, «Lubitsch me enseñó que la dirección es la segunda parte del trabajo de un guionista, o que el guión es la primera parte del trabajo de un director. Porque si no, si las dos operaciones no son llevadas a cabo separadamente por dos individuos distintos, hay dos directores. No escribimos un guión como se escribe una novela, sino más bien como una obra de teatro». De ahí que, una vez integrado en la industria de Hollywood, a excepción de Remordimiento, Lubitsch atendería a la dirección de comedias que, generalmente proponen una estructura «teatral» concentrada en un espacio bien delimitado —un palacio de Venecia reproducido en estudio en Un ladrón en la alcoba— o desde el punto de vista de contenidos, una relación sentimental a tres bandas —Ángel, Mujer guarda tu corazón, Una mujer para dos—. Una aportación al reflotamiento de Hollywood tras la crisis financiera de 1929 que se complementaría con la asunción de títulos con una fuerte dosis de crítica ya sea en clave estrictamente social —El bazar de las sorpresas, El pecado de Cluny Brown— o política —Ninotchka y su obra cumbre, Ser o no ser, en la que desde las primeras imágenes de una Varsovia devastada por los efectos de la Segunda Guerra Mundial se trataba de armonizar sentido de la ironía con un contundente alegato contra los regímenes totalitaristas encabezados por la Alemania nazi—. A partir de El diablo dijo, ¡no! se abrirían nuevas expectativas para Lubitsch ante el reto que suponía trabajar con el uso del color para una historia en la que se denota un sentido de capitulación a través del personaje de Henry Van Cleeve (Don Ameche), de naturaleza libertina, mujeriego, excéntrico, bondadoso y apasionado de la vida. Acaso un émulo del propio Lubitsch, quien tres años más tarde cedería la dirección de El castillo de Dragonwyck (1945) a uno de sus alumnos aventajados, Joseph L. Mankiewiz quien, de esta forma, oficializaba su debut tras la cámara. En breve plazo, Lubitsch contemplaría su despedida de la dirección con The Lady in Ermine al fallecer durante un rodaje concluido por Otto Preminger. El realizador de Laura se presumía como un hipotético continuador de su obra al conformar un año más tarde The Fan (1950) —un remake de El abanico de Lady Windermere—, pero era una estimación que quedaría sin efecto a medio plazo. Como tantos otros realizadores, Otto Preminger fue consciente de que el talento de Lubitsch había sido único e irrepetible. Sin embargo, se han sucedido intentos por emular el ingenio exhibido por Ernst Lubitsch en sus films —preferentemente bajo bandera estadounidense—, desde la concreción de remakes —una versión musical de Ninotchka, film que Billy Wilder tuvo presente al redactar el guión de Uno, dos, tres (1961)— hasta multitud de velados homenajes ofrecidos por algunos directores-guionistas como Fernando Trueba —a modo de ejemplo, algunas escenas vodevilescas de La niña de tus ojos (1998) remiten a Un ladrón en la alcoba—.
   
     
director y productor  : 1948    That Lady in Ermine
productor  : 1946    Dragonwyck   [ El castillo de Dragonwyck ]
director y productor  : 1946    Cluny Brown   [ El pecado de Cluny Brown ]
intérprete  : 1945    Where Do We Go from Here?
productor  : 1945    A Royal Scandal   [ La zarina ]
director y productor  : 1943    Heaven Can Wait   [ El diablo dijo, ¡no! ]
director y productor  : 1942    To Be or Not to Be   [ Ser o no ser ]
director-prod. y guionista  : 1941    That Uncertain Feeling   [ Lo que piensan las mujeres ]
director y productor  : 1940    The Shop Around the Corner   [ El bazar de las sorpresas ]
director y productor  : 1939    Ninotchka   [ Ninotchka ]
director y productor  : 1938    Bluebeard's Eight Wife   [ La octava mujer de Barba Azul ]
director y productor  : 1937    Angel   [ Angel ]
productor  : 1936    Desire   [ Deseo ]
director  : 1934    The Merry Widow   [ La viuda alegre ]
intérprete  : 1933    Mr. Broadway
director y productor  : 1933    Design for Living   [ Una mujer para dos ]
director y productor  : 1932    The Man I Killed / Broken Lullaby   [ Remordimiento ]
director y guionista  : 1932    If I Had a Million   [ Si yo tuviera un millón ]
director y productor  : 1932    Trouble in Paradise   [ Un ladrón en la alcoba ]
director-prod. y guionista  : 1932    One Hour with You / Une heure pres de toi   [ Una hora contigo ]
director-prod. y guionista  : 1931    The Smiling Lieutenant   [ El teniente seductor ]
director  : 1930    Paramount On Parade   [ Galas de la Paramount ]
director  : 1930    Montecarlo   [ Montecarlo ]
director  : 1929    Eternal Love   [ Amor eterno ]
director  : 1929    The Love Parade   [ El desfile del amor ]
director y montador  : 1928    The Patriot   [ El patriota ]
director  : 1927    The Student Prince   [ El príncipe estudiante ]
director  : 1926    So This Is Paris   [ La locura del charlestón ]
director  : 1925    Lady Windermere's Fan   [ El abanico de Lady Windermere ]
director  : 1925    The Merry Widow   [ La viuda alegre ]
director  : 1924    Kiss Me Again   [ Divorciémonos ]
director  : 1924    Forbidden Paradise   [ La frivolidad de una dama ]
director y guionista  : 1924    The Marriage Circle   [ Los peligros del flirt ]
director  : 1924    Three Women   [ Mujer, guarda tu corazón ]
director  : 1923    Rosita   [ Rosita, la cantante callejera ]
director y productor  : 1922    Das wib des Pharao   [ La mujer del faraón ]
director y productor  : 1922    Die Flamme   [ Montmatre ]
director y guionista  : 1921    Die Bergkatze   [ El gato montés ]
director  : 1920    Anna Boleyn   [ Ana Bolena ]
director y guionista  : 1920    Kohlhiesels Toechter   [ Las hijas de cervero ]
director y guionista  : 1920    Romeo und Julia im Schnee   [ Romeo y Julieta ]
director y guionista y intérprete  : 1920    Sumurun   [ Sumurun ]
director y guionista  : 1919    Rausch
director  : 1919    Schwabenmadle
director y guionista  : 1919    Die Puppe   [ La muñeca ]
director y guionista  : 1919    Die Austernprinzessin   [ La princesa de las ostras ]
director  : 1919    Madame DuBarry   [ Madame DuBarry ]
director y guionista  : 1919    Meine Frau, die Filmschauspielerin   [ Mi mujer, artista de cine ]
director y guionista  : 1918    Ich möchte kein Mann sein
director  : 1918    Carmen   [ Carmen ]
director  : 1918    Die Augen der Mumie Ma   [ Los ojos de la momia ]
director y intérprete  : 1917    Das fidele Gefängnis
director y guionista  : 1917    Wenn vier dasselbe tun
intérprete  : 1916    Dr. Satansohn
intérprete  : 1915    Arme Marie!
intérprete  : 1915    Robert und Bertram
intérprete  : 1914    Die Firma Heiratet
intérprete  : 1914    Fräulein Piccolo
intérprete  : 1914    Hans Trutz im Schalaraffenland
intérprete  : 1914    Meyer als Soldat
intérprete  : 1914    Der Stolz der Firma   [ El orgullo de la firma ]
intérprete  : 1913    Bedingung: Kein Anhang
intérprete  : 1913    Meyer Auf der Alm
intérprete  : 1912    Das Mirakel
intérprete  : 1912    Venezianische Nachte
   
     
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Subtítulo: La sátira romántica.
Editorial: Festival Internacional de Cine de Donosti/Filmoteca Española.                
Autores: Eithne O'Neill y Jean-Loup Bourget.
Fecha de publicación: septiembre de 2006.
369 pp. Incluye filmografía completa, bibliografía seleccionada, e índice de películas y onomástico. Edición bilingüe castellano/inglés.

COMENTARIO (Por Christian Aguilera): Avanzándose un año a la fecha de la conmemoración del 60 aniversario del fallecimiento de Ernst Lubtisch (1892-1947), la Filmoteca Española y Festival de San Sebastián han editado una obra que glosa la carrera cinematográfica del insigne autor de La viuda alegre. Eithne O’Neill y Jean-Loup Bourget, ligados desde hace muchos años a la revista Positif, han realizado un trabajo de «arqueología» cinematográfica de primer orden, marcando los tiempos, a través de un exhaustivo análisis, de una singladura profesional que recorre buena parte del cine mudo —que procura joyas como una versión de Ana Bolena para los Estudios UFA o una de las primeras aproximaciones en el celuloide de la obra Romeo y Julieta de William Shakespeare. Publicada hace casi veinte años por primer vez en Francia, Bourget ha querido testimoniar la vigencia del cine de Lubtisch con un extenso prólogo escrito ex profeso para esta lujosa edición a la que ya nos tiene acostumbrados anualmente el Festival de Cine de Donostia que, de forma conjunta con la Filmoteca Española, programa un ciclo con gran parte de sus trabajos para la gran pantalla. Pero un importante porcentaje de los films de su etapa muda resultan hoy invisibles por la pérdida de los negativos y/o por la imposibilidad de ser programadas en las televisiones tanto públicas como privadas. Ya se sabe que el cine silente tan sólo tiene una ventana cara al espectador en canales especializados como Arte. En el caso de Lubtisch, tal como apuntan los autores de esta monografía, sus films rodados en la etapa muda empiezan a perfilar un estilo que se ha dado en llamar «el toque Lubitsch».
Sin duda, Billy Wilder fue uno de los alumnos aventajados de Lubitsch, para quien trabajó en la elaboración del guión de La octava mujer de Barba Azul     y Ninotchka, el primero de una serie de films concebidos durante la Segunda Guerra Mundial que merecieron el elogio casi unánime de la crítica, en especial, de la francesa y británica. Así, Bourget y O’Neill recogen el testigo de esta «herencia» crítica laudatoria en relación a un autor que ejerció en los últimos años de su vida una intensa labor de productor. Debido a sus problemas coronarios, Lubitsch había cedido el testigo a Joseph L. Mankiewicz para rodar su ópera prima tras las cámaras, El castillo de Dragonwyck (1947). Meses más tarde se certificaba su defunción con tan sólo cincuenta y cinco años, dejando inacabada That Lady in Ermine (1948), que completaría el austríaco Otto Preminger, otro exiliado europeo que buscó el amparo de la industria cinematográfica estadounidense para desarrollar su obra. Lubtisch ya lo había hecho en los albores de un medio. A partir de entonces, el berlinés ofreció producciones del calado de El bazar de las sorpresas, Lo que piensan las mujeres o Ser o no ser, entre otras. En suma, un libro que sigue la tradición de los publicados en esta colección —aunque sin numerar— dedicada a cineastas clásicos, algunos de ellos, como en el caso de Ernst Lubitsch, que gozan de una extraordinaria salud a medida que vamos revisando o visitando por primera vez su fecundo legado cinematográfico, imprescindible para conocer la evolución de la comedia clásica americana.