Ampliar imagen
   
Sam Peckinpah
     



 
  Nombre completo :
Samuel David Peckinpah.
  Fecha y lugar de nacimiento :
21 de febrero de 1925, en Peckinpah Mountain, San Joaquin Valley, California (Estados Unidos).
  Fecha y lugar de defunción :
28 de diciembre de 1984, en Inglewood, Los Ángeles, California (Estados Unidos), víctima de un ataque al corazón.
  Actividades previas :
cursa estudios primarios en la Fresno High School mientras aprende la cria del ganado y de los caballos por parte de su abuelo materno; después de fracasar en sus estudios de derecho, sus padres deciden ingresarlo en la Academia Militar de San Rafael; durante la Segunda Guerra Mundial se alista en el Cuerpo de Marines y es enviado a China, aunque no llega a entrar en combate; a su regreso a los Estados Unidos se integra en grupos teatrales universitarios para los que participa en el montaje de obras de Moliére, Ibsen y Pirandello, entre otros; tras presentar una tesis de trabajo es contratado por la Klaek Television; desarrolla labores de barrendero, encargado de vestuario, regidor y foquista; recala en la compañía televisiva CBS; a través del director Don Siegel entra en contacto con un productor independiente de la Allied Artists, que decide emplearlo como best boy; trabaja como actor y/o director de diálogos para films de Jacques Tourneur, Charles Marquis Warren y Don Siegel; escribe diversos guiones para la serie Gunsmoke; mientras procede a la escritura de guiones para varios westerns como un primer borrador de El rostro impenetrable o Gloriosos camaradas, accede a la dirección de algunos episodios de las populares series de televisión El hombre del rifle y The Westerner; el actor Brian Keith le brinda la oportunidad de dirigir su primer largometraje The Deadly Companions (1961).
  Otras actividades :
guionista y actor.
  Premios :
Nominado al Oscar al Mejor Guión Original por Grupo salvaje (1969), junto con Walon Green.
  Otros datos :
casado y divorciado de Marie Selland (1947); casado con la actriz Linda Begoña.
     
    En mayor o menor medida, los grandes directores han podido plasmar sus inquietudes temáticas, ideológicas o estilísticas en la gran pantalla a lo largo de sus respectivas carreras. Pero en el caso de Sam Peckinpah se tiene la sensación de que dejó una obra incompleta. Y es una impresión que no se debe tan sólo a su prematuro fallecimiento a los cincuenta y siete años, sino al conjunto de una trayectoria cinematográfica marcada por las constantes injerencias de los productores que lo convirtieron en un cineasta maldito. Desde esta perspectiva el cine de Peckinpah ha sufrido una progresiva reivindicación por su carácter decididamente singular e irreductible que se conjuga con la propia personalidad de su director. Tras su estancia en la televisión al frente de series como The Westerner y El hombre del rifle, que compaginó con una breve colaboración con Don Siegel en calidad de actor y guionista, Sam Peckinpah accedió a la dirección cinematográfica con The Deadly Companions. Desde el punto de vista de la puesta en escena, no difería en exceso de los episodios que concibió para la pequeña pantalla, pero las manipulaciones efectuadas en el montaje final determinaron que Peckinpah no lo reconociera como un film propio. Así pues, The Deadly Companions se convertiría en una premonición del errático camino que tomaría la carrera profesional de este auténtico outsider. Sin embargo, su siguiente film, Duelo en la alta sierra escapó de este signo fatalista para acabar erigiéndose en un canto a la amistad y un ejemplar ejercicio de estilo a través de una concepción pictórica en el umbral de una época. Un tratamiento crepuscular que Peckinpah incidiría en la que podríamos concluir como la primera etapa de su ejecutoria cinematográfica. Mayor Dundee —otro film maldito debido a la manipulación en su montaje—, Grupo salvaje y La balada de Cable Hogue se integran en este primer periodo, definitorio de un estilo —la utilización del ralentí— y de unas constantes temáticas —la amistad y la propia amistad traicionada, el carácter idealista y el desarraigo que padecen los personajes—. Si acaso, La balada de Cable Hogue iba más allá de estas inquietudes al conformar el retrato de un personaje individualista y anacrónico (Jason Robards, Jr.) enfrentado a la propia ley del progreso, que acabará por ser el responsable (simbólico) de su muerte. Era el anuncio del fin de una etapa, que daría paso al inicio de otro periodo con Perros de paja, rodado en Inglaterra. La polémica que despertó el film de Peckinpah vino condicionada por la propia dinámica en la que había entrado la industria cinematográfica, financiando films como La naranja mecánica (1971) y Deliverance (1972) que alentarona un sector de la sociedad especialmente sensibilizada con el tratamiento de la violencia a través del celuloide. Mientras seguía alimentándose la controversia, Peckinpah retornó a los Estados Unidos con la idea de trabajar junto a Steve McQueen, una de las estrellas más rentables en taquilla. Junior Bonner —una reflexiva mirada sobre el mundo de los rodeos en el que volvía a emplear la técnica de la split screen («división de pantalla»)— precedió a La huida, una ambiciosa producción que parte de un material literario escrito por Jim Thompson. El concepto de La huida se apoyaba en exceso en las preferencias de su intérprete, McQueen, quien forzó el relevo del compositor habitual de Peckinpah, Jerry Fielding, por Quincy Jones. Los desaciertos del film provenían, en buena medida, de las decisiones adoptadas unilateralmente por Steve McQueen, aunque en España se vieron multiplicados por la decisión de la censura de alterar el punto de partida de esta historia sobre dos fuera-de-la-ley. La falta de control sobre las películas que dirigía cundió en el ánimo de Peckinpah, quien empezó a padecer las consecuencias de su adición al alcohol. Al tiempo que sufría este proceso de degradación física y moral, Peckinpah pudo rubricar la que posiblemente sea su obra cumbre, Pat Garret y Billy the Kid, por su acento sobre el carácter mitológico de sus personajes, la plasticidad de sus imágenes servidas por John Coquillon y una soberbia partitura musical de Bob Dylan —asimismo en funciones de narrador— que refuerza el sentido de cuento moral que pretendía el film. En esta ocasión, los descartes de metraje que Peckinpah habia denunciado no tenían excesiva justificación a efectos de los óptimos resultados del film. Pero con Pat Garret y Billy the Kid parecía anunciarse el fin de una lucidez cinematográfica. Quiero la cabeza de Alfredo García ya denotaba la tendencia a un desmesurado uso de la violencia —el estilo había dejado paso al artificio— que acompañaría al resto de su obra: Los aristócratas del crimen, Cruz de hierro, Convoy y la segunda parte de Clave: Omega. El retorno de Peckinpah a la práctica cinematográfica con este film de política-ficción de solida factura hasta su delirio final, se presumía como uno de los últimos intentos por enderezar una alicaida trayectoria. Los fracasos económicos, los proyectos abortados (Doble dos, El emperador del Norte) y su crónica dependencia por el alcohol eran argumentos suficientes para pronosticar su muerte cinematográfica. Su muerte oficial se anunciaría en diciembre de 1984.
   
     
director  : 1983    The Osterman Weekend   [ Clave: Omega ]
intérprete  : 1979    The Visitor
intérprete  : 1978    Clayton Drumm / China 9. Liberty 37
director y intérprete  : 1978    Convoy   [ Convoy ]
director  : 1977    Cross of Iron   [ La cruz de hierro ]
director  : 1975    The Killer Elite   [ Los aristócratas del crimen ]
director  : 1974    Bring Me the Head of Alfredo García   [ Quiero la cabeza de Alfredo García ]
director y intérprete  : 1973    Pat Garrett and Billy the Kid   [ Pat Garrett y Billy the Kid ]
director  : 1972    Junior Bonner   [ Junior Bonner, el rey del rodeo ]
director  : 1972    The Getaway   [ La huida ]
director  : 1971    Straw Dogs   [ Perros de paja ]
director  : 1970    The Ballad of Cable Hogue   [ La balada de Cable Hogue ]
director  : 1969    The Wild Bunch   [ Grupo salvaje ]
argumentista y/o guionista  : 1968    Villa Rides!   [ ¡Villa cabalga! ]
argumentista y/o guionista  : 1965    The Glory Guys   [ Gloriosos camaradas ]
director  : 1965    Major Dundee   [ Mayor Dundee ]
director  : 1962    Ride the High Country   [ Duelo en la Alta Sierra ]
director  : 1961    The Deadly Companions
argumentista y/o guionista  : 1956    Invasion of the Body Snatchers   [ La invasión de los ladrones de cuerpos ]
argumentista y/o guionista y intérprete  : 1955    An Annapolis Story
intérprete  : 1955    Wichita   [ Wichita ]
argumentista y/o guionista  : 1954    Private Hell 36
argumentista y/o guionista  : 1954    Riot in Cell Block 11
   
     
Comprar en T&B Editores
   
Subtítulo: Vida salvaje.
Editorial: T&B.   
Autor: Garner Simmons.
Fecha de publicación: 2007.
261 pp. 17,0 x 24,0 cm. Tapa blanda. 2 pliegos centrales
con 55 fotografías en blanco y negro.
COMENTARIO (Por Jordi Busquí): Sam Peckinpah (1925-1984) siempre ha corrido una suerte dispar en relación a la crítica, al albur de estudios y libros que versan sobre su docena de largometrajes realizados. Después de ser encumbrarlo en los setenta con calificativos como el «Picasso de la violencia» o el «nuevo John Ford» pasó en los años 80 —poco después de su prematuro fallecimiento— al olvido. Pero el tiempo pone a cada uno en su lugar, y hoy nadie pone en duda de su genio y su maestría.
 
Un personaje controvertido
 
 En lengua castellana encontramos tres estudios sobre su obra, mientras que en los Estados Unidos se han publicado unos doce libros, entre estudios y monografías. El centro del digamos, discurso fílmico de su obra, se centra en Grupo Salvaje (1969), de una importancia capital en el contexto del cine contemporáneo y del western en particular, abriendo nuevas vías al género, propiciando nuevos conceptos, y expresiones, un film que, en defintiva, marcaría un antes y un después.
   Peckinpah siempre fue un hombre muy contradictorio, en lo que hacía y decía (sus films favoritos serían Garganta profunda y Lo que el viento se llevó), se creó su propia leyenda, a caballo entre la verdad y la mentira (aseguraba que «procedía de sangre india» cuando la realidad era que sus padres adoptaron una niña india), era Major Dundee fue uno de los paradigmas de la batalla entre Peckinpah y los productoresmuy complejo en sus relaciones personales y artísticas, y procuraba formar su segunda «familia» entre un equipo de colaboradores tanto técnico como artístico recurrente en su filmografía. A estas consideraciones cabe añadir su fuerte genio, su carácter provocador y autodestructivo, su condición de mujeriego, dipsómano... En suma, un auténtico outsider, como sus personajes, fuera de su tiempo y de su lugar. Con estos condicionantes no resulta difícil intuir sus enfrentamientos con productores merced a sus frustación por no poder controlar sus películas. Tan sólo en Quiero la cabeza de Alfredo García (1974) Peckinpah tuvo entera libertad para crear, aunque finalmente resultara un fracaso económico. Un oasis de tranquilidad que se sitúa en medio de sus films malditos, como Major Dundee (1965), que han pasado a los anales del cine, o su expulsión del rodaje de El rey de juego (1965), sus tres años de intenso trabajo en el guión del El emperador de norte (1973), que finalmente rodaría Robert Aldrich, etc.
 
Simmons: retratista «oficial» del hombre y del cineasta
 
Garner Simmons, voz oficial en casi todos los DVD publicados sobre el director norteamericano, publicó una monografía en 1982 con el título Peckinpah: a Portrait in montage, ampliado y corregido en 1998. Desde 1973 hasta ver la luz la primera edición, Simmons asistio al rodaje de Quiero la cabeza de Alfredo García y Aristócratas de crimen (1975), tuvo largas conversaciones con Peckinpah y sus más estrechos colaboradores, así como acceso al archivo personal de la familia, a cartas, a documentos privados, etc. Con todo este material recopilado a lo largo de los años, Simmons hace un retrato del hombre y del artista, estableciendo un recorrido en torno a los acontecimientos de su infancia en un rancho de Fresno-California, ocupándose de su etapa de guionista de westerns de televisión, sus primeros films, sus éxitos, sus fracasos, el proceso de degradacion tanto física como moral de sus últimos años, su relación con las mujeres (estuvo casado con la actriz mejicana Begoña Palacios), dejando para otro tipo de libros el análisis de sus costantes temáticas o la simbología que encierran sus films.
En definitiva, un libro imprescindible entre los peckinpanianos y, en general, para todos los aficionado al cine.