Ampliar imagen
   
Álex de la Iglesia
     



 
  Nombre completo :
Álex de la Iglesia Mendoza.
  Fecha y lugar de nacimiento :
4 de diciembre de 1965, en Bilbao, Vizcaya, Paí­s Vasco (España).
  Actividades previas :
obtiene la licenciatura en Filosofía y Letras al tiempo que sigue desarrollando su afición por el mundo del cómic y los juegos de rol; ejerce de director artístico de varios programas de televisión como Antes del xirimiri para posteriormente confeccionar su multipremiado cortometraje Mirindas asesinas (1984).
  Otras actividades :
guionista, director artístico y productor.
  Premios :
León de Plata del Festival de Venecia al Mejor Director por Balada triste de trompeta (2010); Osella de Plata al Mejor Guión por Balada triste de trompeta (2010); Goya al Mejor Director por El día de la bestia (1994); Nominado al Goya al Mejor Director Novel por Acción mutante (1993); Nominado al Goya al mejor Director por La comunidad (2000) y por Los crímenes de Oxford (2008);  Nominado al Goya al Mejor Guión Original por El día de la bestia (1994), junto con Jorge Gerricaechevarría y Manuel Gómez Pereira; Nominado al Goya al Mejor Guión Original por La comunidad (1994), junto con Jorge Gerricaechevarría; Nominado al Goya al Mejor Guión Adaptado por Los crímenes de Oxford (2009), junto con Jorge Gerricaechevarría; distinguido con el Premio Nacional de Cinematografía (2010).
  Otros datos :

casado y divorciado de la director de cásting y productora Amaya Díez (1997-2010) (dos hijas); casado con la actriz Carolina Bang (2014); funda la compañía cinematográfica Pánico Films (2001); Presidente de la Academia de Cine de España (2009-2011); autor de la novela <i>Payasos en la lavadora</i> (1997, Editorial Planeta).

 
     
    Bajo las credenciales de haber firmado uno de los cortos que gozaron de una mayor prestigio en los años ochenta, Mirindas asesinas —un experimento en blanco y negro que alterna dosis de violencia y humor negro a partes iguales— Álex de la Iglesia abordaría su primer largometraje, Acción mutante con ciertas garantías para convertirse en un título de culto dentro del fantástico hispano. Con la inestimable ayuda de la productora El Deseo (propiedad de los hermanos Agustín y Pedro Almodóvar), lo que en un principio se trataba de la realización de un cortometraje pasó a convertirse en un largometraje sobre la base de un guión un tanto deslabazado, pero que posee una cierta agilidad narrativa y unos efectos especiales y de maquillaje (acreedores de sendos premios Goya) como pocas veces hemos visto en el cine español. La subversión de los cánones habituales de la belleza —en el film, los discapacitados triunfan sobre la gente adinerada y pudiente— supondría uno de los puntos de originalidad para este primer largometraje de Álex De la Iglesia. El film destila un humor negro harto elocuente potenciado en su siguiente film, El día de la bestia, un inusitado éxito a nivel de público para una realización que compaginaba con habilidad el terror satánico y el humor más ácido, en especial el que transmite el inconfundible Santiago Segura. De la Iglesia cada vez ha ido contando con proyectos más ambiciosos, fruto de la buena acogida de sus películas que han sabido conectar con una audiencia joven ávida de propuestas transgresoras, a excepción de Muertos de risas, recreación en clave tragicómica de los concursos televisivos de los años ochenta a través de los avatares que concurren en las vidas de un par de sus asiduas víctimas-concursantes (El Gran Wyoming y Santiago Segura). El hecho de que su posterior film, La comunidad, fuera nominado a los premios Goya como mejor película y dirección, así lo corrobora, para una propuesta cinematográfica en la que se dan cita homenajes a la obra de Roman Polanski (en especial El quimérico inquilino por lo que concierne al uso de los decorados y el dibujo de unos personajes secundarios), de Alfred Hitchcock (el clímax final) y a una tradición del cine fantástico norteamericano de los setenta al que siempre se ha sentido próximo Álex De La Iglesia. Desde entonces, el cineasta vasco ha buscado expandir su radio de acción al apostar por una producción que equilibra capital humano hispano y británico en Los crímenes de Oxford, cinta previa a su regreso a cine temáticamente más cercano como Balada triste del trompeta, toda una alegoría sobre la idiosincrasia de un país que caminaba hacia una restitución de las libertades individuales y civiles tras la finalización de la etapa franquista.
   
     
   

 EL DECÁLOGO DE ÁLEX DE LA IGLESIA

I. GENERACIÓN DE LOS NOVENTA
Del conjunto de cineastas surgidos en el cine español durante los años noventa, Álex de la Iglesia representa (junto al benjamín del grupo, Alejandro Amenábar) uno de los pocos que todavía sigue manteniendo el favor del público y el respeto de la crítica. Otros compañeros de generación se han ido apartando de éstos dos aspectos (Julio Medem, Juanma Bajo Ulloa), pero el cineasta vasco siempre ha tenido en cuenta el potencial económico de sus films, así como la adaptación al mayor número de puntos de vista posibles sin, por ello, perder un ápice de su personalidad. Éxitos tan rotundos como La comunidad o Crimen ferpecto (por no citar su film revelación, El Día de la Bestia) pueden ser perfectos ejemplos de lo dicho.
II. (SUB)GÉNEROS CINEMATOGRÁFICOS
Más que la adopción de los géneros tradicionales, en Álex de la Iglesia impera una consciente inclinación hacia el concepto del «subgénero», siempre tratado desde la complicidad e, incluso, el cariño. Desde la ciencia-ficción más casposa exhibida en Acción mutante, los retazos de la llamada «españolada» en La comunidad o el spaguetti-western en 800 balas, de la Iglesia reconvierte la herencia de unos referentes artísticos no especialmente distinguidos en una de las bases de su cine, sabiéndolo conjugar con la influencia de cineastas de altura y, por supuesto, con su propia visión.
III. MARGINADOS
Uno de los conceptos clave en la obra del autor es el tratamiento que ofrece de los personajes marginados, no por su condición social o económica, sino por sus señas de identidad, idiosincrasia o actitud ante la vida. Posiblemente, el cura y el heavy de El Día de la Bestia puedan alzarse como los ejemplos más evidentes, aunque ahí están también el onanista fan de Star Wars de La comunidad, el antiguo especialista que interpretaba Sancho Gracia en 800 balas o la feucha Lourdes de Crimen ferpecto como muestras más que sólidas de la inclinación de Álex de la Iglesia hacia los personajes heterodoxos o solitarios que, al fin y al cabo, para el cineasta ambos conceptos vienen a ser lo mismo.
IV. JORGE GUERRICAECHEVARRÍA
Pocas veces la conjunción entre un cineasta y un guionista ha sido tan extensa como la colaboración entre Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría. Co-escritor de absolutamente todas sus producciones, incluyendo el mítico cortometraje Mirindas asesinas o la producción para televisión La habitación del niño, la presencia de Guerricaechevarría se revela fundamental a la hora de dar cohesión estructural a unas ideas tan arriesgadas como las que, habitualmente, ponen sobre la mesa ambos autores, así como en añadir un poso de extraña amargura a todos los films que, incluso, se extiende a los no dirigidos por de la Iglesia como, por ejemplo, Platillos volantes o la excelente La caja Kovak, demostrando ser uno de los escritores más brillantes del actual panorama cinematográfico español.
 V. ESPAÑA CAÑÍ
Muy a pesar de poseer un conjunto de referentes concretos a los que trata de manera precisa, el cine de Álex de la Iglesia siempre posee una base netamente española, tanto en el tratamiento de los tópicos como en determinados detalles de ambientación, aunque desde una vertiente irónica (casi cínica en ocasiones) y, en el fondo, profundamente crítica. El lugar donde se desarrolla Acción mutante es, nada más y nada menos, que el planeta Axturiax; en El Día de la Bestia, el Anticristo nacerá a los pies de la Puerta de Europa, en Madrid; La comunidad expone un fresco humano que se transforma en un fiel reflejo de los modos y maneras de cierta parte de la sociedad, de igual forma que 800 balas lo es respecto a algunas características burguesas.
VI. REFERENCIAS MAESTRAS
Muy a pesar de su gusto por el carácter freak y las historias extremas, lo cierto es que en el cine de Álex de la Iglesia se pueden hallar referencias de altura y, muy concretamente, al cine de dos maestros: Alfred Hitchcock y Roman Polanski. Hitchcock es la influencia directa (incluso en el título) de Crimen ferpecto, así como también lo es (parcialmente) en La Comunidad. Por su parte, la ambigüedad de Roman Polanski ha sido magistralmente adaptada por el cineasta vasco en El Día de la Bestia y varios elementos estéticos y de puesta en escena incluídos en la citada La Comunidad. Sergio Leone y Clint Eastwood en 800 balas pueden ser otros referentes a tener en cuenta.
VII. ANTIHÉROE Y SOCIEDAD
El choque entre el individuo y el resto de la humanidad es uno de los elementos más llamativos dentro del corpus cinematográfico de de la Iglesia. Nos encontramos ante un ser humano incapaz de controlar las adversidades a las que es sometido por alguien aparentemente insignificante (Guillermo Toledo en Crimen ferpecto), vencido por la mitomanía y la necesidad de superar el paso del tiempo y una vida anclada en la frustración personal (Sancho Gracia en 800 balas), enfrentado a una colectividad depredadora, fagocitada por el consumismo y los instintos primarios (Carmen Maura en La comunidad), destruído por su propio ego y la exigencia de aseveración individual (El Gran Wyoming y Santiago Segura en Muertos de risa) y, sobretodo, decidido a expiar a la humanidad aunque, para ello, tenga que hacer todo el mal posible (Álex Angulo en El Día de la Bestia)
 

VIII.
AUTODESTRUCCIÓN
Siempre al límite de sus posibilidades, los personajes de Álex de la Iglesia mantienen unos rasgos personales que les obligan a rebelarse contra ellos mismos. Casi como una respuesta altanera a su individualismo o como un grito de guerra ante una sociedad que clama por su anulación. El convencimiento de Álex Angulo del advenimiento del Apocalipsis lo lleva al desmoronamiento de toda su estructura vital; las experiencias extremas de los personajes de Perdita Durango, el odio visceral que se profesan los dos cómicos de Muertos de risa, el ansia por salvaguardar una cantidad millonaria muy a pesar de las consecuencias en La comunidad o el cariz de amargura y dejadez de Gracia en 800 balas, hacen ver que su concepción se plantea siempre desde su capacidad autodestructiva.
IX. AMIGUETES FETICHE
Más que contar con un actor determinado que, más pronto que tarde, se convierte en el alter ego del cineasta (como suele ser habitual) en Álex de la Iglesia existen un conjunto de intérpretes con los que ha repetido en alguna ocasión y que representan una especie de «círculo de amigos» del director vasco. Álex Angulo es, quizá, el actor con quien más veces ha trabajado ya desde los tiempos de Mirindas asesinas. Aunque también Santiago Segura (a quien su excelente trabajo en El Día de la Bestia le proporcionó el Goya al mejor actor revelación), El Gran Wyoming, Sancho Gracia o Carmen Maura (igualmente ganadora de un Goya por La comunidad) se han convertido en presencias más o menos habituales.
X. FU-MANCHU, LA PELÍCULA SOÑADA
Frustrada en más de una ocasión, parece ser que el ansiado proyecto de Álex de la Iglesia de llevar a la pantalla una versión muy particular del personaje de Sax Rohmer, lleva camino de convertirse en la pieza deseada pero nunca materializada de un creador. Posiblemente, más arriesgada de lo que puede ser habitual en el cine contemporáneo sobretodo a nivel de presupuesto, quienes profesamos una gran admiración por el cine de Álex de la Iglesia no perdemos la esperanza de que, tarde o temprano, el proyecto pueda llevarse a cabo.•
ENTREVISTA A ÁLEX DE LA IGLESIA
A.A./R.Z.: El cortometraje Mirandas asesinas fue hecha a partir de un chiste muy popular de los años ochenta. ¿Ese fue el punto de partida?
A.I.: No sé qué chiste es.
A.A.: El del cliente bajito que entra en un bar dando saltos y pidiendo una Mirinda …
A.I.: El origen es la fascinación por el Dadá realmente, por el absurdo. El encuentro con el terror en el absurdo. En la asunción de manías absurdas y cómicas a la vez. El tipo iba vestido de zaragozana (el llorado y recordado Álex Angulo, actor fetiche de Álex: Nota del entrevistador), debajo del abrigo, y no se le ve nunca. El hecho mismo de generar una imagen Dadá era nuestra obsesión, por eso la hicimos en blanco y negro, imitando ciertos planos de Lanz.
A.A.: Háblame un poco de la ciencia-ficción hispana y de su mala reputación, al hilo de Acción mutante.
A.I.: No te voy a hablar jamás de la ciencia-ficción española y su mala reputación, porque la pregunta ya esconde una trampa. No tiene mala reputación. Esos sectores no me interesan. Por ejemplo, el spaghetti western ha tenido una mala reputación, hasta que un señor como Tarantino ha dicho que Corbucci es maravilloso. Hasta entonces Sergio Corbucci era tildado de impresentable. Necesitas el refrendo del sabio para convertir de pronto a Corbucci o Sergio Leone, u otros,  en genios. Entender que una película denostada por cientos de críticos, se convierten de la noche a la mañana en una obra maestra. Cualquier juicio incluye al transmisor y al receptor. Tú cuando estás emites un juicio, no solamente estás hablando de la película que estás juzgando,  si no también te incluyes a ti mismo.  El fenómeno ya no es puro. Puedes hablar del éxito del fracaso, de su trayectoria comercial, de su impacto en la opinión en una serie de gente. Yo no pasaría de ahí. Francamente, en el caso del fantástico español, si vas a Ameba en Los Angeles, la mayor tienda de DVD's, que tiene tres plantas, hay una sección dedicada a cine español y  al único que encontrarás es a Jess Franco. Es considerado un genio fuera de España. Normalmente, es el punto de vista el que cambia.
A.A.: Tus filmes tienen un punto de retorno. Una solución empleada por Roman Polanski. En este sentido se parece a la estructura de alguno de tus filmes.
A.I.: Polanski es uno de los directores que más me ha influenciado en mi vida. El quimérico inquilino es el origen de muchas películas que he rodado.  Es una de las películas que más me ha impactado en mi vida.
A.A.: En el caso del El día de la bestia está muy claro.
A.I. Hay una intención de inyectar veneno en la comedia, o quizá de humanizar el terror. No sé muy bien cuál es de las dos cosas generan el proceso de mis películas. No soporto la deshumanización del cine. No soporto que las películas precisamente por su interés mediático, su necesidad de expandirse, pierdan el sabor local pierdan el sabor local. Me interesa muchísimo ver el Fellini de la primera época, y descubrir cómo era un grupo de amigos italianos cómo eran en un pueblecito de Italia, o en el caso de Kurosawa, conocer el Tokio de los años cincuenta. De alguna manera me hace crecer a mí. Me gusta muchísimo descubrir cómo eran sus problemas. Uno de los problemas que tiene que ser comprendido por todos, de lo contrario, convertimos el cine en pan bimbo; a todo el mundo gusta pero que realmente a nadie apasiona. Lo bueno del cine que se hace aquí, en China o en Francia, es que es chino francés o español. Esos es lo interesante. Y que se note que los personajes son muy localistas. Entonces sí que cobra interés y fuerza en todo el mundo.
A.A.: Tienes un poco una fijación con los monumentos emblemáticos y símbolos madrileños.
A.I.: Deberían desaparecer. En el caso del El día de la bestia y Balada triste de trompeta  los dos edificios son símbolos de una manera de pensar, edificios que deberían desaparecer. O de alguna manera que soluciona el enigma de la película. Las torres Kio son una especie de ambición y locura que generan ese odio que se ve en el limpia Madrid. En el caso de Balada… en El Valle de los caídos es La intransigencia del payaso tonto, la manía de odiar antes de conocer, incluso.  A ti no te conozco pero yo a ti odio, es una frase muy española.
A.A.: Hay un miedo Intrínseco en el vecino, con la estructura que tiene Ibáñez en  13 rue del Percebe, allí se nota que somos un tanto autistas. La gente es muy cotilla o se abstrae de todo, no quiere saber nada de sus vecinos. Se nota que somos un tanto autistas.
A.I.: En La comunidad,  El quimérico inquilino está muy presente. La gente fundamentalmente tiene fundamentalmente miedo a la vida, entonces  se encierran en su casa. Entonces, la casa se convierte en el mundo. Necesitas tener tus odios, tus países, tus terrenos, tus enfrentamientos políticos. Todo eso lo hace la gente en una casa, porque tu vida es tan reducida y limitada que termina convirtiendo su casa en un mundo. Por eso hay guerras, confrontaciones. Todo eso se reduce a una mínima expresión, terriblemente cruel basada fundamentalmente en la ignorancia. Yo recuerdo que al ir a rodar La comunidad, la comunidad de los vecinos nos decían que aquí no se filma una película por encima de nuestro cadáver. Increíble, no. Decía esto ¿lo puedo incluir en la peli?
A.A.: Ocurren casos cómo un asesino en serie en Austria en  comunidades tan aisladas, cuyos vecinos no se dan cuenta de lo qué pasa a su alrededor.
A.I.: De eso habla exactamente la peli. Eso me ocurrió cuando era pequeño. Debajo de mi casa, vivía una anciana. La veíamos salir y entrar. Notábamos que estaba un poco loca, excesivamente loca. Un día le dije, tenéis una gotera que nos está destrozando el salón. Abro la puerta y me encuentro con el infierno. Una casa donde había acumulado basura durante quince o veinte años, el síndrome de Diógenes. El olor era insoportable, no se veía el suelo, solo un pequeño caminito donde cabía un pie.. y todo lo demás era basura. Cuando llegabas a la cocina me decía mira la gotera. Sí, pero … lo otro es espantoso.
A.A.: ¿Por qué aparecen en  los créditos iniciales de Las brujas de Zugarramurdi, personajes tan dispares femeninos como Angela Merkel, la Bette (bruja) Davis, …?
A.I.: Son mujeres que respeto, aunque me dan miedo, me imponen como también Freda Kahlo. Otras que dan miedo.
A.A.: ¿Las sectas te dan miedo? En Estados Unidos está más enraizado el tema de las sectas.
A.I: Has visto Lep Holver? Han dado una serie sobre una secta. Es muy interesante. Digamos que una comunidad de vecinos se comporta, funciona como una secta. Se defiende del mundo, pero que se pelea entre sí.  En este sentido, no tenemos las manías de los americanos. Preferimos, ser agresivos un poquito todos los días, que coger una escopeta un día y matar a treinta. Es más sano estar puteando todos los días a un vecino, que salir un día y pegar un tiro. No nos importa tanto quedar mal como los americanos. En una cultura como la anglosajona son capaces, por mantener un tanto la compostura, al final pegarte un tiro.
R.Z.: En el  personaje de una de tus películas decía que los hombres con más huevos del planeta eran Clint Eastwood y George C. Scott, ¿cuál sería el tercero?
A.I.: No lo sé, igual Polanski.
R.Z.: Buena respuesta.
A.I.: Oye, gracias por las preguntas.
   
     
director-prod. y guionista  : 2017    El bar
director y guionista  : 2017    Perfectos desconocidos
director y guionista  : 2014    Las brujas de Zugarramurdi
director  : 2014    Messi
productor  : 2014    Musarañas
director  : 2011    La chispa de la vida
director y guionista  : 2010    Balada triste de trompeta
director-prod. y guionista  : 2008    Los crímenes de Oxford
director y guionista  : 2004    Crimen ferpecto
director-prod. y guionista  : 2002    800 balas
director  : 2000    La comunidad
director  : 1999    Muertos de risa
director  : 1996    Perdita Durango
director y guionista  : 1995    El día de la bestia
director y guionista  : 1992    Acción mutante
director artístico  : 1991    Todo por la pasta
   
     
Comprar en calamarediciones.com
   
Subtítulo: Freaks en acción. Álex de la Iglesia o el cine como fuga.
Editorial: Calamar.                
Colección: Cine.
Autor: Jordi Sánchez Navarro.
Año de publicación: 2005.
192 pp. 13,0 x 19,0 cm. Tapa blanda. Incluye filmografía y bibliografía, además de fotografías en color y en blanco y negro.